lunes, 6 de abril de 2009

¿Sabemos que hacer con el paro?


Estados Unidos tiene encima de la mesa una extensa lista con 5,5 millones de personas en paro. Este hecho ha sido considerado como un factor de creciente preocupación en los Estados Unidos, el presidente Obama no para de repetir en cualquier ocasión que se le presente que la situación por la que está pasando el país es de extrema gravedad y lo es por el paro.

La gran potencia americana es una nación de 235 millones de habitantes, con una población activa del 61,66% y con 13 millones de personas en busca de empleo. La crisis actual ha incrementado esta bolsa de parados en 5 millones de personas.

España sitúa sobre una mesa parecida a 43 millones de habitantes con una población activa que no llegua a alcanzar el 40%. 3,9 millones de personas buscan empleo. La crisis económica ha enviado a sus casas a mas de 1,8 millones de hombres y mujeres, 400.000 tan solo en el sector de la construcción. Aunque realmente la palma se la lleva el sector de servicios con más de 2 millones de personas demandantes de empleo en este sector.

Hasta aquí los datos, nuestra comparación con el “drama” americano del empleo hace visible la auténtica realidad del problema al uno y al otro lado del Atlántico.

Si, ciertamente la situación española es más que evidente, nuestra comparación con el entorno nos deja en una situación de clara desventaja. El problema español es el de mayor magnitud de todos los países desarrollados.

No hablamos ya del profundo desequilibrio que se ha venido observando en nuestra estructura de empleo; El bajo peso que tiene el sector de servicios en el conjunto de la población ocupada o el de la industria y el exceso que ha tenido de siempre el sector de la construcción. Estos desajustes han afectado tradicionalmente al país, pero cuando se manifiesta su verdadero alcance es en una situación de crisis.

No se sabe por dónde se puede recuperar el empleo en España. No lo sabe el gobierno, mucho menos la oposición, que si no se adhiere a la petición patronal de flexibilidad en el despido no se debe a que no crea en esa receta liberal sino porque están convocadas unas elecciones sobre las que se muestran muy esperanzados. Tampoco lo saben los agentes sociales; La patronal con su petición de siempre, los sindicatos ofreciendo recetas llenas de lugares comunes y tópicos, pero volcados sobre todo en aquello que tiene que ver con la protección a los desempleados, pero nada más.

¿Hasta cuándo podrá soportar la población una situación como la que estamos viviendo?. España mantiene un sistema de protección al desempleo que hasta ahora ha venido ayudando a los nuevos parados de manera eficaz. Este sistema va a seguir siendo operativo hasta finales de 2009 y a partir de esa fecha seguramente empezará a manifestar sus carencias salvo que se produzcan modificaciones en la legislación, algo en lo que convendría trabajar ya desde ahora.

La solución evidentemente ha de venir por una recuperación de la economía que no puede ir más allá del mes de Enero del 2010. En caso contrario, la situación se complicaría mucho.

No es previsible que la iniciativa privada pueda acometer una recuperación económica en un contexto en el que la falta de ideas es más que palpable y con notorias dificultades de financiación de los proyectos y las empresas por el cierre del grifo bancario. Sin posibilidades que otorgaban las políticas de devaluación de la moneda en los tiempos anteriores al euro que como todos sabemos tenían la virtud de hacer más competitivos nuestros productos en el exterior y por último, con el creciente proteccionismo psicológico en muchos de los potenciales compradores en el exterior, es demasiado pedir, con todos esos condicionantes, el que se pueda remontar la situación desde la iniciativa privada.

El denominado Plan de Empleo Local de ocho mil millones de euros ha sido concedido ya en su totalidad. Las obras se desarrollaran a lo largo de todo el 2009 y sus efectos habrán de ser valorados algo más adelante, teniendo en cuenta su incidencia en los niveles de empleo del sector de la construcción.

En un anterior escrito expresaba mis dudas sobre su incidencia real sobre el empleo. A la luz de las obras contempladas en el programa podemos ratificarnos en algo que ya se anunciaba: Casi el 30% de las obras afectan a proyectos de pavimentación y alcantarillado un trabajo que es muy intensivo en materiales y maquinaria pero con baja incidencia en el empleo.

2010, si no antes, requerirá de nuevos esfuerzos presupuestarios de las administraciones, autonómicas y estatales de modo conjunto que atienda sobre todo a dos sectores en los que habrá que actuar; Nuevamente habrá de ser la construcción pero esta vez, en materia de equipamientos ciudadano para lo cual habría que rectificar el modelo aplicado y debería también haber un proyecto que relance los servicios que se prestan desde la instituciones a la comunidad en materia de salud, servicios sociales y cultura. Sólo de este modo podremos seguir tirando y paliar un tanto el paro creciente.

La solución como tantas veces se ha dicho pasa por un cambio del modelo productivo, pero ese cambio no se puede realizar de un año para otro. Exige grandes esfuerzos en educación, en I+D+I etc. precisa una labor de mas de diez años, pero supone algo más un gran acuerdo de estado que implique a partidos políticos, gobiernos autonómicos, sindicatos, organizaciones empresariales e incluso al principal elemento retardatario de este país a lo largo de sus últimos mil quinientos años de vida: La Iglesia, sí la iglesia porque ha sido ella la principal culpable al arrastrar al principal partido de la oposición hacia posiciones que han impedido la modernización de España. Sin un modelo educativo consensuado, estable, pensado para el futuro no seremos capaces de introducir pautas de un desarrollo independiente del trapicheo y la especulación.

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