
Los aviones de caza disponen de unos pequeños cañones situados en la parte trasera que en el caso de ser atacados por misiles termoguiados lanzan bengalas que permiten que esos ingenios balísticos se encelen con el señuelo y no alcancen al avión. Con posterioridad, esas pantallas se han perfeccionado. Ahora hay otros instrumentos llamados Chaff, consisten en la proyección desde el propio avión de cintas, fibras y filamentos de vidrio, aluminio y nylón con la finalidad de establecer un obstáculo que impida a los sistemas de radares de la artillería el localizar y abatir el avión.
Son ingenios para salvar el pellejo y desviar la atención de lo que preocupa al piloto salvar su vida y no ser derribado.
El poder vuela alto, como los aviones de combate, y cuando se ve amenazado ponen en juego mil y una argucias. La jugada sale redonda cuando desde abajo se siguen enviando los cohetillos con el ánimo de derribar las 67 bengalas que el piloto del avión ha derramado en el aire.
Hablemos claro. El peligro para la clase trabajadora en estos momentos no consiste en la amenaza de ampliar el tiempo para el cálculo de la pensión y la aplicación a los sesenta y siete años. Esa amenaza ha sido desactivada ya, al menos en su aplicación de modo inmediato, ello no quiere decir, que no exista esa intención por parte de, llamémosle como siempre le hemos llamado, el capital.
Ha sido desactivada porque salvo Corbacho que ha sido enviado para ello, nadie del gobierno esta dando la cara por este proyecto con la contundencia debida. Del mismo modo, ningún partido se la va a jugar, y menos el PSOE, antes de las elecciones y también, porque esa es una más entre las numerosas medidas mencionadas en la actualización del pacto de estabilidad. Tampoco es algo que sirva de manera inmediata, en la recuperación económica, la reducción del déficit y la disminución del paro. Y por último, porque ha sido sacada de la manga, de la noche a la mañana en un contexto en el que la preocupación es otra.

Solo cabe preguntarse para que sirve y a quien sirve toda esta parafernalia. La solución, esta a la vuelta de la esquina, hay que ofrecer algo. La mesa está puesta, el tapete verde también, y el intercambio de cromos tendrá lugar en breve.
Abajo las masas insurrectas seguirán disparando e incluso cuando terminen, podrán llegar a tener la sensación de que han derribado algo. En esos momentos, se lanzará el grito de victoria; “Hemos terminado con una amenaza que se cernía sobre todos nosotros” se dirá ¿También era, es, una amenaza sobre aquellos a los que la jubilación le suena muy al final de los tiempos porque ahora tiene treinta años y lleva ya dos en paro? Las manifestaciones serán un éxito, hasta Isabel López i Llamosa portavoz socialista en el Pacto de Toledo, afirmó que iría a las manifestaciones, o las palabras de Zapatero que ha dicho; “No impondré esto por decreto, no haré decretazo”
Las masas son así, los que están arriba también. Este pueblo necesita ciertos desahogos.
En este caso son unas manifestaciones por una causa que dudo, una vez vista la oposición de otros partidos, se haya pretendido llevar a cabo en este corto espacio de tiempo. En otros, se lleva al Rey, que también participa de la idea del necesario desahogo del pueblo en estos malos tiempos y ofrece su rostro y espalda para que en una cancha de baloncesto el pueblo soberano se ensañe con él a base de gritos, silbidos y dedos índices señalando al cielo. ¿Que hacía el Rey allí, en Bilbao, en la boca del lobo, si hacía mas de diez años que no iba a una final? ¿Normalizar? Nada de eso. Todo sea por la paz social.
Unos lanzando señuelos y otros a cargo de la válvula de esta olla a presión en la que se ha convertido la clase trabajadora, la que esta en paro o esta a punto de irse a él. Este que firma que ha acudido a todas las huelgas generales que en este país ha habido nunca ha visto tanta felicidad en la derecha y en la izquierda de que por fin los sindicatos “hayan despertado” Todo son halagos, todo es respeto.
Los encargados de la válvula se han tomado muy en serio su papel. Por un lado, dan un claro ejemplo de su utilidad; Mirar por un determinado número de trabajadores establecidos, con empleo y sindicalizados. Los otros, los 4,5 millones que nada tiene, nada pueden esperar. Bueno sí, a ver si es posible su manifestación, la que tantas veces ha sido demorada. Solo se trata de graduar en el tiempo y regular el caudal del vapor de salida, el suficiente para que la olla no estalle.
Se nos ha enseñado que en la naturaleza, cualquier ser vivo cumple su función en la cadena de la vida unos se alimentan de otros. En estos organismos vivos que son las sociedades también cada grupo establecido y reconocido cumple con su función de mantenimiento del orden y del sistema. Solo se trata de ir aflojando poco a poco.
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Se nos ha enseñado que en la naturaleza, cualquier ser vivo cumple su función en la cadena de la vida unos se alimentan de otros. En estos organismos vivos que son las sociedades también cada grupo establecido y reconocido cumple con su función de mantenimiento del orden y del sistema. Solo se trata de ir aflojando poco a poco.