viernes, 6 de julio de 2012

¡Vivan las cadenas!


Uno es, en parte, lo que lee. Vivimos asombrados por el estruendo que produce la caída de todo el castillo de naipes forjado en los últimos años.  Los sueños caen y lo hacen con estrépito y todo sigue, en ese desplome,  un orden no deseado, porque lo primero que se rompe es siempre el eslabón más débil.

Una manera de vida se precipita al vacío, empujada con saña por los poderes de siempre. Europa ha de ser competitiva y la división del trabajo por zonas se implanta con una brutalidad desmesurada. Al Sur le toca ser centro de relajo y diversión, mano de obra barata o casa de putas y juego ( Sheldon Adelson) mientras que en el Centro y Norte se encargaran del know-how, los servicios financieros y lo que queda de la industria. Conocido el diseño, los políticos sistémicos se afanan en cumplir el propósito. Dice Elena Valenciano de Tomás Gómez: Refugiarse en la cueva del izquierdismo militante no es la opción...Hay que competir con China y Corea y eso significa un empobrecimiento de la población. Habrá un nuevo mercado para los Mercedes, los BMW, Audi y demás. Saldrá de las nuevas clases emergentes en Brasil, Méjico, Corea y China. Aquí no pasa nada.
Todo esto exige una demolición controlada de todo el edificio institucional algo que está en marcha y de la que solo se escapa - no compraron o dieron instrucciones a los árbitros - la selección española de fútbol que dota a este pueblo de una piedra, de algo firme para creerse aún algo. Todo esto me sugería la lectura del artículo de Xavier Sala i Martin en el que narra de modo muy oportuno, a mi juicio, las fases de ese proceso de demolición.
En esa pereza extrema en la que me encuentro, me está dando por pensar en la soberanía. En qué consiste, cual es el grado de soberanía de la que disponemos y del cómo hemos podido llegar hasta aquí. No leímos a su tiempo la letra pequeña del contrato de nuestra vinculación europea. No la leímos o no nos la contaron. Los socialistas abrazamos la idea europea como nuestra tabla de salvación sin saber que eso no se podía hacer así porque así, sino que imponía a su vez unas obligaciones  que no quisimos seguir.
He llegado a la conclusión que el principal mal que afecta a este país es su clase política y dirigente. Supongo que esto no gustará en nada a los pocos lectores que me quedan tras tanto tiempo inactivo ya que, la mayoría son políticos en activos o aspirantes a ser políticos, pero dada la situación en la que nos encontramos, contemplo la posibilidad de perder la soberanía o el ser una colonia, como nuestra única tabla de salvación. Este pueblo necesita que le quiten, que pongan orden en el seno de la clase dirigente; Corona, cúpula empresarial, Judicatura y políticos. No una troika, sino una legión de troikeros que limpie esta mierda en la que nos encontramos. Luego ya veremos.
En mi pueblo había un dicho: “Dame pan y llámame tonto”. Este pueblo lo único que quiere y aspira ya es a tener pan y techo bajo el que dormir. Una mínima garantía de futuro. Si democracia es igual a política y esta a su vez es igual a políticos en la percepción del pueblo llano no es de extrañar que la gente vuelva la cara asqueada cada vez que escucha florituras sobre democracia, política y políticos… Tiempo propicio si el capital estuviese interesado en ello, que no lo está, porque ya no puebla este país la gente bragada que lo hacía antaño, para que algunos generales afilaran sus sables en las salas de oficiales. Tranquilos no hará falta, el pueblo ya está amordazado.

Ilustración: Zarzuela satírica de costumbres políticas en tres actos, dividida en ocho cuadros, de José Rogel y Enrique Pérez Escrich (1879) que toma como referencia el grito absolutista de "Vivan las cadenas" en la que se ve la carroza real tirada por el pueblo una vez que fueron desenganchados los caballos de la misma para escenificar con mayor gloria el poder absoluto.

3 comentarios:

  1. Pesimista se te ve, Miguel, pero todos sabemos que un pesimista es, en realidad, un optimista bien informado.
    De cualquier forma, no dudes de que aquí queda gente que te echa de menos por tus dilatados silencios y que les gusta leer tus escritos.

    Saludos socialistas,

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  2. Es pasmosa la actitud de toda España, me incluyo, la pasividad que nos agarrota. En cualquier otro país las calles ya estarían incendiadas.

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  3. Pues te animo a seguir con el blog, con ganas y fuerza, porque si cerráis los cañeros, los que la decís bien gorda, alta y fuerte... peor andará el país. Y pienso que la culpa no es de la clase política sino de los cobardes españoles que tienen lo que se merecen. Bueno, es una opinión.

    Un abrazo y un café.

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