lunes, 3 de agosto de 2009

¡Barra libre¡




Por fin salió humo blanco del tribunal valenciano. Suenan las primeras voces; “acatamos la sentencia, pero no la compartimos”. Este sonsonete ya habitual cada vez que se pronuncia un tribunal, chirría y causa indignación. Pues claro que se acatan las resoluciones de los tribunales, no queda más cojones que aceptarlas.


La corte superior de justicia del País Valenciano ha fallado y después de este fallo tras las figuras jurídicas de “cohecho impropio” o “imputado provisional” resuelve que no hay delito en la aceptación de unos trajecillos de nada. El PP salta de júbilo, su visión de la vida y la política va, poco a poco, impregnando todos los estamentos de este país.


Se ha abierto por fin la barra. Ahora todos los cargos públicos, todos los funcionarios de cualquier nivel han de saber que no hay delito alguno, que a partir de concesiones, sean las que sean, pueden obtener regalos. Los pueden recibir fraccionados para que de este modo no den tanto cante ante ciudadanillos que se indignan por algo tan “natural” como eso.


Trillo puede seguir llamando, su sistema ha sido legitimado, a todos y cada uno de los miembros de cualquier tribunal, tratando de condicionar los fallos porque desde luego lo que él censura, lo que él critica; el hablar con jueces, solo se puede hacer desde la derecha, porque eso es lo natural. ¿Qué se creían estos socialistas…?


Decir que todo eso me da vergüenza no es nada nuevo, todo bien nacido ha de sentir vergüenza sobre este estado de cosas.


No me extraña que, en la valoración de los españoles, sea la justicia en primer lugar y luego los políticos, seguida a corta distancia por la Iglesia, los que se llevan la peor parte. No, el descontento sobre la justicia no se ciñe en exclusividad al hecho de que no disponga de suficientes medios. Radica en la disconformidad con la inteligencia de la justicia, no en su mecánica. Son las decisiones judiciales las que una y otra vez, soliviantan al personal y le hace no creer en el sistema.


No es posible seguir así, no es posible seguir manteniendo en el estado un método de selección de jueces que basado más en la competencia memorística de los opositores que en la evaluación del criterio que pueda tener y el sentido común. Tampoco podemos seguir con un sistema de cupos en el ascenso basado en la pertenencia a una casta u otra.


La endogamia es el mal de muchas situaciones, pero cuando el poder lo depositamos en corporaciones endogámicas como ocurre con la judicatura, el ejército o la política se vuelve a las cavernas y la democracia se resiente, al final esta última se convierte en un espejismo.


Creemos ser libres pero en realidad no lo somos. Solo que la soga que nos ata al cuello es más larga que en otros sistemas. Sólo eso.

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sábado, 1 de agosto de 2009

Esperanza es cojonuda…



Este comentario que realizó Díaz Ferrán, presidente de la patronal, ante un contertulio y en la presencia incomoda de un micrófono indiscreto, no solo expresaba un sentimiento de alguien que tiene sus intereses en la promoción de la presidenta de Madrid a responsabilidades más altas en el estado sino que también reflejaba la admiración que la “desenvuelta” dirigente popular causa en una determinada parte de la ciudadanía.

Esperanza Aguirre ha encontrado, en el modo que desarrolla su actividad pública, un filón que explotar en su beneficio. Esta marquesa consorte, integrante de una familia de alta burguesía madrileña, no duda en romper con la educación recibida si con ello araña un puñado de votos.

Insensible ante la vergüenza ajena que provoca sus apariciones públicas y las “ocurrencias” con las que habitualmente las salpica, ella insiste, no porque no lo pueda evitar la señora, tampoco es debido a que sea su tendencia natural, nada de eso, muy a su pesar y contrariando lo esperable en personas de su alta cuna, sigue en esa conducta con una clara intencionalidad política.

Lo mismo aparece en una rueda de prensa en calcetines, tras el canguelo que le supuso el atentado terrorista en Bombay que se viste de chulapona, con malísimo gusto, en las fiestas de Madrid.

Es capaz en el mismo acto de llamarle hijo de puta con la mejor de sus sonrisas a alguien y al mismo tiempo preguntarle por la salud de su madre.

Su actitud chabacana vende. Hay un número no despreciable de españoles a los que esta “campechanía”, muy próxima al ridículo, les cae bien. Esa naturalidad y proximidad al ciudadano medio da un excelente rédito político.

Pero cuando estas acciones alcanzan su mayor plenitud es cuando lo hace en presencia de algún dirigente o ministro socialista. Es inolvidable el encuentro de Blanco con Aguirre. Las enternecedoras imágenes del “idilio” dieron la vuelta al país. Los ojillos candorosos de ambos, la mutua sonrisa bobalicona y el atisbo de baba que se adivinaba tras ella le sirvió para descolocar al PSOE de Madrid, invalidar la política seguida hasta ese momento por la anterior ministra de fomento y desbloquear los obstáculos del transporte en Madrid. Pleno absoluto.

De igual manera y con ocasión del último encuentro con el ministro Rubalcaba, nos ha obsequiado con otro acto de “espontaneidad”; cantarle a viva voz, entre los periodistas, el cumpleaños feliz al ministro. Al mismo al que el día anterior acusó, como máximo responsable de interior, de la filtración de las investigaciones sobre el caso Gürtel. Rubalcaba asistía, con la sorna que le caracteriza y sin poder reprimir su sorpresa, a la ocurrencia de la presidenta.

Hay que desengañarse, estas actitudes ridículas venden. Así es nuestro país.
En contraposición, la izquierda, sea la que sea, hace de sus apariciones públicas un acto trascendente, a veces, como si de un funeral se tratase. Desde esa seriedad, gravedad diría yo, que habitualmente nos embarga hasta el ridículo militante de la presidenta Aguirre, siempre hay un término medio.

Me refiero a que a veces esa actitud de regañina constante con la que aparece la vicepresidenta del gobierno o la secretaria de organización del PSOE, que introduce ya de por sí, una tensión sobreañadida al tema que en cada momento trata.
Hay modos y circunstancias. Los rostros y los tonos de voz amables son más asequibles al público en general, la experiencia de Felipe, Guerra, Bono, Ibarra, Chacón y el propio Rubalcaba así lo avalan.

La cercanía, la simpatía, serían unos valores que habría que fomentar más desde la izquierda. Siempre hay momentos y temas en los que los responsables pueden quitarse la careta de institutriz o de jefe de estudios. Merece la pena.

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lunes, 27 de julio de 2009

Dormir en la calle


La crisis está ahí, a las puertas de nuestras casas, causando estragos en gran cantidad de nuestros conciudadanos.

No se trata de cuantos españoles e inmigrantes se encuentran bajo el umbral de la pobreza, cifra esta última creciente, según vienen avisando numerosas instituciones. Hablo de esa pobreza absoluta la que lanza a muchas personas a la calle, a dormir al raso.

La crisis viene estrechando su cerco. No pocas ONGs claman porque no pueden ya dar abasto y atender a cuantos acuden a sus puertas es más, denuncian estos organismos que son los propios ayuntamientos los que le remiten a las personas necesitadas para que ellos a su vez le ayuden, dado que los ayuntamientos y servicios sociales de las comunidades autónomas suelen decir que no tienen suficientes recursos, tanto económicos como físicos, para poder atenderles.

Es usual ver por televisión programas que nos devuelve a la realidad en los momentos en que nos encontramos disfrutando de nuestra posición de cómodos burgueses. Personas muchas de ellas con apariencia, al menos en la vestimenta, que nada indica que estén pasando por ese mal trago, duermen bajo los setos en los jardines o en los portales que suelen permanecer abiertos por la noche.

Sabemos que pocos de los que gobiernan quieren reconocer que eso está pasando en su ayuntamiento o su comunidad. Reconocerlo por parte de las instituciones supone reconocer un cierto fracaso en la gestión. Siempre se espera desde los despachos que la sempiterna ayuda familiar resuelva ese caso concreto. Pero no siempre lo resuelve. Es el pudor, la situación familiar y en algunos casos, reconocer que no se tiene cuando en el pasado se tuvo, el que obliga a seguir la senda de la marginación.

Tampoco los que nos hallamos sólidamente instalados, en comparación con los que sufren, solemos dedicar el suficiente esfuerzo a la movilización de las conciencias sobre estos casos. Entendemos, desde la izquierda, que nuestro cometido consiste en la defensa de la seguridad social tal como hoy la concebimos, el combate contra el paro o la renta mínima de inserción, pero todas esas reivindicaciones son generales, no tienen rostro, son números u objetivos.

Hay en suma una cierta despersonalización de la pobreza como si esta no tuviera rostro o personas que sienten, como si no hubiese dolor detrás de cada uno de estos casos.

Cuando un necesitado acude a una institución y dice que no tiene donde dormir y que tampoco tiene dónde o que comer lo embarcamos en un sinfín de trámites y si puede conseguir algo, lo que consigue, no le lleva a garantizar ni un mal cuarto de una pensión, encontrándose como se encuentran, saturados los alberges municipales. Al final, solo les queda el recurso de pasar por el despacho parroquial. Si, el despacho parroquial, que a su vez lo remite a Cáritas Diocesana.

Este asunto, sobre el que muchos pasamos de puntilla, véase los contenidos de los blogs en los que de alguna manera participamos, identifica por si solo la orientación de una política.

Desde la izquierda siempre hemos mantenido un debate, a mi juicio nominal, sobre los conceptos de solidaridad y caridad. Realmente, en la práctica concreta, el sujeto no percibe la diferencia. Hemos defendido la solidaridad como pivote fundamental de la acción política hacia nuestros semejantes frente al de caridad, concepto este, que no evalúa la justicia de una acción sino que se cimenta en otro, claramente confesional; la compasión.

Ambos conceptos se basan en la fraternidad, término revolucionario en su tiempo y hoy claramente en desuso en el lenguaje de la izquierda.

La fraternidad al igual que la caridad suele tener nombre. Por el contrario, la solidaridad es un concepto amplio, diluido en el que la gente suele carecer de rostro.

Quizá sea el momento de que al pedir para el “grupo” o el “sector de afectados”, no olvidemos de que detrás de esa masa hay nombres y sufrimientos muy singulares. La denuncia de la pobreza y la solución de casos no puede ser patrimonio de organizaciones caritativas y confesionales. La izquierda viene obligada a jugar ahí un papel fundamental, el que la define en los momentos de crisis.

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domingo, 26 de julio de 2009

Hablemos de Gibraltar




Como era previsible el Partido Popular, ¿habría que hablar sólo del Partido Popular y no del conglomerado de la derecha como sería más correcto?, ha montado la marimorena con la visita de Moratinos a la roca.

La derecha como viene siendo habitual se ancla cada vez más en la consideración de la política como el ejercicio de mantenimiento de los principios inmutables. Son las ideas de la españolidad, el honor, la bandera, el destino católico del país y demás cuestiones que la hacen ser algo atípico en el universo de la derecha europea. Sólo la frena en este discurrir, al contrario que los viejos hidalgos tantas veces mencionados en la literatura del Siglo de Oro, su amor al dinero. Ellos saltan sobre esa especie de contradicción con suma habilidad. Hacen ser compatible la depredación económica con todos esos banderines de enganche que supone el españolismo rancio.

Existen un sinfín de problemas de toda índole en relación con la existencia de Gibraltar y su peculiaridad, a medio camino, entre el status oficial de colonia y el semiestado minúsculo que en la realidad es.

Estos problemas son claramente perceptibles en la comarca en la que se encuentra enclavada, problemas en torno a los límites para la pesca, la asistencia sanitaria, la contaminación proveniente de los buques que hacen escala allí y otros, derivados e imputables al secreto bancario y a la opacidad en la formación de muchas empresas fantasmas que tienen su residencia en la roca.

Según la derecha, el no reconocimiento de Gibraltar implica la imposibilidad de hablar con ellos y mucho menos visitarlos a nivel de gobierno.

En realidad me importa un comino la situación estatutaria de Gibraltar. Es más, en un tiempo, las manifestaciones alentadas por la derecha de siempre del “Gibraltar español” me hacían reir y en el fondo, deseaba que aquél espacio de libertad que allí había, al sur de la península, siguiera siendo así bajo la bandera que fuese.

Hoy, y en relación con Gibraltar, me preocupan otras cuestiones, entre ellas, las derivadas de ser un paraíso fiscal y también, todos los concernientes al medio ambiente y esos problemas, solo pueden solucionarse mediante el diálogo, por eso me parece de sumo interés la visita de Moratinos y por eso alabo, por lo positiva que es, la decisión del gobierno de Zapatero de abrir un diálogo con la administración gibraltareña.

La derecha seguirá como siempre, ellos a lo suyo, con estas decisiones rearman y hacen sentir cómodos en el seno del Partido Popular a un sector no despreciable en cuanto a su número de la sociedad española; la derecha ultramontana.

En realidad envidio a los dirigentes de los populares la capacidad que tienen para recoger en su seno a toda esa troupe. Todos se hallan allí, desde los herederos de la falange pasando por los ultracatólicos y llegando a los liberales económicos. A todos les hace sentirse a gusto con ellos. ¿Cómo lo harán?

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jueves, 23 de julio de 2009

La seguridad social no entra en la rifa



Esta mañana he oído hablar en RNE al presidente de la patronal madrileña Arturo Fernández, daba su opinión sobre la fallida reunión-cena de alto nivel convocada por Zapatero, a la que asistieron, apare de otros miembros del gobierno, los secretarios generales de UGT, CCOO y el presidente de la patronal Díaz Ferran.

Como todos sabemos el diálogo social se encuentra encallado, la patronal pide una rebaja de cinco puntos en las contribuciones de las empresas al sistema de la seguridad social lo cual supone, una rebaja en las cuotas sobre lo que ahora cotizan de algo más del veinte por ciento.

Hasta ahora hay una negativa, sindical y el propio gobierno, a esta petición. El gobierno ofrece a cambio una rebaja de 0,5 puntos de modo permanente, mas un punto adicional durante un período de tiempo, se supone que mientras dure la crisis.

Un punto de la Seguridad Social se estima que en la actualidad puede suponer la no despreciable cantidad de 4.000 millones de euros. Los ingresos de la Seguridad Social ascendieron en el año 2008 a casi 120.000 millones de euros y los pagos en pensiones supusieron unos 111.500 millones. El excedente destinado al fondo de reserva fue por lo tanto 8.500 euros y el fondo de reserva constituido alcanza los 52.000 millones de euros, lo que daría para unos nueve meses en el caso de no producirse ingresos ya que la nómina de las pensiones, ascendía en Julio a los 6.500 millones de euros.

Los cinco puntos que pide la patronal significaría 20.000 millones de euros con lo que el sistema entraría en déficit para este mismo año.

Vista así la cosa, no parece que la seguridad social se viera muy afectada por la contrapropuesta del gobierno ya que en vez de destinar el cien por cien de los excedentes a las reservas habría que destinar tan solo el cincuenta por ciento. O lo que es lo mismo, 4.500 millones de euros irían a las reservas.

Sin embargo habría que tener sumo cuidado con esa rebaja. El crecimiento del pago de pensiones viene sufriendo una evolución al alza anualmente del 8% y en cuanto a los cotizantes de la seguridad social, es previsible que en función de la crisis económica se vayan reduciéndo. Con lo cual, es mas que previsible que el sistema, sin que tuviera lugar la reducción de las aportaciones, no generaría suficiente excedente para que se garantizaran las pensiones sin llevar a cabo una reforma hasta el año 2020 según la previsión contenida en el Pacto de Toledo.

En cambio, es inaceptable del todo la propuesta de la patronal y hacen bien, tanto sindicatos como gobierno, el oponerse a una pretensión que daría al traste con la seguridad social, tal como hoy la conocemos, en muy breve plazo de tiempo.

Decía Arturo Fernández, posiblemente en un lapsus mental, explicable en una persona tan llana y espontánea como es él, que, “… ahora nos toca a nosotros”. Seguramente Arturo Fernández pensaba que tras las inyecciones monetarias al sistema financiero, los 8.000 millones del Plan E, el sistema de financiación de las comunidades autónomas de 13.000 millones, ahora le tocaba a ellos, a los empresarios el pasar por caja para cobrar su parte de la crisis.

Ciertamente, la crisis hunde a unos y potencia a otros. Lo que pasa que casi siempre hunde a los mismos.

No, lamentablemente para los empresarios la seguridad no entra en la lotería del reparto. Entre otras cosas, porque ese dinero, gestionado por el gobierno es más que nada de todos los trabajadores y el gobierno haría mal, muy mal en tocar algo tan serio como eso.

El Pacto de Toledo emite un conjunto de recomendaciones sobre la seguridad social y en ese foro están representados los sindicatos sin embargo, se echa de menos una gestión más adecuada del sistema. ¿Para cuándo una reforma en el que estuviesen presentes a modo de comité de vigilancia los más interesados en él?

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sábado, 18 de julio de 2009

Ohú que calor





El verano es el culpable. Como cada año en el mes de Julio recojo los bártulos y me desplazo a la costa de Cádiz. Es aquí, en las orillas del Atlántico cercanas al litoral del estrecho de Gibraltar y frente al pequeño islote de Sancti Petri, templo fenicio y romano hace milenios, en donde me vuelvo a reencontrar con olores, sabores y paisajes propios de mi niñez.

La inyección de vida que supone este corto período de tiempo desata en mí sentimientos encontrados. Esta vez, quizá debido también a la lectura de la que me he dotado para las vacaciones, ha dado como resultado un cierto despegue de la política.


Tal vez sea cosa del verano y del calor la culpa que el nivel de indignación que habitualmente me provoca la política sea algo más relativo. He escogido dos libros; la excelente Biografía del emperador romano Marco Aurelio de Anthony Birley publicada por Gredos y Las sabidurías de la antigüedad- Contrahistoria de la Filosofía, I de Michel Onfray de Anagrama. El primero, que se autodefine en la portada como la biografía definitiva del gran emperador narra de modo muy minucioso las vicisitudes del autor de Meditaciones.

Marco Aurelio formó parte de una triada de emperadores; Adriano, Antonino Pío y el propio Adriano, al que habría que sumar Trajano, que engrandecieron el Imperio Romano. Marco es al mismo tiempo un regenerador de la política romana, el político estoico por excelencia.

En el segundo libro, Onfray escribe sobre su bestia negra, define al estoicismo como una filosofía oscura, la filosofía de la renuncia y del deber, sin concesión alguna a todo aquello que signifique vida. Onfray resalta el papel de los filósofos materialistas y hedonistas, trasciende el epicureísmo del más puro Epicuro yendo más allá. Elogia a los filósofos que sitúan la búsqueda del placer como la aspiración máxima y consagra esa búsqueda como ideal de vida.

Me encuentro pues, sometido merced a mis lecturas a una sesión termal cualquiera donde los baños calientes se alterna con los fríos. Todo al más puro estilo romano.

Durante muchos años de mi vida he admirado y al mismo tiempo deseado abrazar el ideal estoico. Sin embargo me ha faltado valor, voluntad y la suficiente capacidad de sacrificio para aceptar una vida de renuncia, para el “vivir conforme a naturaleza” que propugnaban los filósofos estoicos.

Si prescindimos de las políticas concretas y entre ellas la economía, deberíamos reconocer que el político perfecto sería aquél que, independientemente de la orientación que profese, se condujera en lo personal y en la gestión de la cosa pública como un estoico. Desde luego, en lo que supone sacrificio personal y rigor sería alguien admirado por sus conciudadanos aunque se pudiese disentir, entre otras cosas, en los aspectos concretos de las iniciativas que pudiesen llevar a cabo. No falta en la historia casos de ciudadanos con responsabilidades públicas que a pesar de no ser votados por algunos han obtenido un reconocimiento personal de sus adversarios, me viene a la memoria aquella persona sencilla, austera y amable y de firmes convicciones socialistas que fue Ramón Rubial en su tiempo presidente del PSOE.

No es posible en estos días encontrar en nuestro ámbito y época políticos conscientes de la trascendencia de su labor como en otros tiempos hubo.

Hoy, sin las modestas responsabilidades públicas que en un pasado me toco vivir sigo admirando a aquellos que cumplieron su cometido público, por muy grande que fuese, con la sencillez y modestia que era exigible.

En los tiempos de la imagen, de la impostura, del agradar a cualquier coste, se echa de menos un mínimo de rigor en la gestión de lo público. Nada digamos de la honradez, exigible en cualquier marco, ideología o época.

Una vez jubilado, Onfray y sus tesis van cobrando carta de naturaleza en mi visión de la vida. Nada me obliga a seguir la senda del deber público, la austeridad y el reconocimiento de mis conciudadanos. A ello no es ajeno el cansancio de una vida de lucha a contracorriente tratando de superar las debilidades propias y combatir las ajenas.

Contemplo, cómo no, al igual que otros muchos el desbarajuste cotidiano con el que se nos inunda en las noticias: La inversión multimillonaria en unos gladiadores modernos, los futbolistas fichados por un tal Florentino, el escándalo consiguiente en toda persona de bien por el precio pagado, independientemente del color de sus amores. La corte de aduladores nucleados en torno al grupo Prisa, del que solo se salva en estos momentos algunos artículos y la línea editorial del diario El País amén de un periodista como Iñaki Gabilondo. Son en definitiva, islotes en medio de la vorágine consumista que propugna ese grupo. Me reconcilio con Radio Nacional de España y Televisión Española, alabo la imparcialidad ganada tras el negro periodo aznarista, temo por un futuro sin financiación adecuada y doy la espalda a Francino, Nierga y a ese locutor vociferante llamado Manolo Lama y demás apóstoles de la frivolidad.

¿Qué nos queda? Cuando observamos, y también comparamos, como nuestra justicia lleva empeñada meses en dilucidar los casos de presunta corrupción otros asuntos, muchísimo más graves, han sido ya juzgados y condenados ya en otros países, y es aquí cuando nos damos cuenta de la realidad que nos toca vivir, y que no me vengan con los consabidos cuentos de que nuestra justicia es garantista y bla, bla y bla.

Cuando la falta de pudor del Partido Popular no levanta la indignación de sus electores y medios que le apoya. Cuando vemos como el presupuesto del estado quiebra una y otra vez las costuras de lo permisible, cuando observamos como la insolidaridad y singularidad nacional de algunos es “comprendida” por aquellos que deberían combatirla.

En definitiva, también ver cómo este país aumenta de modo constante una factura que ha de ser pagada por nosotros y nuestros hijos…


Si, cuando una cadena de errores se ceba en una misma familia inmigrante dónde madre e hijo recién nacido mueren por errores, ¿sólo médicos?, y se nos pone de modo ineludible ante el espejo de una sanidad liberal, reductora de costes como ha sido el caso recientemente ocurrido en Madrid, una comunidad en la que su presidenta, con el apoyo mayoritario de los votantes, insiste una y otra vez en situar a este país en la senda de un thacherismo cruel e insolidario piensa uno, el que escribe, que son demasiadas cosas.

Pienso y me lamento que una vez más, la derecha se ha visto favorecida en el papel de víctima, que se le ha brindado desde el gobierno de la nación una inmejorable ocasión, debida sobre todo a una negociación de las finanzas autonómicas, que pudiendo ser justa, la percepción que se extiende por algunas comunidades autónomas es de que se ha beneficiado a algunos en detrimento de otros. En todo caso, se deja sentir que la comunidad de Madrid tardará lustros en ser gobernados por la izquierda y esto último, ayuda vaya que si ayuda.

Realmente el horizonte se torna sombrío para la izquierda. Mientras, el mal de nuestro tiempo, el populismo rampante, seguirá avanzando y contaminando a aquellos que por ideología nunca debieran alcanzar.

Oigo esta mañana en el breve rato que he dedicado a oír la radio que la patronal exige para el acuerdo social una rebaja de la cuota a la seguridad social y pienso para cuándo el gobierno dejara de contemplar este país como laboratorio de pruebas de consensos imposibles. El acuerdo social tiene su campo de juego cuando hay dinero para repartir tanto a tirios como troyanos entre tanto, solo cabe gobernar con un horizonte, el bien del país. Esta lectura desde la izquierda solo tiene un sentido: Gobernar para solucionar los problemas de los que lo tienen, las clases más desfavorecidas.

¿Que nos queda?. Miro el horizonte, yo que lo puedo hacer, contemplo a los bañistas, trato de localizar con los prismáticos a las pequeñas embarcaciones en el mar, me agarro a Onfray, degusto las vicisitudes de Diógenes, Filebo, Eudoxio y Filodemo de Gadara y pienso que no todo está perdido. Nos queda la vida aunque sea contemplada de modo individual. Permítame el lector esta salida por la tangente, al fin y al cabo estamos en verano.


¡Ohú que calor!

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domingo, 28 de junio de 2009

Madoff, petición del fiscal: Cadena perpetua





Ayer tuve la oportunidad de ver nuevamente Gangs of New York, la formidable película de Martin Scorsese sobre la gestación de Nueva York como la gran urbe que hoy día es. El papel predominante que el sistema de bandas, violencia y rapiña tuvo en la formación de Estados Unidos ha conformado un modo de entender la vida que en su versión más civilizada y liberal conservadora ha dado origen a lo que hoy definiríamos como el “american way of life” expresada de modo maravilloso en la película.

Inevitablemente surgió, en relación con la petición fiscal a Madoff, el paralelismo en el modo de hacer las cosas al uno y al otro lado del Atlántico. Siempre he pensado que los estadounidenses son un pueblo admirable en el sentido de ser una sociedad altamente dinámica en lo económico, aunque sus métodos y el grado de protección social que observan no resulten tolerables desde una perspectiva de izquierda pero al mismo tiempo, es difícil sustraerse el no tener una visión de ellos naif y de un cierto ingenuismo en sus actuaciones. Se acercan y mucho, a lo que los españoles definiríamos como un estado de tontuna. Eso sí, siempre con el máximo respeto que como pueblo nos debe merecer.

Madoff es un tramposo o al menos, esos son los indicios que permiten al fiscal pedir para él la cadena perpetua. Si, asombrémonos, cadena perpetua en un delito de fraude. Pero Madoff es una persona tonta y por supuesto, poco inteligente.

Si Madoff hubiera sido español, el sistema piramidal que montó no lo habría hecho de modo tan chapucero o si por fin hubiera querido traspasar la raya de la legalidad, se habría garantizado previamente el apoyo mediático, político y popular con el que hacer frente a posibles infortunios venideros.

Esta tierra que vive lo pícaro como parte de su esencia suele hacer las trampas mucho mejor.



Nuestros estudiantes suelen ir a los Estados Unidos para adquirir una formación de primera calidad con la que adquirir puestos de trabajos estables y verdaderamente apetecibles en el mercado laboral español. Yo propongo lo contrario; que estudiantes americanos que quieran labrarse un porvenir en las altas finanzas vengan a España a aprender cómo se hace las trampas, para que luego no les cojan o si les cogen, salir mejor librados de lo que salen en su país. Todo esto teniendo en cuenta que la legislación es diferente. No importa, aquí somos maestros en el “Hecha la ley, hecha la trampa”

Madoff, al igual que muchos otros, debería saber que nunca es bueno sustentar ganancias futuras sobre porcentajes de inversión o beneficios. Mucho mejor es procurarse suculentas stock options, bonos sobre trabajo realizados, ingresos por asistencias a consejos, dietas, y sobre todo, una buena indemnización por despido. Así es como se hacen las cosas, quizás no hubiera conseguido tanto dinero, pero desde luego el que consiguiera sería un “dinero limpio”. Si la empresa fracasaba siempre habría a quién echar la culpa; coyuntura, crisis exterior, los altos salarios que cobraban los trabajadores y sobre todo, a los sindicatos que casi nunca tienen conciencia de lo difícil que es la vida del capitalista.

Ahora bien, si a pesar de todo eso hubiera querido seguir la vía del fraude y la trampa, hay en este país un grupo de buenos tramposos que les enseñaría como rodearse de esa cohorte mencionada anteriormente, le haría la vida más llevadera e incluso, podría garantizarse un buen grupo de leales que le aplaudiría y vitorearía cuando esposado, caminase hacia el coche judicial y en su caso, le votaría para cualquier parlamento con el que garantizarse la inmunidad.

Tendría además un buen asesoramiento. Nadie le podría certificar el no ingreso en una cárcel, pero su estancia sería leve, dos años a lo máximo, fianza, y a la calle. Con posterioridad esperar a que salga el juicio, ocho años después, la consabida sentencia que por supuesto no sería la de cadena perpetua. Estos americanos… mira que penar un fraude aunque sea multimillonario con cadena perpetua... La cosa aquí la resolveríamos solo con diez o quince años. La reducción por trabajos y buena conducta, con lo cual no llegaría a cumplir la condena en su décima parte y al fin salir de la cárcel por grave enfermedad. Esto último, garantizado.

Si, desde luego son tontos. ¡Madoff vente pa`españa!



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sábado, 27 de junio de 2009

La ceremonia de la confusión





A raíz del resultado electoral de las pasadas elecciones europeas no son pocas las voces que en el seno del PSOE vienen insistiendo en una clara demanda: La necesidad de una amplia reflexión entre los socialistas que concluyera en una redefinición de la actuación del partido en las circunstancias nuevas a las que hay que hacer frente.

Resulta obvio que las resoluciones del último congreso, al igual que los contenidos del programa electoral, se han visto sobrepasadas por la enorme dimensión que la crisis económica actual tiene. Esas resoluciones y el programa electoral fueron realizadas ante un determinado cuadro económico que favorecía, conviene recordar esto, la aplicación de un programa mucho más cívico que económico.

Algunos dirán, y no les falta razón, que situar al partido ante una reformulación en profundidad de nuestras propuestas no sería conveniente porque evidenciaría en suma una situación de debilidad, no solo del actual equipo directivo del partido, sino que iría mucho más allá en su lectura pública; Sería la crisis de la dirección y también del socialismo democrático en general.

Este análisis que todo gobernante tiene nos colocaría ante “un seguir tirando” con lo que tenemos, a la espera de que los errores del Partido Popular, el miedo a la derecha o que el repunte del empleo nos pusiera en una mejor situación de cara a las próximas elecciones.

Pero la verdad es que por cada día que pasa la situación se complica más. A la preocupación por el deterioro económico se une la falta de un apoyo estable en el Congreso de los Diputados y también, cómo no, la tensión que origina el tripartito catalán y el PSC en el asunto de la financiación autonómica.

La moción de IU e IC sobre el marco impositivo y la marcha atrás del PSOE a instancia de Convergencia i Unió ofrece ante el electorado una muestra más de una imagen del gobierno similar a la de un barco sin rumbo.

La estrategia de la geometría variable diseñada tras las últimas elecciones generales ha fracasado, y a su fracaso ha contribuido el “salvase quien pueda” de los partidos minoritarios y nacionalistas, el rechazo de los partidos nacionalistas de centro por la reedición del tripartito en Cataluña en el caso de CiU, y el apoyo del Partido Popular a la candidatura de Patxi López en el País Vasco en lo referente al PNV.




En el artículo sobre los Socialistas Vascos me pronuncie de modo favorable en la inevitable, a mi juicio, investidura del candidato socialista. La situación en Euskadi hacía prioritario el cambio del gobierno allí.

Creo que es evidente que la tensión propiciada por la financiación autonómica está llevando al gobierno a un callejón sin fondo. De la “geometría variable”, concepto matemático, pasamos a la “cuadratura del círculo”. Zapatero no es matemático, es licenciado y profesor de derecho, pero sacar adelante el que Cataluña pueda estar por encima de la media en financiación, sin que otras comunidades autónomas estén por debajo de ella, me parece tarea harto imposible salvo que, esas comunidades sean compensadas mediante programas de inversión fuera del esquema general de financiación con la cual, el peor invento de la administración española; Las Diputaciones Provinciales, fuente de clientelismo y caciquismo, no solo se trasladará, como se ha trasladado ya a las Cajas de Ahorros sino al mismísimo Gobierno de la Nación.

Desde la periferia en la que me encuentro pienso que el principal problema que tiene el gobierno se llama tripartito catalán. También, que el otro problema, de igual envergadura en el ámbito del partido, se llama PSC. Sinceramente lo creo.

No pongo en cuestión el derecho de Cataluña para tener una financiación adecuada que mejore su bienestar y desarrollo pero en mi parecer, la falta de liderazgo observable en la dirección del PSOE y las dificultades que tiene cerca de los socialistas catalanes en tratar de convencerlos en la necesidad de seguir un cierto orden y un esquema básico de solidaridad con el resto de las comunidades autónomas, así como la posición de rehén en la que se encuentra Montilla y la dirección de los socialistas catalanes en relación con las otras fuerzas del tripartito, están llevando al PSOE a una clara confusión, que es extensible al conjunto de los ciudadanos.

Es inevitable ver al gobierno en el centro de la diana. Objeto de múltiples tensiones, las que nos originan las circunstancias de la crisis y lo que es más chocante, la generada por nosotros mismos; políticas inadecuadas, inmadurez de algunos dirigentes y miembros del gobierno, tensión territorial etc. y también del mismo modo es inevitable ver a Zapatero como un náufrago sometido a los vaivenes, de aquí para allá, de las olas.

Quizás no es momento de un congreso, de una convención o de unas jornadas, pero sí es el momento, como ya están haciendo antiguos dirigentes del partido de decir tanto en público como en privado las cosas que deben de cambiar si no queremos ser flor de un día.

Es posible que la legendaria suerte que se le atribuye al presidente del gobierno esta vez no salve a la izquierda.

Después ya se sabe, pérdida del poder, cambio de líder, ¿cambio de política? Tal vez. Vuelta a empezar, vuelta a la paulatina pérdida de libertades y de la igualdad que conlleva siempre el giro a la derecha en este país.

Que alguien hable con Zapatero, que alguien le baje del burro de creerse en la verdad absoluta, que los que en privado piensan y dicen una cosa tengan la valentía, a riesgo incluso de perder la posición que en el gobierno o en el partido ahora tienen, de impulsar un debate en el conjunto de la organización sobre el momento y sobre las políticas que hay que cambiar.

El camino más corto hacia el precipicio es, como casi siempre, la sumisión y la “obediencia debida” concepto este que la mayoría de las veces suele enmascararse en el ámbito del partido con el de “disciplina”.

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viernes, 26 de junio de 2009

Alguien tendrá que explicarlo





N
o entiendo nada, resulta que el BCE ha decidido inyectar liquidez al sistema bancario europeo por un monto total de 442.000 millones de euros en su reunión del día 23 de Junio con el objeto de que puedan disponer del suficiente dinero para operar. Al mismo tiempo, ha decidido flexibilizar las condiciones de estos préstamos en cuanto a los plazos de devolución, a un año, y a un interés del 1%. Un total de 1.121 bancos europeos han demandado estos préstamos.


El objeto de la ayuda es, como puede suponerse, facilitar las condiciones que hagan posible el que la economía de cada país ponga en marcha la maquinaria productiva, facilitando el crédito a las empresas y los ciudadanos. O sea, lo que se trata es de activar el crédito o al menos esa es la intención del banco central.

Mientras, seguimos observando que los créditos hipotecarios en su modalidad hipotecaria se vienen situando en la horquilla del interbancario más un punto, que las condiciones de concesión reducen los años para devolverlos, que las garantías son menos flexibles y que en ningún caso la cantidad concedida sobrepasará el 80% de la tasación de mercado y no el de venta, que siempre suele ser superior.

Conociendo como se conoce, que el crédito hipotecario se ha visto reducido casi a la mitad de los concedidos en los años anteriores y esto en función de la atonía del mercado inmobiliario, y debido sobre todo, a la incertidumbre que genera la inversión en vivienda, habrá que aventurar que en una gran parte las inyecciones de liquidez habrían de ir destinadas a la dinamización de la economía. Eso es lo que manifiestan sus promotores, aunque como casi siempre del dicho al hecho hay un buen trecho.

Ahora bien, si un ciudadano español o una empresa acude a una entidad bancaria solicitando un préstamo personal, el banco o la caja en cuestión requerirá, a día de hoy, del solicitante no solo garantías suficientes sino hacer el esfuerzo de pagar un interés superior al 11%.

Se le ocurre a alguien un negocio mayor que este de prestar a un ciudadano el dinero que ha recibido a su vez prestado del BCE con una ganancia anual del 10% en los créditos al consumo y superior al 8% en los otros créditos que no sean hipotecarios.

Si, evidentemente, será el ciudadano, el pueblo en general el que reflote los bancos y sanee las cuentas que ellos mismos deterioraron en los años anteriores.

No cabe duda alguna que esa impresionante lluvia de millones ofrecida por el BCE va a contribuir no tanto al despegue de la economía como a salvar a los bancos en las deudas que han contraído en el mercado interbancario. La reducción del crédito es sustancial, lo ofrecido este año es la mitad del que teníamos a mediados del 2008. Malo de Molina jefe de estudios del Banco de España asegura que la disponibilidad de crédito para familias y empresas seguirá siendo muy dificultosa durante los próximos meses y anuncia a su vez nuevas caídas en los ratios del dinero prestado.

Bien, si eso es así, ¿para qué tanto humo verde puesto a disposición del público? Que dejen de engañarnos. Entretanto, los parados de larga duración, a los que se les ha acabado la prestación por desempleo, siguen esperando algún tipo de ayuda. ¿Porque tanta prisa en unos casos y tanta dilación en otras?.

Alguien puede explicarlo, ¿Puede explicarlo la vicepresidenta económica del gobierno de todos los españoles?







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jueves, 11 de junio de 2009

La experiencia británica





Si algo nos viene deparando la noche electoral en toda Europa es la debacle que para el conjunto de la izquierda salvo en Grecia, Malta y Suecia ha supuesto. En todos los demás países la pérdida para las opciones socialistas o socialdemócratas ha sido sustancial. A la luz de estos datos vienen aflorando un conjunto de opiniones y reflexiones que desde pensadores progresistas insisten en una serie de argumentos claves.

No es la crisis la culpable. Ramoneda, Estefanía, Weber y otros insisten en esto, algo obvio ya que el coste electoral para los gobiernos de derecha y centro derecha no ha sido suficiente para que no hayan mantenido la primacía en estas elecciones. Tampoco es que la ciudadanía espere que dado un entorno de crisis, los que nos llevaron al desastre, la derecha liberal, sean los que nos saquen del atolladero en el que nos han metido. Argumentos manejados por los analistas de derecha y los medios de comunicación de la misma cuerda insisten en una lectura económica de los resultados que, obviamente, son muy interesados.

Siendo sustancial la pérdida electoral en España, es muchísimo más grave lo acontecido en el Reino Unido, Francia o Italia.

Es paradigmático el caso británico que se ha visto favorecido, sobre todo, por los escándalos surgidos en lo referente a los gastos de los parlamentarios que, no olvidemos, ha salpicado tanto a laboristas como conservadores.

Volvamos sobre las opiniones divulgadas desde pensadores de la izquierda. Según estos observadores, la razón del mantenimiento del voto de los conservadores habría que buscarla en la adopción como propias de políticas que tradicionalmente han sido elaboradas y sustentadas por la izquierda; las ligadas al mantenimiento del bienestar social y la igualdad, lo que ha desactivado en el electorado progresista, en gran parte, el temor a la derecha como una fuerza lesiva con respecto sus niveles de bienestar y democracia.

Del mismo modo, se viene señalando con profusión una idea persistente: la incapacidad de los partidos de izquierda para conectar con los segmentos de la población más proclives al mensaje de la izquierda.

Decía antes que el caso más claro es el de la izquierda en Gran Bretaña. Aquí no hay duda, las reformas impulsadas por Neil Kinnock en el seno del Partido Laborista consistente en la reforma de los estatutos del Labour, de la que se benefició posteriormente Tony Blair, posibilitó a este su acceso a la condición de líder. En el discurso inaugural del mismo Blair en Manchester se presentaba unas propuestas que ya en 1996 llevaba el necesario impulso a la educación, las cuotas de supervivencia para todos y un ordenador gratis para cada alumno británico en la escuela. Nada nuevo bajo el Sol.

Pongámosle nombre a esto, ya que las bases del sistema capitalista no pueden alterarse, dado que solo existe una economía posible, le podríamos llamar socialismo compasivo. Curioso, Bush denominaba a su opción como conservadurismo compasivo. Evidentemente creo que el impulso a la educación no ha de ser una política de izquierda o de la derecha, todos estamos interesados en élla.

Ese congreso y las reformas estatutarias conllevó la reducción, en gran parte, de las cuotas que las Trade Union tenía en la elección de parlamentarios y en los órganos directivos del propio partido dio como resultado la demolición del propio Labour como fuerza de izquierda. No quiero obviar que por aquél entonces las fuerzas de izquierda en el seno de los sindicatos eran crecientes y algunas políticas un tanto radicales y pocas realistas con el entorno eran auspiciadas por los grandes sindicatos de la energía y el transporte.

No hay que ver los éxitos electorales de Blair como un triunfo de la izquierda. La práctica política, la consabida Tercera Vía auspiciada por Giddens, Blair y Brown entre otros, no aportaron soluciones de izquierda; Los sindicatos perdieron su afiliación en más de un treinta por ciento, los procesos de privatización y desregulación prosiguieron, con menor énfasis que con Thacher, desde luego, pero prosiguieron. Como es sabido, las propuestas de Blair insistían sobre una idea base; la supresión de la discusión económica como discusión política: “Solo es posible una economía”.

Sabemos todos, aquí si, por propia experiencia el trance final de blairismo, su implicación en la guerra de Irak, el abrazo de las Azores, la amistad inquebrantable con Aznar y el misticismo religioso del final de sus días políticos.

Ese ha sido quizá el caso mas palpable que nos deparado una visión de una izquierda usurpada… o dejada usurpar.

Es en todo ese caldo de cultivo en el que se ha venido fraguando un final nada deseable para la izquierda en el Reino Unido o lo que es lo mismo, de aquellos lodos estos polvos. ¿O era al revés?

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lunes, 8 de junio de 2009

La virtud de ser conservador en política o el fracaso socialista en las elecciones europeas.



Admito el intencionado equívoco del enunciado de este artículo. Evidentemente no me refiero a la virtud de la política conservadora que para mí no es tal virtud, sino que me refiero a la necesaria fidelidad al credo político que cada cual tiene, sea conservador o progresista. Eso es el ser conservador en el sentido que yo quiero darle: Conservar las señas de identidad de lo que cada cual es o representa.



En los próximos días, los análisis de todo tipo sobre los resultados electorales inundaran los medios. Analistas intencionados barrerán para su casa o para quienes les pagan, opiniones de todo tipo. Los portavoces políticos, sin excepción, trataran de mitigar su propia derrota mediante argumentaciones peregrinas que no engañan ni a propios ni a los contrarios. Algunos magnificaran su victoria como si estuviesen hablando no ya de un cambio coyuntural sino como si en realidad fuese un cambio de era.

En los unos y en los otros, muchos y muchas, seguirán haciendo el ridículo, imitando la entonación del jefe y elevando lo que es una simple condición humana, el liderazgo en un determinado segundo en la amplia historia de la humanidad, a algo muy parecido, a algo muy similar, a la designación divina de un ser providencial.

En verdad, cada vez mas creo en el pueblo, en el acto de votar, sea el pueblo de derecha, el pueblo de izquierda o el pueblo que se considera nacionalista.

Este resultado electoral es un triunfo del pueblo, porque el pueblo se ha expresado tal cual es, los de derecha han ido a votar porque creen en un proyecto independientemente de las razones que otros le den o muestren, para que voten en sentido contrario. Saben lo que quieren y saben hasta donde tienen que tragar, son consecuentes. Los que no creen en Europa ni en los unos ni en los otros, pues no han ido a votar, luego su actitud también ha sido coherente con su credo.

En los de la izquierda, ha habido de todo; Los que creen que los partidos en su política responden a la izquierda, han votado por ellos. Hay un caso que debe de contemplarse porque es el que ha propiciado la derrota socialista. De siempre se ha sabido el nivel mas exigente que el votante cabal de izquierda tiene hacia sus representantes y esto es lo que debe valorarse por parte de los dirigentes socialistas: La deserción habida de los que creen que lo que se viene haciendo desde el partido socialista en el gobierno no consiste en ser estrictamente de izquierda. Estos, simplemente, no han ido a votar.



La triste realidad que hoy nos conmueve a los progresistas es la pérdida sustancial que se ha dado para la izquierda. No pienso hacer de este artículo una colección de datos numéricos y estadísticas. Hay algo incontestable, el PSOE ha perdido 700.000 votos con relación a 2004 y por ello y a resulta de ello ha perdido las elecciones. El PP ha ganado las elecciones y ha sumado 220.000 votos más. A partir de aquí se puede decir lo que cada cual quiera, pero la contundencia de las cifras no ofrece lugar a dudas, por mucho que se intente aderezar el buen o mal trago, con edulcorantes que a nada conducen.

Es inevitable, visto este panorama, rememorar el sombrío plano que el Partido Popular ofreció en aquel período negro durante el cual gobernó, fue un momento muy delicado para el conjunto de las libertades de los españoles, en especial, la libertad de expresión y el derecho a una información veraz.

Ahora bien, a luz de los datos se puede decir de modo muy concluyente que el PSOE ha perdido las elecciones y que el Partido Popular, en realidad no las ha ganado tanto como preveía.

Me cuesta admitir que sea el impacto de la crisis el elemento determinante en el resultado de la votación. La gente sabe que la crisis la ha generado un sistema especulativo que no es patrimonio de la derecha, sino que se ha llevado a cabo durante los últimos treinta años con el consentimiento explícito tanto de gobiernos de derecha, como por gobiernos de la izquierda.

Todos, desde la derecha europea, americana a la izquierda europea y hasta el comunismo chino-capitalista de estado han favorecido un sistema que ha sido la causa de la actual ruina. No creo que sea preciso sacar a colación la política ultraliberal y desreguladora llevada a cabo por una Comisión Europea, en su mayoría socialista, comandada por Delors. No creo que nos hayamos olvidado ya de eso.

Creo sinceramente que los socialistas españoles nos hallamos ante un momento crucial. Crucial porque no podemos seguir en el estado en el que nos encontramos. Son demasiadas ya las voces que desde posiciones nítidas de izquierda venimos llamando la atención sobre desviaciones que se vienen produciendo. Deslizamientos claros hacia el culto a la personalidad, la adulación hasta límites insoportables del líder, la imitación ridícula de la entonación etc, . Son las manifestaciones externas y porqué no, un tanto cómicas de otras de aún mayor calado y significación política.




El presidencialismo abusivo que venimos denunciando desde esta página, el silencio a todos los niveles de un partido, la jubilación forzosa y temprana, muy temprana, de tantos y tantos socialistas altamente competentes. La sustitución de estos por una legión de socialistas de última hora, inmaduros aún, a ojos vista, para el ejercicio de una alta competencia política, la promoción a ministros y ministras de personas que en una sola tacada son instaladas en el máximo nivel ministerial, la elevación del ejercicio político a una vertiente estética exclusivamente y cierto tufo populista en algunas medidas ejecutadas o previstas es algo que a los socialistas nos debe preocupar.

No, no pueden haber desaparecido sin más, todos aquellos que independientemente de su ubicación en el seno del Partido Socialista hacían posible el debate interno y los diferentes modos de ver la política.

Es necesario clarificar que entendemos por política socialista o credo socialista, llamémoslo como queramos.

Cuando al principio hacía el juego de palabras sobre el valor de ser conservador en política, de ser fiel a lo que los diversos sectores de la sociedad espera de cada cual, me refería precisamente a eso. ¿Qué espera el votante de izquierda que haga la izquierda en un contexto de crisis? De la respuesta adecuada a esta pregunta ha dependido en gran parte el resultado electoral.

La confusión entre política económica de derecha y política económica de izquierda de los últimos veinticinco años ha producido el agotamiento del discurso económico de izquierda que, hoy por hoy, conjuntamente con la ampliación de las libertades y la defensa de la paz, constituyen las señas de identidad de la izquierda.

Pues bien, esas señas han sido claramente subvertidas y sustituidas en gran parte por una nueva concepción de la izquierda que se apoya única y exclusivamente en una gran operación de maquillaje consistente en la ampliación de libertades. Operación que hace de lo puramente accidental lo sustancial, más bien diríamos lo único.

Expliquemos esto. Un socialista, un votante socialista espera que su gobierno de izquierda dicte o promueva normas para que la igualdad de sexos sea efectiva y que esa igualdad lo sea para todos, independientemente de la opción sexual que cada cual pueda tener debe de ser coniderado en el acceso a todo aquello que hasta hace poco era exclusivo patrimonio de los heterosexuales. Pero también espera medidas tan eficaces como las anteriores para un avance en la igualdad económica, la efectiva igualdad de oportunidades, el derecho al trabajo y una vivienda digna de alquiler o en propiedad y a precios no abusivos, la limitación del poder de los ricos, el control de los sueldos de escándalo de los directivos etc.

Y es en esto en lo que realmente se ha fallado, es en lo que el votante de izquierda se ha visto, no ahora, sino desde hace ya cinco años defraudado. En definitiva, la parte en la que se ha avanzado, basada en los postulados del republicanismo cívico puede ser una parte de la política de la izquierda pero no lo es todo.

Esta confusión de planos es lo que me hace invocar en la necesidad de conservar las señas de identidad de la izquierda. El pensamiento clásico de la izquierda no es sustituible por otro, solo hay que complementarlo con nuevas demandas de la sociedad.


Si, demandas, solo demandas. Forzar como se intenta hacer con otros cambios legislativos propuestos que van más allá de lo que espera la propia sociedad de izquierda ni es cnvenente ni es adecuado, ejemplo: El aborto autónomo para las mayores de 16 años, causa estupor no solo en la derecha sino también en gran parte de esa izquierda que une a sus deseos de justicia social, igualdad económica y defensa de los derechos de los trabajadores ciertos componentes de conservadurismo moral sin que eso signifique que sean personas de derecha. Así de simple.

Esa sustracción del pensamiento clásico de la izquierda llevado a cabo por una cierta “gauche divine” proveniente de algunos sectores universitarios, feministas y “culturales”, es en gran parte culpable del contratiempo electoral. Digo contratiempo electoral porque espero y deseo que en el interior del propio Partido Socialista y de los sindicatos, que se han visto arrastrado también a esta vorágine de subversión del pensamiento clásico de la izquierda, se reaccione de modo adecuado y se implementen (como se dice ahora) las correcciones necesarias.

Si hay tiempo, hay tiempo de corregir desde el partido, y deben ser los propios militantes antes de que el desastre sea más visible y por lo tanto irremediable.

Entre tanto, es mediodía del día después de la elecciones, aún no ha aparecido el Presidente del Gobierno para dar una explicación. Un buen socialista que hizo lo que pudo y que se va al retiro dorado de Estrasburgo, siendo aún joven, como tantos otros, J.F. López Aguilar no puede ser la única cara que explique una derrota. El, como Jáuregui, otro caso de retirada temprana propuesta por Zapatero, no pueden ser los paganos de la derrota. No es justo.


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viernes, 5 de junio de 2009

Salamanca; La lotería de las infraestructuras





Anda el cotarro alterado, el nuevo ministro de fomento José Blanco anda reuniéndose con los presidentes de comunidades autónomas del Partido Popular; Aguirre, Herrera etc. Tras las reuniones, los gestos cómplices y el reconocimiento de la “valentía” del ministro son por parte de los populares unánimes.

Uno que se tiene por perro viejo en esto de la política, no sale de su asombro. ¿Qué ha podido suceder para que esto ocurra?, ¿Será verdad que el mejor ministro de fomento que haya podido haber, incluso para los del Partido Popular, sea el actual ministro socialista?


Claro, lo más fácil es pensar que la anterior ministro de fomento Magdalena Álvarez era malísima. Una ministra que castigaba a todos, propios y ajenos, con sus decisiones. Y si fue tan mala, ¿cómo es posible que Rodríguez Zapatero la mantuviese durante tanto tiempo?

Ni me creo las palabras de los dirigentes del Partido Popular sobre Pepe Blanco, ni me creo que sea “el no va mas” de la gestión, así cmo tampoco el que Magdalena Álvarez fuese tan mala.

De sobra es conocido, entre los que me leen, que no doy ni un euro por la autonomía de los ministros del actual gobierno en la creación y gestión de las políticas que teoricamente llevan a cabo, me refiero a las grandes o medianas. Todo lo que hacen, en relación con estas cuestiones, es consultado con Zapatero verdadero timonel en infraestructuras, educación, política exterior o economía. Entonces, si Magdalena fue verdaderamente mala con todos en su gestión, en realidad no habría que cargar sobre sus espaldas aquello que ha hecho mal pese a que es una declarada jacobina y que al igual que Borrell, ni entendía ni creía en todo lo que pudiera salirse de su concepción radial del estado.

Su no atención a las autonomías, propias y extrañas, radicaba, lo más probable, en las decisiones de la presidencia y si José Blanco es ahora muy bueno tampoco debe de atribuirsele a él sino que, de modo simple, lo que ocurre es que al presidente, por lo que fuere, le interesa ser “bueno” y rebajar de este modo la tensión territorial. ¿Preludio tal vez del acuerdo de financiacion con Cataluña para hacerlo mas digerible al resto de autonomías?

Es en suma, un cambio de orientación sin más sin que importe que en esos vaivenes, difícilmente entendibles para el conjunto de la población se haya llevado al sumidero de la política a una ministra cuya gestión ha pasado a ser valorada muy negativamente por el conjunto de la ciudadanía. O sea, que ha sido puesta al pie de los caballos sin más.

Como decía, andan todos ahora muy contentos, bueno todos no, aquí en esta parte de la franja occidental de España que es Salamanca y en lo referente a la gestión de infraestructuras no hay un Jose Blanco, ni hubo una Magdalena Álvarez, ni un tal Álvarez Cascos (PP), como tampoco lo fue en el pasado Borrell. Nos hemos pasado toda la vida democrática de este país en la provincia sin padrino y sin valedor y eso, lamentablemente, funciona también incluso en democracia.

Bien, las cartas están sobre la mesa. Andalucía tuvo a su Felipe y a su Alfonso que en el ya lejano 92 abrieron aquella región a la modernidad con aeropuertos, infraestructuras, autopistas y AVE.

El PP favoreció a Galicia, Comunidad Valenciana y Murcia con sus decisiones durante el gobierno del Partido Popular en el período 1996-2004.

Los catalanes y vascos con su presión y la negociación de los presupuestos estatales o del cupo se han bastado y sobrado para obtener inversiones para sus territorios aunque como es consustancial a los nacionalistas de todo tipo siempre con quejas sobre lo mal que se siguen encontrando.

Zaragoza, que no Aragón, fue claramente favorecida por el Gobierno Zapatero con el objeto de contrarrestar la influencia que el PP tuvo sobre esa región durante bastante tiempo.

Y aquí qué, Blanco ha asegurado y comprometido al presidente de la Junta de Castilla y León fechas para inversiones que pondrán a León, Valladolid, Palencia, Ávila y Zamora en el camino hacia la modernidad. De Zamora llegó a decir que será una de las pocas capitales que tendrá dos estaciones de tren de alta velocidad.

Observemos la franja occidental; Galicia con dos ejes culminados hace bastante tiempo con la meseta: La A-6 a La Coruña y la autopista a las Rías Baixas, el eje norte-sur atlántico y el Ave comprometido y con fechas señaladas, además Blanco es gallego.

León como vía de acceso y paso a Galicia y Asturias tiene garantizada, independientemente del AVE, su conexión con el eje atlántico, el Cantábrico y Madrid. Queda pendiente la situación de la autopista a Valladolid pero eso no parece ser para algunos, incluso del propio León, algo interesante aunque sí para Valladolid. Absurdo esto último ¿verdad?.

Zamora una provincia que se beneficia en autopistas, con Valladolid, la A-66, antigua 630 y ahora con dos conexiones de AVE, con Portugal y con el Norte solo espera la conexión por autopista con Portugal.

Extremadura, gracias a un gobierno socialista que siempre fue exigente, ¡con los propios!, sin que por eso se le cayeran los anillos, consiguió poner a Extremadura en buenas condiciones. Ibarra fue un presidente valiente, nada sumiso, ni con Felipe ni con Zapatero. La prueba de su exigencia a la vista está: Ave a Badajoz y Portugal, la A-5 que conjuntamente con la A-4 de Andalucía fue una de las primeras autopistas. La A-66 culminada en el tramo extremeño antes que en ninguna otra parte y adecuadas vías transversales.

Salamanca, qué podemos decir de nuestra provincia. Más de lo mismo, de haber tenido el primer aeropuerto de la región, ha pasado a ser el que menos tráfico de personas y mercancías tiene. Valladolid, León y Burgos nos han dejado a atrás. Somos la última provincia de las cercanas a Madrid en tener autovía, aún falta por lo menos u año para ser culminada. También la última en la ejecución de la A-66, la única que tiene trenes de mediados del siglo pasado con Madrid, con el Norte y con Levante, con el Sur hace mucho que desapareció. Si, todo eso. Mientras, los salmantinos asistimos a los debates entre el PP y el PSOE sobre fechas de puesta en funcionamiento de las autopistas o al debate sobre los trenes que aún padecemos.

No, no voy a unirme al coro de los que se quejan contra Valladolid, contra Madrid etc. No. Esa es la excusa de los que tratan de proyectar culpas sobre otros, enfrentando a territorios. Nadie de fuera quiere nuestro mal, nada ganan con ello.

Gobernar es elegir, es delimitar prioridades y el gobernante toma las decisiones en función de una serie de prioridades; Presupuestos, ordenación del territorio, presiones de sectores económicos, presiones de los electores, tanto internos como externos etc.


Hoy más que nunca, aspectos como la ordenación del territorio y el equilibrio presupuestario suelen ser soslayados o postergados en beneficio de lo que realmente importa al que toma la decisión; La continuidad como político en ejercicio.

En esa lotería, Salamanca ha salido siempre muy malparada sea con la derecha o con la izquierda. Cuando gobernaba la derecha, la izquierda echaba en cara continuamente que el gobernante castellano-leonés sentado en la Moncloa dejaba a Salamanca y también a Castilla y León en la estacada. Ahora ocurre exactamente lo contrario, son unos los que acusan y otros los acusados. Vuelta a lo mismo.

Mientras, una parte del pueblo salmantino se alinea con una posición o la contraria, otra parte, cada vez más numerosa, pero casi siempre en la izquierda vuelve la cara asqueada y cabreada hacia el sitio contrario, hacia el lugar por el que no transitan los políticos, sean de un signo o de otro. Cada vez más, el desencanto de los salmantinos, tradicionalmente nada dados a ocuparse de lo público y excesivamente individualistas, se ve reforzado en esa tendencia que suele alcanzar la máxima expresión en el hecho de no querer votar, de ahí, la creciente abstención en los votantes de la izquierda en la provincia. Abstención que, ya va para muchos años, los dirigentes socialistas salmantinos no ven o no quieren ver como algo imputable en gran parte a su actuación.

No, el mal no está en los otros, está en nosotros mismos. Los políticos salmantinos son un reflejo de la sociedad. No arriesgan, no quieren indisponerse con aquellos que mandan en sus respectivos partidos, no exigen y por eso pasa lo que pasa.

Estos políticos se otorgan a sí mismos el valor de ser cadena de transmisión de las decisiones de otros, su discurso en aras al “cierre de filas” es plenamente justificativo de las decisiones que los gobiernos toman. Los populares salmantinos tienen hacia el gobierno regional de su mismo signo una servidumbre digna de encomio, su nivel de exigencia para con Salamanca, electores y ciudadanos es mínimo. Todo sea por seguir cuantos más años mejor.

En el caso de los socialistas salmantinos, de siempre se ha podido constatar la falta de contundencia con los ministros y gobiernos socialistas en lo que debería ser la defensa de la provincia y en todo caso, con mucha menor exigencia que otras muchas organizaciones socialistas de España tuvieron en su día con Felipe o con Zapatero en la defensa de sus territorios.

Si, Salamanca seguirá padeciendo, sus ciudadanos continuaran viendo el agotamiento de esta provincia, su paro creciente, la emigración de sus jóvenes, el envejecimiento de la población... pero la culpa no estará en los otros, como muchos quieren hacernos creer, la responsabilidad es exclusivamente nuestra.

Siempre me he interrogado sobre el sentido de una expresión muy salmantina que ilumina como ninguna otra nuestro modo de entender la vida; “malo ha de ser”. Esa frase aplicada al futuro, tratando de ahuyentar los negros nubarrones, señala como pocas el fatalismo, la conformidad y nuestra impotencia como pueblo.

Lo que tenemos y lo que somos nos lo venimos ganando día tras día con nuestro propio pulso, con nuestro modo de entender lo público y sobre todo, con la pereza infinita que nos embarga a la hora de tomar decisiones.

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Tiananmen 20 años





¿Hay acaso una expresión mas hermosa y heróica del querer ser libre?

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lunes, 25 de mayo de 2009

Sobre el Yak-42, el caso Gürtel y otras lindezas


Esta última semana ha sido prolija en acontecimientos judiciales. Por fín el presidente de la Generalitat Valenciana ha visto cumplido su anhelado deseo de estar ante el tribunal en el que ha declarado como imputado por el caso Gürtel. Estado en el que sigue, aunque algunos traten de olvidarlo, tras las primeras declaraciones en sede judicial. Hemos visto al president recorrer, acompañado de sus vicepresidentes y la alcaldesa de Valencia, el camino desde su coche oficial hasta la puerta del palacio de justicia. Repartiendo abrazos y sonrisas entre sus fieles, acompañado de su séquito, solo faltaba en el scenario la alfombra roja habitual de los grandes acontecimientos para dar mayor empaque. Todo para hacer olvidar la verdadera dimensión de ese paseíllo. No iba a recibir ningún premio el president, era el mismo camino que todo presunto delincuente hace cuando se le llama a declarar, no como testigo, sino como imputado.


El bochorno que hemos pasado los ciudadanos de este país con todo este acontecimiento se ha visto acrecentado ante la parafernalia que ha montado el Partido Popular durante los últimos días, baños de multitudes, declaraciones de apoyo encendidas y sonrisas de oreja a oreja de todos sus correligionarios.

Como es posible asistir a este espectáculo del “aquí no pasa nada”, de la relativización de lo sucedido, a la campaña de descredito a la que someten a todos los que vienen aportando pruebas sobre los delitos que se vienen encausando sin que nos pongamos colorados.

Sólo en aquellos que han tomado como norma de comportamiento el trapicheo, el uso y abuso de lo público, la consideración de la actividad política como método de enriquecimiento, eso sí, a lo grande pueden hacer de este hecho gravísimo para la democracia un vodevil. No no quedan tan lejos los casos Zaplana y Naseiro. Es más de lo mismo, aunque en aquella ocasión las grabaciones reflejo de una realidad, no fueron tomadas como prueba.

Son los mismos que abrazan ante los medios y ante la jerarquía católica unas normas de actuación que vulneran a diario, son los que se reclaman de una moral cristiana con la que intentan tener una supremacía moral sobre los demás. Si con el claro beneplácito de una jerarquía católica que nunca, nunca, les denunció. No solo esta el divorcio, la hipotética devaluación del matrimonio al que acceden los homosexuales o el aborto, también está en una misma dimensión el “No robaras”

No soy de los que tienen fe ciega en la justicia. Los tópicos habituales de que las sentencias judiciales ponen de manifiesto la verdad objetiva no van conmigo aunque en lo mas recóndito espero, anhelo, que en este caso se haga de verdad justicia. Si al final Camps dimite, o no dimite, en realidad poco me importa.



La misma semana nos ha deparado una nueva condena esta vez de tres militares por el caso del YAK-42. Seis años después se ha dictado sentencia en la Audiencia Nacional. Nuevamente aquí se ha puesto de manifiesto la verdadera cara del Partido Popular; Trillo ministro de Defensa en aquél entonces, responsable de haber alquilados aviones de saldo, sin el mantenimiento adecuado, unos aviones que fueron desechados por las fuerzas armadas de otros países.

El mismo que animaba a acabar cuanto antes con los trabajos de identificación de los cadáveres de los soldados españoles. El mismo al que inexplicablemente el presidente del tribunal que ha juzgado este caso no ha llamado a declarar. El que con toda la desfachatez y sinvergonzonería ha salido a leer un comunicado exculpatorio en el que no se ha permitido preguntas de los periodistas. El mismo que Semana Santa tras Semana Santa porta, con el objeto de que todos lo vean, un paso de La Piedad en Cartagena, que ironía, la misma piedad que debería haber tenido con los familiares de los soldados fallecidos. El mismo que es miembro activo de la Obra de Dios.

El capaz de travestirse de Torquemada en la tribuna del Congreso pidiendo a los demás coherencia y moralidad cuando es el ejemplo palpable de lo peor que haya podido dar de sí la política española.

En este mismo blog se ha denunciado esta actitud en el Partido Popular, también se ha comentado que por desgracia estos casos no conllevan una actitud de rechazo en la mayoría de los votantes de la derecha.

Es inevitable traer a colación el caso Berlusconi y lo que supone de deslegitimación constante de la política y de sus actores en Italia. Sería triste, muy triste que la política española se deslizara por esa vertiente que marca el populismo, la frivolidad y el ridículo. Que me borren del censo.

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martes, 19 de mayo de 2009

Los socialistas vascos


El nuevo gobierno de Euskadi y la elección de Patxi López secretario general de los socialistas vascos como lehendakari (presidente del gobierno) ha levantado no pocas ampollas entre algunos sectores de la izquierda. El motivo no es otro que el de ser presidente gracias, además de los votos propios, al de los parlamentarios del Partido Popular que como todos sabemos, es un partido de la derecha que para mas inri sostiene un crudísimo debate con el partido socialista actualmente en el gobierno de España.


Según esas corrientes de izquierda, un partido progresista como el Partido Socialista de Euskadi no debería de haber pactado para la formación de un gobierno con el Partido Popular, desalojando de ese modo a los nacionalistas vascos de la presidencia en la que han estado treinta años.

Es evidente que una lectura del pacto en el marco estricto de la ubicación ideológica de cada cual, sugiere que es un pacto “antinatura”, tal como sostienen algunos y sobre todo, los nacionalistas vascos. Sería un pacto que sin embargo ha tenido una continuidad histórica en otros países ante situaciones singulares no solo de emergencia sino de difícil gobernabilidad. Así ha ocurrido en Bélgica, Alemania, Reino Unido etc.

Este planteamiento opositor al pacto no tiene en consideración desde mi punto de vista, otros aspectos que en el caso concreto de Euskadi habría también que evaluar.

Partamos de una primera reflexión; La situación actual en Euskadi tras treinta años de gobierno nacionalista ha creado toda un serie de vicios institucionales cuyo caso más conocido es el del priismo en Mexico. No quiero decir que la situación en Euskadi fuese similar, ni siquiera parecida en órden a la corrupción, el PNV es un partido ambiguo en sus planteamientos políticos pero es un partido serio y como tal, respetuoso en el ejercicio del gobierno. Pocos escándalos se le conocen. La cuestión estriba en que tantos años de gobierno ha originado de facto ante la ciudadanía y en el propio PNV una confusión entre el plano institucional y partidario. El PNV impregna, mejor diríamos, inunda todas las instituciones y colectivos en el País Vasco, donde asociaciones, colegios, clubes, organismos etc son gestionados o supervisados por miembros notorios o no de este partido. Es tal su presencia en la sociedad vasca, que nada escapa a su control, este proceder, en modo alguno censurable, ha derivado en la práctica en una omnipresencia en la que la democracia, de modo inevitable, se resiente.

Algo ha quedado de manifiesto tras las últimas elecciones; la presencia parlamentaria de los que no se sienten nacionalistas ha sido mayor que la estrictamente nacionalista y en política, no solo intervienen aspectos ideológicos en función de hallarse a la izquierda o a la derecha, hay otras particularidades que en el caso de Euskadi son palpables. Me refiero a la necesidad de hacer valer la democracia y esto toma cuerpo en temas tan sensibles como la defensa de la constitución, la libertad y la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública, en la que criterios al margen de la competencia son y han sido escandalosamente utilizados en el País Vasco bajo el gobierno del PNV a lo largo de estos treinta años.


Sí, hay algo más que la simple ubicación ideológica en términos clásicos, de izquierda o derecha, y estos también han de determinar la formación de un gobierno. Todos recordamos el apoyo de Arzallus y el PNV a la investidura de Aznar, candidato del Partido Popular a la presidencia del gobierno de España al igual que, recordamos la pinza parlamentaria que mantuvieron la Izquierda Unida de Julio Anguita y el Partido Popular contra el gobierno del partido Socialista de Felipe González en los años noventa. ¿A qué obedece el escándalo que ha suscitado este pacto para la formación de un gobierno que, no es en definitiva un gobierno de coalición, en esos puristas de la izquierda, que preferentemente se localizan en Cataluña?. ¿Porqué no observan en su propio ámbito la posible incoherencia de pactar con partidos que reclamandose de "izquierda" hacen tabla rasa de la constitución española?

Conozco el socialismo vasco, en un pasado forme parte de él hasta cambiar mi residencia y sé de su buen hacer. El socialismo vasco actual resulta de una conjunción entre quienes mantuvieron durante la dictadura la llama del socialismo en torno a las fábricas de la margen izquierda del Nervión, una base obrerista, fiel a los principios y fundamentos del socialismo de siempre, también de los socialistas liberales de Bilbao seguidores de las máximas de Indalecio Prieto; “Soy socialista a fuerza de ser liberal” agrupados en torno a “El Sitio” y los socialistas guipuzcoanos, una mezcla entre obrerista y estudiantil y por último, las incorporaciones producidas desde Euskadiko Ezquerra de Mario Onaindía, partido político surgido de aquellos militantes de ETA político-militar que abandonaron el terrorismo y buscaron el ejercicio democrático y el marco constitucional como ámbito de actuación.

No se ha conocido un solo escándalo de los socialistas vascos en el ejercicio de sus funciones. Son y han sido militantes respetados por su seriedad, sobrios en el ejercicio de sus responsabilidades, cercanos y nada dados a la frivolidad y el escaparatismo a lo que son tan proclives muchos de sus correligionarios en el resto del estado.

Son personas que, día tras día, dan ejemplo de resistir en un entorno hostil a riesgo de su propia vida, valientes y comprometidos. Personas que cada mañana al levantarse lo primero que se encuentra son aquellos que les acompañan en todo momento y que sin los cuales sus vidas correrían peligro.

Lo primero que hay que restituir en el País Vasco es la libertad, la libertad de circulación, de expresión, de reunión y eso no puede mantenerse de modo constante con protección armada y esto desgraciadamente con su calculada ambigüedad no lo ha garantizado el Partido Nacionalista Vasco de un modo eficiente, mas preocupado por la construcción de un País Vasco euskaldun que de garantizar una comunidad en la que todos se sientan a gusto, euskaldunes y no euskaldunes.

Eso es lo principal, después vendrá lo que tenga que venir. De todos modos a los impacientes recomendarles paciencia. A la postre, que difícil es a veces distinguir en lo económico lo que son políticas de derechas y políticas de izquierda ¿verdad?… y esto a la luz de lo visto hasta ahora.

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lunes, 18 de mayo de 2009

Cuaderno de Bitácora


Sobre el modelo productivo

Parece ser que la panacea a nuestros problemas consiste ahora en el cambio del modelo productivo. Se trataría de hacer menos dependiente a nuestra economía del sector de la construcción y avanzar en un modelo que tenga en la I+D+I, las energías alternativas y en la economía del conocimiento sus puntales, pero esto no es fácil, el tiempo que ha de transcurrir hasta que se empiecen a ver sus frutos es largo, muy largo.


Bien, este nuevo modelo productivo va a requerir esfuerzos compartidos y actuaciones en diversos frentes. Compartidos por que gracias a la especial configuración de nuestro estado, no es algo que puede acometer el gobierno de la nación por si solo sino que va ser preciso el concurso, amén de los centros educativos y empresas, el de los gobiernos de las comunidades autónomas y el de las empresas.

Dos son las plataformas sobre las que se han de erigir este edificio: Una es el esfuerzo financiero que han de realizar poderes públicos y empresas. Otra, el dotarse de un modelo educativo que haga posible el avance en esta dimensión. En ambos casos nos encontramos muy lejos de poder llegar al cambio en corto término. Se hace preciso por lo tanto que transcurran varios años, no menos de diez, hasta que sea visible la meta.

Veamos. Han sido muchos los años de una casi nula inversión en ciencia y tecnología aunque los últimos se viene dedicando más recursos a la I+D+I. Tras años de gran atonía la I+D+I tiene un fuerte despegue a partir del primer gobierno de Zapatero que del 0,70% del PIB en 1995 se ha pasado al 1,27% en 2007, lejos aún del 1,785 de media de la UE y del 2,25% de la OCDE. Las previsiones contenidas en el Plan de Ciencia y Tecnología hablaban de un 3% del PIB a dedicar a término del Plan previsto para el año 2010. Es más, en la presentación que Zapatero hizo de medidas para combatir la crisis en el último debate del Estado de la Nación se ha propuesto un recorte de 1.000 millones euros como medida de ahorro económico que se hacía descansar en su mayor parte en la partida de Ciencia y tecnología

Si contemplamos el porcentaje de población ocupada en actividades de I+D+I tenemos el 9,7% de la población ocupada mientras que hay el 10,5% de la media europea.

El gasto de investigación “per cápita” era en España en año 2005 de 122 dólares, mientras que en Alemania es de 227,4 , en Italia es de 219,4 , en Francia de 199
y en el Reino Unido de 194,9.

El número de empresas innovadoras desde 2002 hasta 2005 ha crecido pasando a ser desde el primer año un 20,64 del total al 25,33 (32.399 y 49.415 respectivamente), no confundir con empresas que realizan I+D exclusivamente que significan el 2,96% y el 5,74.

El número de investigadores tomando como referencia el año 2001 y el 2006 ha crecido desde 80.000 investigadores en el primer año a 116.000 en el 2006.

Sin embargo, el dato más elocuente, el que hace referencia a las solicitudes de patentes europeas y aunque ha tenido crecimiento quedamos aún lejísimo de otros países; España solicitó en 2006, 1.100 patentes frente a las 25.000 alemanas, las 8.000 francesas, las 2.600 de Suecia y las 1.800 de Bégica. Elocuente porque este es el resultado práctico de la investigación.

Tenemos que la maquinaria productiva española viene mejorando porque son un gran número las empresas que ha incorporado la innovación a sus procesos y por lo tanto son empresas que se vienen modernizando y con ello mejorando su productividad, pero en lo referente a la I+D en sentido estricto aunque hemos avanzado pero quedamos aún muy lejos de nuestro entorno.

He considerado que era necesario dar estos datos a pesar de lo que pueda embarullar este informe porque no solo basta desear cambiar de modelo de crecimiento sino que es necesario poner en juego una multiplicidad de factores que no todos radican en la voluntad del gobierno. En suma, cambiar de modelo productivo significa la conjunción de un gran número de esfuerzos en administraciones, públicas, universidades, empresas e investigadores. No basta el decidirlo desde un atril, desde un atril se puede cambiar las orientaciones del gasto y otorgar los créditos necesarios pero poco más.

El reto sigue siendo como dar una salida honorable y productiva a 4,5 millones de ciudadanos que en estos momentos supone la quiebra fundamental, teniendo en cuenta que el modelo productivo no se cambia de la noche a la mañana y que no todos pueden incorporarse a ese nuevo modelo anunciado. Esa es la tarea pendiente y acuciante.



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