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lunes, 14 de diciembre de 2009

La Ley de Dependencia, el mito de Sísifo y las leyes flash


Marcar una legislatura con un referente. No hay gobernante que no se deje seducir por la tentación de marcar el territorio y dejar de este modo huella de su paso. Esa parece ser una constante en cada uno de los que gobierna, desde el alcalde del pueblo mas pequeño hasta cualquier presidente de gobierno.

Siempre ha sido así, con lo cual, nada nuevo enuncio, aunque ultimamente nuestros gobernantes, de cualquier ámbito, suelen ir demasiado lejos en esa costumbre. Lo que propongo, parecen decirse, no ha de quedar solo para el futuro sino que necesariamente ha de tener un antes, un presente y un después.

Una vez que la decisión ha sido tomada, hay que dotarla en cada uno de los procesos que siguen de la consiguiente puesta en escena. Hay veces que las propuestas son solo eso. Otras, se acompaña de toda una suerte de salvas y fuegos artificiales. Estamos en la época del flash, del fogonazo diríamos en español.

Se pone la primera piedra, se delimita la parcela y si queda tiempo, en su día, inaguraremos la obra. El ciudadano que escuchó la propuesta y que asistió a la puesta de la primera piedra acude ahora, día tras día, a ver la obra en la esperanza de que lo que se prometió, anunció y aprobó, sea real algún día.

La pasada legislatura tuvo ese momento estelar y de ello hemos vivido, al menos, tres años. Ese flash fue la Ley de Autonomía personal y Atención a las personas en situación de Dependencia (LAPAD)

La ley eleva a derecho subjetivo lo que hasta ahora era simplemente un recurso vinculado a las disponibilidades presupuestarias de las instituciones viene a garantiza igualmente la igualdad en su percepción. Vano intento en un estado en el que se profundiza cada vez más en la desigualdad den función de donde resida cada cual.

Una ley que desde la perspectiva socialista no solo significaba la atención a las personas dependientes sino que, así se nos vendió, supondría la creación de 263.000 empleos.

Dos años después de haberse culminado el desarrollo legislativo nos encontramos con algo que sin ser de todo una ley flash se le acerca demasiado.

Dos referentes clave para saber que ha pasado con la ley y su aplicación. El primero, el IV Dictamen elaborado por la Comisión de seguimiento de la Implantación de la ley. Ofrezco dos documentos, ambos trata sobre el asunto.

El original, que se encuentra alojado en la página del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales y el elaborado, utilizando los mismos datos, por dos cualificados técnicos con amplia experiencia en servicios sociales Gustavo García y José Manuel Navarro que nos aporta una sugerente visión sobre la mal desarrollo de la ley. Son los mismos datos, lo que ocurre que una exposición no dice nada o muy poco y la otra, le quita el velo protector que el ministerio le endosó.

Era previsible que algunas comunidades autónomas no se implicaran, ahí están los casos de Valencia y Madrid. Lo de estas comunidades, al igual que Canarias, es explicable. Lo verdaderamente chocante es el ver a un buen ramillete de comunidades autónomas gobernadas por los socialistas en una situación, que aunque no similar, nos muestra una aplicación muy deficiente de la ley.

El segundo referente, el Informe Final del Grupo de Expertos para la Evaluación del Desarrollo de la Ley, creado a instancia del Congreso de los Diputados y que entregó su estudio en septiembre de este año.

El informe es demoledor, para aquellos que no quieran profundizar en el estudio les dejo con algunas conclusiones:

- Es una ley bien valorada, en sus expectativas, por los destinatarios finales.
- Supondría para ser llevada bien a cabo que se integrara en la LOFCA como servicio básico.
- Tiene una dotación económica insuficiente. Empezó con 800 millones, ahora son 5.000 y dentro de dos años se espera que sean 7.000.
- No hay suficientes recursos en las CCAA para pagar la aproximadamente mitad que les corresponde en su aplicación.
- Fue diseñada para un techo de 850.000 cuando en realidad hay 1.500.000 posibles demandantes.
- En 2015 su financiación supondrá el 1,5% del PIB.
- Se recomienda subir el IVA en 2 puntos.
- Se recomienda modificar las cuotas de la SS e incorporar una cuantía para la futura dependencia de cada cual.
- Hay comunidades autónomas que dicen que no tienen dinero con el que poner su parte y que tendrían que crear nuevas figuras impositivas, amén de establecer un copago.
- Los evaluadores, según comunidades autónomas, oscilan entre 1 por cada 54.850 habitantes y 1 por cada 4.876. No hay suficientes recursos técnicos en las comunidades.

Y así, un eterno rosario de fallas, quiebras, descoordinaciones y singularidades sobre las que no pienso extenderme y que hacen de la LAPAD merecedora del título de una auténtica ley flash.

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martes, 1 de diciembre de 2009

POLITICAS PÚBLICAS. Se estrecha el cerco en Sanidad



Para la izquierda y máxime en época de crisis hay una serie de políticas que son irrenunciables, entre ellas, la sanidad, la educación y los servicios sociales. La izquierda lo que debe de tratar, sobre todo, es mantener servicios universales que sean vitales para la cohesión de la sociedad y sobre todo, proteger a los más débiles.

Desde hace ya algunos años y, al margen de la crisis, se viene hablando de la viabilidad del sistema sanitario español. Algunas comunidades autónomas, sin distinción de color político, plantean el copago como una necesidad para la sostenibilidad del sistema. Esta modalidad se viene aplicando en farmacia desde hace unos años para los que no son pensionistas. Las comunidades autónomas que más presión realizan para que parte de la sanidad sea pagada por los usuarios, son Cataluña, Madrid y Asturias. El ser de un color político u otro en esto nada importa. La reciente reforma del sistema de financiación autonómica y los fondos para sanidad no han servido para acallar esas voces.

El coste sanitario en España en 2007 era de 60.000 millones de euros y el déficit acumulado de 11.000 millones. El crecimiento anual de la factura sanitaria, globalmente considerada, desde el 2002 ha sido del 9%. Aunque con grandes diferencias los gastos se han desbocado y en algunas comunidades autónomas han crecido por encima de la media.

No existe una sanidad española, creer esto es partir de un punto de partida falso. Son tantas las disparidades entre comunidades autónomas; Gasto sanitario por PIB, camas hospitalarias, salarios del personal, calidad percibida y pirámide de población que hace que en realidad estemos hablando de 17 sistemas sanitarios bastante dispares entre sí. Por ejemplo, los salarios percibidos por los profesionales de la sanidad. Los costes profesionales en Cataluña son entre un 25 y un 27 por ciento superiores a los que, por ejemplo, se reciben en Cantabria. El envejecimiento de sociedades como la castellano-leonesa, la aragonesa y la castellano-manchega aumenta la frecuencia de la asistencia a centros de salud y hospitales, y la dispersión de la población suele añadir otro factor de diferenciación. No olvidemos que el traslado para atención en especialidades médicas corre a cargo del usuario

Estudios recientes (Fedea y McKinsey) sugieren alternativas dirigidas a contrarrestar ese déficit. El grupo de expertos comisionado por el Ministerio de Sanidad para evaluar el coste sanitario de la dependencia, elevan al Congreso de los Diputados una serie de medidas que insisten en fórmulas de copago, entre otros para los pensionistas, y no solo en la factura farmacéutica. El informe presentado a la conferencia de presidentes sobre gasto sanitario dibuja un cuadro completísimo que, aunque exento de recomendaciones, reflejan un cuadro alarmante sobre la financiación sanitaria. Algunos, ponen incluso fechas para un colapso del sistema, 2020. En definitiva hay en marcha toda una ofensiva en la que coinciden, sector privado y los políticos de diferentes partidos.

En la izquierda, deberíamos de preguntarnos si el modelo seguido de la transferencia de la sanidad a las comunidades autónomas cumple con el objetivo de una sanidad sostenible y que sea igual para todos los españoles, esta es la cuestión clave. Los consultores la contemplan como un mecanismo adecuado para optimizar el sistema en lo referente al gasto pero bien es cierto, que gran parte los desequilibrios que el sistema tiene, son imputable a las distintos ratios y prioridades y esto es, responsabilidad de las comunidades autónomas. En el gasto per capita y camas por cien habitantes se están constituyendo brechas sanitarias que en el caso de algunas comunidades autónomas hay abanicos que van del 1 al 1,5 sin que eso signifique que la atención recibida sea tan indicativa como para justificar esas difeencias. Por otro lado, el gasto sanitario en España se encuentra en los niveles más inferiores de Europa.

Sabido es, que en los períodos de crisis hay recortes del bienestar. La lectura sobre la actual crisis económica se centra, aunque tienen una gran importancia, en el paro, el cierre de empresas y los impuestos. Sin embargo, no se mira hacia esa gran olla en donde se viene cociendo a altas temperaturas todas las políticas del bienestar. En un momento dado, los encargados de las válvulas procederán a abrirlas y por ellas desaparecerán muchas de estas políticas convertidas en vapor. Es aquí cuando convendrá valorar el gasto suntuario, las políticas de singularidad y la reducción de impuestos que muchas comunidades autónomas realizan. Debemos de preguntarnos si el proyecto autonómico diseñado para mejorar la administración y elevar el nivel de vida del ciudadano español se está consiguiendo o en cambio se puede tornar, si no se establecen una serie de parámetros básicos con carácter universal, en un mecanismo creador de desigualdades cuando, supongo, debería de haber servido para todo lo contrario.

Para mas información en http://www.fadsp.org/

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jueves, 26 de noviembre de 2009

Municipalismo orgánico


La Unión Europea ha llamado reiteradamente la atención sobre el urbanismo en España sobre todo en las franjas costeras.

La Fiscalía Anticorrupción ha informado de que en España hay en estos momentos 730 procedimientos penales abiertos por causas de corrupción, en gran medida residenciados en ayuntamientos.

España, según Transparencia Internacional, ha descendido, en un año tan solo, en el ranking de los países menos corruptos desde el puesto 28 al 32.

Entre un 38% y un 40% de los ingresos de los ayuntamientos es atribuible al urbanismo.

Según el CIS, la corrupción, y en especial la corrupción en las administraciones locales es percibida por el pueblo español como el cuarto problema del país.

Pero no quiero hacer un post que trate de la corrupción sin más, son abundantes los estudios que la analizan. Me preocupa, sobre todo, otro aspecto ligado a la corrupción. A quienes quieran profundizar en este tema pueden visitar la web, http//www.corrupcioncero.com

Quiero comentar su incidencia sobre los partidos, en su configuración interna, en su financiación y en el alejamiento de los ciudadanos de la política.

El impacto sobre las organizaciones, aquí cabe hablar de impacto, del actual redactado de la Ley de Bases de Régimen Local es notable, la dinámica urbanizadora y empleadora, en la que se han instalado los ayuntamientos españoles contribuyen en gran medida a ello.

Veamos, en la mayoría de los partidos se estila que en la misma persona confluya el principal cargo institucional local y el máximo rango orgánico. De este modo al secretario general o presidente de cualquier ámbito, le corresponda la presidencia del gobierno, la comunidad autónoma y la diputación o ayuntamiento. En el caso de que no estén en el poder, esta singularidad se suele trasladar también al cabeza de la oposición.

Este axioma se cumple, en los partidos mayoritarios, en casi un 90%, solo hay que repasar cargo por cargo las provincias españolas en ambos partidos.

Allí donde esto se cumple, el contenido básico de la discusión política en ejecutivas y asambleas se centra en aspectos y temas de los que son responsables. No cabe otra posibilidad. Cuando se tocan materias que trascienden del ámbito de la responsabilidad institucional los cometidos llegan a ser subsidiarios o vicarios es decir, se programan campañas de apoyos al gobierno o a las políticas de oposición diseñadas por órganos superiores. Lo que realmente sucede es que se reduce notablemente la discusión política en los diversos órganos de un partido. En una agrupación local, cuando se discute, son los temas locales los que realmente tienen interés para aquellos que organizan el debate. Por supuesto, no se toman decisiones y solo se recogen sugerencias y opiniones.

Tampoco hay debates específicos sobre la política que siguen los organismos superiores, de manera tal, que los representantes en los órganos de control de la región o el estado no sienten la obligación en ser portavoces de nadie. Luego, es el espíritu de supervivencia el que les hace seguir el camino de la mayoría, mimetizándose con ella o en todo caso, aportando matizaciones dentro de lo políticamente aconsejable para que su permanencia en la elite no se vea alterada o sufra.

En el blog de Javier Iglesias expuse por vez primera en un comentario lo que he venido a denominar “municipalismo orgánico”. En él dije que a mi juicio, uno de los males que aqueja a la democracia en los partidos tenía su origen en esa tendencia que se refleja en una falta de control real sobre los responsables institucionales. Es la misma falta de control que impide que desde las bases de los partidos se reorienten las políticas, cuando las cosas se hacen mal, la que impide un correcto juego democrático al pervertir, en algunos casos, la expresión libre en las asambleas, donde lo frecuente es encontrar un alto componente de voto cautivo merced al juego que otorga las amplias posibilidades que da el gobernar.
Esta situación genera, casi siempre, que en las asambleas sea la decisión de un amplio número de trabajadores del ayuntamiento, la diputación o las empresas municipales, , que a su vez son militantes del partido, la que suele prevalecer este colectivo como grupo estructurado y homogéneo, y que la ejecutiva real, resulte ser, el grupo municipal, el de la diputación o ambos. Obvio decir, que en cuanto a la representación a los órganos de control de ámbitos superiores la situación suele reproducirse.

Son en realidad campos donde la endogamia y la cooptación forman parte del paisaje. Se alteran los fundamentos básicos de los partidos políticos, al menos dentro de la perspectiva de la izquierda, se cambia una de las funciones de los partidos políticos la más amplia de sustentar, por otra, apoyar, mucho mas unidireccional y restrictiva.

El sistema seguido evidencia la devaluación del esquema vigente hasta ahora por lo que los habituales cauces que son las agrupaciones y las asambleas suelen tornarse en instrumentos inservibles para la acción política. Para mas abundar sobre este asunto, solo hay que remitirse a la experiencia que nos dice que son las agrupaciones en las que no se tiene el poder en ayuntamientos en las que mínimamente se puede dar un juego democrático vinculado, eso si, a la mayor o menor identificación y proximidad que los cargos institucionales puedan tener a dirigentes de ámbitos superiores.

Llegados aquí, conviene preguntarse realmente, sobre cuál es el ámbito en el que se puede realizar y comentar políticas si, como se ve, los espacios a ello destinados en los dos partidos mayoritarios no llegan a cumplir la misión para las que fueron creados.

Hay en curso una reforma de la Ley de Bases del Régimen Local que, en función de las presiones que vienen ejerciendo los ayuntamientos, inevitablemente deberá ser acompañada por la reforma, también, de la Ley de Haciendas Locales. Los partidos mayoritarios vienen hablando de esta cuestión desde hace, al menos, tres años.

Soy de los que piensan que la salud democrática de este país y el avance en la democratización de los partidos exigen una reformulación en profundidad de la ley local y de otras leyes. Sobre todo, habría que reducir las competencias de los alcaldes, hacer más plural la comisión de gobierno, incrementar las funciones y los controles del pleno, trazar un régimen de incompatibilidades más estricto, establecer la limitación de mandatos, constituir juntas de contratación, limitar la contratación libre de trabajadores, dar entrada a la sociedad civil en el ámbito de las decisiones etc.

Es interesante desde el punto de vista de la izquierda, algunos de los aspectos señalados en el decálogo del catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Manuel Villoria autor, a su vez, del libro "La corrupción en España".

El fenómeno de la corrupción pública en España se asienta en gran medida en la llevada a cabo, respecto al suelo, por alcaldes y grupos municipales desaprensivos. La alteración de gran parte de los fundamentos democráticos en los partidos también se sirve de ese poder, afortunadamente no en todos los casos, para subvertir en cierta medida el pleno ejercicio democrático y la participación ciudadana.

¿Estarán de acuerdo los grandes partidos en tener agrupaciones que funcionen en vez de que grupos municipales y alcaldes sean realmente el partido en los ámbitos locales?

¿Serían ambos partidos mayoritarios capaces de incorporar un esquema similar, en toda su extensión, al que tiene el PNV donde hay incompatibilidad expresa (Art.18) entre cargos internos y externos? A propósito, en Euskadi solo hay una causa abierta por corrupción municipal. Sin duda es mucho pedir.

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Salida de la crisis: Alemania vs España



En círculos económicos y sindicales viene llamando la atención el caso alemán. Paul Krugman, en su semanal artículo en El País, describe el modo en que la administración Obama se enfrenta al problema del paro en Estados Unidos y el de Alemania, que con una mayor caída del PIB, había tenido tan solo un incremento testimonial del paro.

La crisis en su vertiente de empleo es muy desigual en función del país. Entre los países desarrollados, un extremo, el de menos paro que ocupa Alemania y en el otro, se encuentra España, con casi cuatro millones de demandantes de empleo, lo que significa en torno a un 20% de la población en edad de trabajar.

El ministro de Trabajo, Corbacho, y los sindicatos acuciados por la perspectiva de un invierno con mayores niveles de paro vuelven su vista hacia el caso alemán y han creído encontrar la solución. Se trata de ciertas medidas de suspensión del contrato laboral denominada kurzarbeit. Lo que en España podría denominarse suspensión del contrato en un expediente de regulación de empleo, en Alemania, esa suspensión, se realiza de modo tal en el que el trabajador sigue en su empresa, pero trabajando menos horas.

La empresa, en esos casos, obtiene una reducción de sus cuotas a la seguridad social y a la administración tributaria. El trabajador percibe del Estado una compensación, que en algunos casos, se acerca al 60% de lo no trabajado, cantidad que suma a lo que recibe de la empresa con lo cual, no ingresa en las listas del desempleo. Resultado, se maquillan los índices de paro. Por contra, esta modalidad permite mantener plantillas estables y no expulsa al afectado de la empresa con lo que puede seguir formándose en élla. La otra ventaja consiste en no crear masas de trabajadores ociosas.

Ahora bien, el milagro alemán no radica en eso tan solo, también, como señala el economista Gabriel Flores de Pensamiento Crítico, Alemania parte de un contexto económico bien diferente al de los demás países. Los programas de estabilización de gastos sociales, la contención salarial de los pasados años, la deslocalización de empresas de bienes de equipo que requiere su gran industria, las ventajas fiscales para las empresas, así como una economía y sectores productivos ajustados también contribuyeron a preparar de modo previo, sin saber la crisis que venía, el terreno para afrontar la situación económica en la que nos hallamos.

Esas reformas vienen gestándose ya desde el último gobierno Schroeder y de los de Merkel en coalición con el SPD. Por ello, los reformadores que ahora se apuntan entusiastas al nuevo modelo como solución al creciente paro español, deberían de atender mejor a esos puntos de partida. No quiero decir que no sean válidas algunas de las reformas alemanas, pero si es cierto que las especiales circunstancias españolas, deben tenerse en cuenta a la hora de aplicar la modalidad del kurzarbeit.

En España, pese a los intentos del Fondo Estatal de Inversión Local, el paro en la construcción se ha mantenido durante todo el 2009 en torno a los 700.000 trabajadores. Es de preveer que en cuanto acaben todas las obras, los trabajadores en paro van a verse incrementados en este sector.

El nuevo Plan, dotado con 5.000 millones de euros: El Fondo Estatal para el Empleo y Sostenibilidad Local solo podrá ser empleado en actividades de construcción en tan solo la mitad de lo que se habilitó para el 2009. Todas las miradas se dirigen pues, hacia el nuevo proyecto: La tan anunciada Ley de Modernización Económica y Sostenibilidad, ley que aún no ha sido remitida al parlamento y que, según se dice, estará dotada con 20.000 millones de euros. Seguramente se agotará la legislatura antes de ser llevada a la práctica con lo cual, no serán visibles sus resultados antes de año y medio.


De todos modos, las inyecciones de dinero público para sostener actividades económicas y con ella el empleo, no atienden de modo correcto a las cifras del paro en su consideración global. El desempleo, por el contrario, sigue creciendo después de un leve período de estabilización. El problema fundamental de las cifras del paro en España no reside tan solo en la crisis de la construcción como se nos ha hecho creer. Tampoco obedece a lo que ocurre en los sectores industriales.

El real crecimiento del paro se viene produciendo en el sector servicios.
Desde Julio de 2007, el paro en la construcción ha subido en 450.000 desempleados, y en la industria en unos 200.000. En el sector servicios, y en esas fechas de referencia, ha crecido en 1.000.000 según el Inem. El drama del paro se está cebando en este sector y dentro de él, afecta a todos los subsectores, aunque podríamos poner en un extremo, el mas afectado, al comercio por menor y la hostelería y en el otro, al subsector de las TIC.

El sector servicios no ha contado con políticas específicas de relanzamiento, es previsible que en el plan de 2010 puedan contar con cantidades menores, mil millones, para servicios sociales y dependencia. Las cifras de negocio en el sector de servicios han caído un 17% y tan solo en 2008, se calcula que casi 300.000 empresas y negocios a cargo de autónomos han cerrado.

La gran pregunta que hay que hacerse es la de como es posible que de los presupuestos generales del estado se acuda a mantener un sector, el de la construcción, si, ya sé que se ha creado valor añadido con las obras y también se ha acudido a sostener la industria automovilística, pero no es explicable que en lo referente al sector de servicios que no se haya acudido de modo más firme a sostenerlo, por ejemplo, con las medidas suficientes para que contribuyan a la estimulación de la demanda. Al contrario, se han quitado los 400 euros, se ha subido el IVA y se ha incrementado la carga impositiva de las clases trabajadoras y medias en el anteproyecto de los presupuestos.

El sector de servicios, en el comercio y la hostelería, sus trabajadores suelen ser siempre trabajadores jóvenes y además, con contratos precarios a lo que hay que añadir con una baja sindicación. En la industria y la construcción suelen haber, en la primera, trabajos fijos y alta sindicación y en el segundo, contratos precarios y una aceptable afiliación a los sindicatos.
Unos, en servicios, no tienen fuerza ni para reivindicar trabajo, otros pueden paralizar un país. Así son las cosas.

¿Puede alguien sustraerse a la sospecha de una intencionalidad que va mas allá del simple combate de la crisis?

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martes, 10 de noviembre de 2009

Historia de un abandono


Algo se esta moviendo en torno a las comunicaciones ferroviarias del oeste español para la reapertura de la vía Ruta de la Plata. Esta línea de ferrocarril que unía Gijón y Sevilla en el pasado, fue cerrada en 1985. Desde entonces, solo ha permanecido abierto el tramo que transcurre por Extremadura y Andalucía y éste con el apoyo económico de ambas comunidades autónomas además del de Gijón a León.

En 1985 se firmo un acuerdo entre RENFE y el por entonces ministro de Transportes, Enrique Barón por el que se cerró numerosas líneas debido al alto déficit de la operadora ferroviaria. Este hecho, unido al lento desarrollo que ha tenido la autovía A-66, la última en realizarse de los grandes ejes españoles, ha sido sin duda uno de los factores que ha condenado a estos territorios a la marginalidad y el despoblamiento. En aquél entonces el ejecutivo central comandado por Felipe González cerró 914 kilómetros de ferrocarril que afectaban a 12 líneas y a 132 estaciones, entre ellos estaba la línea ferroviaria a la que nos referimos. Otros 933 kilómetros se mantuvieron tan solo para el transporte de mercancías. Lo más triste. En el PSOE de Castilla y León no se levantaron voces en contra de ese cierre.

Cuando se firmó el acuerdo de RENFE con las comunidades autónomas de Extremadura y Andalucía, el gobierno de Castilla y León dirigido por Aznar, criticó el cierre con saña y como siempre aprovechó electoralmente el asunto, pero no se sumo al esfuerzo económico con el fin de sostener el déficit de la línea en su tramo castellano-leonés.

Durante todo este tiempo solamente algunos colectivos ciudadanos, sindicatos ferroviarios y la Plataforma en Defensa del Ferrocarril han reivindicado la reapertura de la línea férrea.

RENFE se recuperó económicamente, pero la filosofía de actuación en torno al ferrocarril había variado ya. Las inversiones se multiplicaron. La prioridad a partir de ahora era la Alta Velocidad siguiendo el esquema de distribución radial, al mas puro estilo francés, propio a su vez de lo que se percibía como una visión jacobina del estado, mejor dicho, borrelliana ya que fue Borrell su impulsor como uno de los sucesores de Barón.

Lo más hipócrita de lo sucedido desde entonces: El Partido Popular de Castilla y León exigió la continuidad del tráfico ferroviario por esta línea en su integridad, en los períodos 1985/1996 y en el 2004/2009. El PSOE de Castilla y León al igual que el PP exigió a su vez la reapertura entre 1996 y el 2004 es decir, durante el período en el que no gobernó en España. Estas cosas no se olvidan, dejan su poso y lo deja por igual los dos partidos, el ciudadano se siente ninguneado, burlado ante mentiras tan burdas.

El Plan del Oeste, un conjunto de 115 medidas, aprobado por el gobierno en 2007, decía en el punto 69: “Se considera asimismo básica, la unión del Oeste de la Península por un nuevo corredor vertical de ferrocarril convencional “Ruta de la Plata” que una las Redes Norte-Noroeste, Galicia y Asturias, con el resto del Oeste, así como con el Sur, Extremadura y Andalucía”.

Cualquiera puede pensar que todo esta ya solucionado, que pronto el Oeste tendrá de nuevo operativa esa línea que desde Gijón, pasando por León, Zamora, Salamanca, Plasencia, Mérida y Sevilla dará nueva vida a toda esta franja.

Nada más lejos de la realidad. A pesar de la promesa, a pesar del autobombo que supone el propio Plan del Oeste, ni el PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes) ni las orientaciones para el año 2020 contiene la reapertura de la línea. Se comenta, solo se comenta, en ningún lado hay confirmación oficial, que a partir del 2013 puede estudiarse este asunto.

Si eso es así, si no se contempla en el PEIT ni en el horizonte 2020 cómo puede mantenerse esa promesa del Plan Oeste. Que piensa el votante que contempla este ir y venir, ¿Cuál será su comportamiento en las próximas elecciones?

Estudios recientes en el tramo extremeño de la A-66 indican que para el 2020 el tráfico tanto ligero como pesado duplicará al que ahora se soporta. Es decir, se llegará a los 18.000 vehículos ligeros al día y 4500 vehículos pesados.

Hace unos pocos días se han celebrado en Madrid y auspiciadas por el Ministerio de Fomento las Jornadas de Impulso del Transporte de Mercancías por Ferrocarril y entre otras cuestiones, se mencionó allí la importancia del transporte por ferrocarril en el ahorro de combustible y en emisiones de CO2.

La importancia del desarrollo de esta vía férrea queda a la vista. La concentración de la población en los ejes de desarrollo País Vasco, Navarra, Zaragoza, Levante, Andalucía y Madrid y en los grandes núcleos de la costa, conlleva un claro desequilibrio territorial y demográfico con claras consecuencias en el despoblamiento del Oeste.

La puesta en funcionamiento de esta infraestructura, contra lo que se pueda creer, no supondría un gasto excesivo, estimaciones realizadas del coste de la remodelación de toda la línea se cifra en unos 150 millones de euros. Valor mínimo en comparación con otras en fase de realización.

Lo ocurrido con el ferrocarril del Oeste y el retraso en la ejecución de la A-66 son una clara muestra de la conjunción de una filosofía política y una práctica económica. El economicismo de aquél gobierno, la crisis económica, la falta de solidaridad con el estado de Aznar, la idiosincrasia de un pueblo apático, poco dado a movilizarse por su futuro, fueron ingredientes decisivos para que el Oeste castellano-leonés quedará marginado del desarrollo económico de los últimos veinticinco años. Las tasas de paro, el envejecimiento, los índices relativos de pobreza y la emigración de nuestros jóvenes a Madrid y la costa hablan a las claras de un pueblo incapaz de reaccionar y de un abuso el que viene perpetrando desde hace ya un tiempo los gobernantes con esta tierra.

El desarrollo en las infraestructuras de la concepción radial para los nuevos planes del transporte, concepción borrelliana, no modificada por el PP mientras gobernó, así como la falta de horizontes en relación con esta infraestructura acabará definitivamente con las ilusiones de esta sociedad.

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jueves, 29 de octubre de 2009

El arte de la política




La presentadora de televisión le hizo hasta tres veces la pregunta con distinto tono y leves variantes. El entrevistado, el todopoderoso Francisco Granados consejero de Presidencia, Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid se escapaba una y otra vez. La tercera vez que la periodista le preguntó sobre si había una lucha por el poder en el Partido Popular en relación con el nombramiento de presidente para Caja Madrid, apoyándose esta vez en las manifestaciones del presidente del Partido Popular del País Vasco, el consejero esbozo una leve sonrisa lateral, empequeñeció aún más sus diminutos ojillos y con seguridad negó que hubiese una lucha por el poder en Caja Madrid, y afirmó a continuación con rotundidad: “Yo no lo percibo así”.

Eso es política en la actualidad. Aristóteles definió la política como un ejercicio noble, los clásicos insistieron en esa dimensión, la definición mas aceptada de política era la siguiente: Actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. A partir de entonces, las definiciones de política han ido cambiando. En la actualidad, hay tantas definiciones como teóricos de la política, mencionar cada una de ella haría inacabable este artículo.

Hoy, con política se mezclan habitualmente otros conceptos como hipocresía, cinismo e incluso, si nos paramos en algunos ejemplares de la derecha, chulería.

Los términos se usan y acomodan, se estiran y se pervierten. Es frecuente oír a algunas personas decir: “Este es un gran político”. Se refiere a una persona que habla poco, al que se le reconocen habilidades manipuladoras, experto en el hablar sin decir gran cosa y del que se sospecha alguna que otra traición y el empleo constante de la mentira.

Recientemente se ha acuñado otra expresión, esta de origen anglosajón, que se ha extendido rápidamente a muchos ámbitos de las relaciones sociales: “Políticamente correcto”. Ser “políticamente correcto” es no pronunciarse con rotundidad, evadir la claridad, no llamar al pan, pan y al vino, vino. O lo que es lo mismo camuflar, simular.

Ser correcto políticamente significa que lo que uno tiene que decir no puede decirlo tal como lo siente, sino que hay que edulcorar el mensaje o las situaciones. Esto que podría pasar fácilmente como educación, deferencia o delicadeza en otros ámbitos que no fuese la política, en esta actividad se traduce por un “ni chicha, ni limoná” o "algo tramará".

Nadie se refiere al cumplidor con la cosa pública como un gran político. Se utiliza, “es un gran gestor”, “un buen administrador”, “un excelente líder” ó “es un gran parlamentario”. El término político se utiliza para otra cosa.

Se habla de la nobleza de la actividad, de que la política es un arte noble, pero nadie o casi nadie se adjudica esa denominación. Todos, inconsciente o conscientemente, procuran eludir la profesión para autoadjudicarse la especialización concreta como el todo.

Últimamente he tenido acceso a dos nuevas definiciones que concuerdan más con el sentir de la gente y que ubica lo que en otros tiempos fue un oficio, un arte noble, en lo que realmente ha devenido en ser una actividad bajo sospecha en grandes sectores de la población.

Groucho Marx dijo una vez como definición de política: “que era el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

O quizás, tratando de ser serio, esta otra de Duverger: “Lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho”.

Tal vez sea esa la razón por la que tiene tan mala prensa la política y los políticos. Es la banalización y el descrédito de la actividad y de algunos actuantes la que ha arrastrado un noble concepto por el barrizal en el que se encuentra.

No me resisto a poner este vídeo de Youtube, pertenece al Julio César de Joseph L. Mankievicz basada en la obra de William Shakespeare en la que un espléndido Marlon Brando interpreta a Marco Antonio. El discurso de M. Antonio en las escaleras del senado no existió en la realidad, o al menos no hay constancia por parte de los historiadores. Se le atribuye al autor inglés.

Shakespeare nos da aquí un ejemplo magistral del político manipulador. En esa época era esa ya la noción de política. Algunos de los lectores pueden que conozcan esta obra maestra, lo dedico a aquellos que por su juventud no hayan tenido la posibilidad de ver esta maravillosa película. Obsérvese el vuelo circular sobre el pueblo romano de Marco Antonio en su operación contra Bruto, Casio y el resto de conspiradores. Merece la pena.

Para los que no quieran estar tanto tiempo colgado de la web lo pueden encontrar en Youtube tecleando Julio Cesar Marco Antonio.



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lunes, 26 de octubre de 2009

Socialdemocracia, vigencia y futuro



Ayer domingo, El País publicó un extenso artículo del filósofo y periodista Paolo Flores D´Arcais. Me sorprendió la difusión, la página escogida, la cotizadísima para cualquiera que quiera publicar en ese periódico página cuarta, y el porqué decidió el consejo de redacción publicar un artículo sobre “La traición de la socialdemocracia”.

Paolo Flores es editor de la revista MicroMega publicación de centroizquierda, defensora de la socialdemocracia y la laicidad. Bastión contra el gobierno Berlusconi, y contra los excesos de la Iglesia Católica. Paolo se inspira, al igual que el titular de este blog, en Albert Camús y en su pensamiento humanista, de progreso y libertad. Libertad por encima de todo. Siempre libertad.


El artículo menciona aspectos de la actualidad política, la izquierda y el alejamiento de los partidos de su base y de la ciudadanía. El lector asiduo de este blog coincidirá conmigo que en él estas cuestiones son tratadas de modo constante a través de los muchos artículos publicados.

Ha sido evidente la traición de la socialdemocracia en los años transcurridos desde el derribo del muro de Berlín. Diríamos más, incluso desde mediados de los años ochenta.


Si durante todo el tiempo de la guerra fría los partidos socialdemócratas y los sindicatos contribuyeron al sostenimiento del sistema capitalista haciéndolo mas justo, corrigiendo sus excesos, ampliando las libertades de todos, sosteniendo un sector público compensador de los excesos del privado, ha sido en los últimos veinte años cuando todos los gobiernos socialdemócratas en el poder abandonaron, con la aquiescencia de sus miembros los principios, sumándose a la orgía neoliberal de los noventa y del nuevo milenio. Dieron por finiquitada la opción socialdemócrata, buscaron su inspiración en políticas maquilladoras de la realidad, redefinieron la izquierda exclusivamente como profundización de la igualdad y se sumaron al festín.

Las miserias presentes, la pérdida de poder de las ideas y las practicas de izquierda son por lo tanto atribuible a esa dejación de funciones como bien señala Paolo Flores.

Su alegato no se queda ahí, denuncia igualmente la devaluación del “partido de izquierda”. Retoma a Michels, Weber, Ostrogorski, Duverger y Sartori y a todos aquellos que han señalado a lo largo del siglo pasado como uno de los obstáculos para la regeneración de la izquierda ha sido precisamente el modo de funcionamiento de los partidos.

Se detiene con singular precisión en este aspecto: “La unidad de la izquierda de Miterrand se resolvió mediante compromisos entre los aparatos de partido, no en un acrecentamiento del poder efectivo de los ciudadanos.
Porque ésa es la cuestión que los análisis de la crisis de la socialdemocracia no suelen tener en cuenta. El carácter de aparato, de burocracia, de nomenclatura, de casta, que han ido adquiriendo cada vez más, incluso en la izquierda, quienes, por decirlo con palabras de Weber, “viven de la política” y de la política (y el sindicato, añado yo) han hecho su oficio. La transformación de la democracia parlamentaria en partidocracia, es decir, en partidos-máquina autorreferenciales y cada vez más parecidos entre sí, ha ido haciendo progresivamente vana la relación de representación entre diputados y ciudadanos. La política se está convirtiendo en una actividad privada, como cualquier otra actividad empresarial”

Hasta aquí la aportación de Flores D´Arcais al debate sobre la inexistencia de políticas de izquierda y la denuncia del partido de izquierda como casta.




El problema no solo es ese. El partido se instituye en oráculo. Le toca decir que es izquierda y que no lo es. Sirve la ración de “izquierda posible” en cada momento para el consumo de los ciudadanos, la mayoría de las veces, en interpretación unipersonal, la que corresponde al líder.

Se retuercen una y otra vez los argumentos en virtud de los cuales, hoy es de izquierda bajar los impuestos y mañana, es de izquierda el subirlos. Es ya aquí cuando el lenguaje, los significados y los símbolos quedan como instrumentos inservibles.

Se traza el umbral de lo incomprensible y a partir de ahí se trata a los ciudadanos como si fuésemos ignorantes. Creen que por el simple hecho de ser ciudadanos ajenos al culto y sus complicaciones, hemos de tragarnos lo que nos echen, sin capacidad alguna de discernimiento.

Hay quien piensa, aún, que el cambio es posible y que hay que propiciarlo en sus interiores. Es posible que así sea. No soy de los que piensan que los partidos y los sindicatos de izquierda no sirven a la izquierda porque ya no ejercen para lo que fueron diseñados. No me sitúo en ese extremo. Hay que seguir en ellos porque hay que cambiarlos, porque a la espera de la más que probable articulación de la gente de izquierda en los ámbitos que proporciona las nuevas tecnologías y las redes sociales, deben de servir, entretanto, para poner fin a un modo de hacer política y sindicalismo y alumbrar, incluso con los mismos nombres, lo nuevo.

Cuantas veces, las alternativas regeneradoras han caído en los mismos vicios que denunciaban. Una nueva alternativa regeneradora, para serla, no debería implicarse y llegar a la toma del poder en el seno de los partidos, sino que desde la independencia debiera ir formulando, explicitando el camino a seguir con el poder que da la comunicación al instante, las redes sociales y el ejercicio del voto. La ciudadanía organizada como lobby.

No se trata de sentarse en las sillas que otros han venido sentándose. No para hacer la misma política por eso, los renovadores que cíclicamente aparecen, enseguida se hacen viejos. Es el sufragio universal el que nos salva, mientras se precise de él no hay problema. Son las nuevas tecnologías el procedimiento.

El cambio es posible, de eso se trata.

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miércoles, 7 de octubre de 2009

Por la cuesta abajo





Lo que está pasando en el Partido Popular no es algo que atañe solamente a ese partido, a sus líderes y militantes. Afecta a lo más profundo de las entrañas del sistema democrático español y a la salud moral del pueblo.

Queda lejos, a la vista de la publicación del sumario del caso Gürtel, las acusaciones al gobierno sobre una pretendida persecución a los populares por parte de la fiscalía y la polícia. La contundencia de las pruebas reviste tanta magnitud que ya no se sostiene esta acusación. La ramificación de la red de Correa por otras comunidades autónomas evidencia que no nos encontramos ante un caso aislado, así como que tampoco estamos hablando de unos regalos de nada.



No dudo que muchos afiliados y votantes del Partido Popular deben de sentir vergüenza por lo que está pasando, ellos no son solos los avergonzados, también lo estamos otros muchos que no votamos a ese partido.

Me preocupa que este caso se contemple como algo inherente únicamente al Partido Popular. Me inquieta la consigna de Rajoy sobre la recomendación, que deben de observar los militantes del partido, de indiferencia ante el caso. Me siento sobrecogido por la debilidad de Rajoy ante el asunto y la falta de autoridad de los órganos del partido para iniciar una depuración en su seno.

En una anterior entrada me equivoqué. Creí que el PP y Rajoy, singularmente, iban a actuar en relación con los ceses solicitados en la Comunidad Valenciana, pero no han sido capaces de imponer a Camps una solución de este tipo. Sin duda, en la famosa reunión del Parador de Alarcón el presidente del partido entendió la verdadera dimensión del problema y su amplitud y optó por una huida hacia delante. Esperar a ver que determinan los tribunales y confiar en el desgaste del gobierno con la crisis económica parece ser la estrategia a seguir.


De igual manera siento intranquilidad por las iniciativas socialistas. Es posible que a partir de aquí el PSOE y el gobierno opten por una estrategia similar: Dejar pudrir los temas pendientes, reafirmarse en políticas y actitudes que le alejan de su electorado y confiar en que la corrupción pase factura a los populares.

Nos encontraríamos entonces con una reafirmación de actuaciones en los dos partidos mayoritarios con la esperanza en cada cual, de que las actuaciones del contrario les lleve directamente a la derrota electoral. No se trataría de ganar las próximas elecciones sino que el contrario las pierda por los errores cometidos.

De ser así la frivolidad la acabarán pagando ambos, pero no solo ellos, pierde el sistema, pierde el pueblo español que se reafirma ante los acontecimientos en un sentimiento antipartido.

Los partidos son un pilar básico de la democracia pero, cada vez más, es perceptible el alejamiento de estos colectivos de la ciudadanía. La abstención creciente lleva a la devaluación del sistema. La crisis en el modelo de partidos conlleva el acceso de esa extraña fauna que puebla algunas democracias. Son los terceros y en muchos casos la llave en la toma de decisiones en los parlamentos son los populistas, los mesiánicos, los xenófobos, los guardianes de la moral etc.

En otros casos, esos terceros acceden al poder (Berlusconi) pervirtiendo y viciando la sociedad y el estado ante la apatía general.

Juan Español que sufre entretanto la crisis, observa el ir y venir de los partidos, paga el incremento de impuestos o desfila nuevamente hacia la cola del INEM, contempla el panorama y encuentra un nuevo motivo para retomar la vieja máxima franquista: “Todos son iguales”.

Los que pensamos que no todos son iguales, que en los partidos, en todos, hay personas que creen en su idea de sociedad, que admiten el sistema democrático como el menos malo de los posibles estamos obligados a reclamar, cada uno en su ámbito, actuaciones decididas para corregir esta peligrosa deriva en la que nos encontramos inmersos. No es hora de preguntarnos sobre lo que pasa. Es hora de olvidarnos del tacticismo en que hemos convertido nuestros movimientos en los partidos y en la sociedad y reclamar una política democrática y la moralidad en los asuntos públicos.

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martes, 29 de septiembre de 2009

Cambio de marcha en el PP


El Partido Popular se ha decidido por un cambio de estrategia. Las señales para el cambio fueron perceptibles a lo largo de la semana pasada. Los oráculos mediáticos de la derecha conservadora; ABC y el Mundo, insistieron durante esos días en aspectos que hasta ahora tan solo venía comentando el grupo PRISA (El País y la cadena SER)

Mientras en el fin de semana los líderes de la derecha seguían acusando a la policía, al Ministerio del Interior y a los socialistas de persecución, estos diarios daban pasos en otra dirección.

El ABC abría fuego en su editorial del pasado sábado; “Qué se espera del PP”, en el mismo emplazaba a los populares a tomar decisiones en relación con el último informe policial sobre el caso Gürtel. Este diario, aunque tomaba en cuenta las denuncias populares sobre una “persecución” de la policía, terminaba recomendando a los líderes nacionales la necesaria aclaración del caso ante la opinión pública y la consiguiente depuración de las posibles responsabilidades.

De igual manera, El Mundo titulaba su el editorial del pasado viernes de este modo: “O tendrá que irse Camps o tendrá que irse Rubalcaba”. Ambos diarios han venido desde entonces insistiendo en la misma demanda-

A partir de ese momento la suerte del PP valenciano estaba decidida. Quienes realmente dirigen a la derecha en este país habían ya evaluado las posibilidades del PP, tanto en la Comunidad Valenciana, como en España y consideraban inevitable la correspondiente alforja de cabezas cortadas por las denuncias de corrupción como condición indispensable para un replanteamiento de su oposición. El PP se presta a ofrecer su cara más dulce para esa franja del electorado que le es imprescindible para llegar a la Moncloa.

Desde entonces, pese al enroque de Camps, Costa y demás, en el día de hoy en las Cortes Valencianas lo único que queda ya por decidir es hasta donde llegará y a quien alcanzará la escabechina.

El Mundo y ABC han trazado los límites de la depuración; El primero señala que debe de ser el vicepresidente del gobierno valenciano. El segundo, apunta a Costa como destinatario final del sacrificio.

Los dos se mueven en el mismo terreno en todo caso, la cabeza de Camps debería de ser salvada. Es un activo del PP, demasiado poder para ser anulado sin más. La gran cuestión a resolver es hasta que punto, en el caso de ser verdad las acusaciones, los damnificados van a soportar estoicamente el pasar por ser los únicos autores de todo aquello de lo que se les acusa. Hay ya la suficiente experiencia en el Partido Popular para saber que el designado o designados nada dirán, a nadie por encima comprometerán y que por supuesto, nada le habrá de pasar al resto de líderes.




El afectado o los afectados asumirán de modo resignado el extrañamiento político y las posibles, en el caso de producirse, sanciones judiciales. Al fin y al cabo ya conocemos cual es el destino final. Una vez que se acaba la política habrá suficientes empresas y consejos de administración donde poder pasar tranquilamente el resto de sus días.

La gran pregunta es el porqué del cambio de paso en el Partido Popular. Algo se está moviendo. La derecha ya debe de tener los suficientes datos sobre tendencias del voto, las mismas que se venía manifestando los últimos meses pero algo más consolidadas. Es hora pues, de arrojar el lastre que le impide llegar al poder.

La crisis, la modificación de la fiscalidad y el notorio cansancio de parte del electorado socialista están en el fondo de este cambio de estrategia. Es previsible que a partir de este punto el Partido Popular intensifique, con los medios de que dispone, las críticas a la política económica del gobierno. De igual manera, tratara de limar su discurso ultra en relación con la moral cristiana, según la entiende la Conferencia Episcopal Española, y procurará tender puentes con CC y CiU.

¿Es o no es una buena noticia para la izquierda y el pueblo español? Sin duda la es. La moral pública saldrá ganando, pero no olvidemos, no debemos de olvidar que es lo que se esconde detrás de ese “sacrificio” de los populares. Agitar la corrupción de los populares como única bandera hasta el final de la legislatura no va a hacer que la izquierda gane las próximas elecciones.

Seguramente ese sacrificio al que se presta el Partido Popular no será vano. Han demostrado que ganan allí donde hay denuncias. Ahora es necesario que los españoles sepan que ellos “cuando hay pruebas” también actúan contra la corrupción.

Todo sea por disponer durante los cuatros próximos años del BOE. Lo que realmente interesa. Para eso están en política o qué nos habíamos creído.

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sábado, 26 de septiembre de 2009

Al perro flaco... más impuestos



Algunos de mis amigos conocedores de este blog, he de decir que entre ellos no he hecho gran divulgación del mismo, me suelen reconvenir por determinadas críticas que hago a la gestión del gobierno Zapatero. Como es habitual, algunos de ellos, no suelen reparar en mis comentarios sobre la derecha. Siempre les contesto lo mismo: No hay que tener miedo a la crítica constructiva, de lo que hay que tener miedo es del error y de la persistencia en él

La realpolitik que hoy embarga a muchos socialistas y el pavor que tienen de perder las próximas elecciones, produce en muchos de ellos-nosotros un efecto de paralización en todo aquello que pueda oler a crítica interna. Es algo muy similar a como si un mecanismo interior se hubiese puesto en funcionamiento y todos marcháramos como robots en el camino de lo que creemos puede ser la salvación. Ante la batalla electoral en ciernes, el cuerpo y la mente se autodisciplina, se aparta cualquier duda y se tiende a depositar la confianza absoluta en la política señalada por los líderes. En tiempos de crisis y angustia sobre el futuro político esa suele ser la actitud del militante de un partido.


El gobierno ha aprobado hoy el anteproyecto de Ley de los Presupuestos del Estado para 2010. A esta hora, seguramente, muchos economistas estarán estudiando el impacto de las medidas sobre ciudadanos y empresas con los pocos datos de que disponen.

Desde luego el anteproyecto que se ha presentado no va ser el definitivo. Todo dependerá de la política de alianzas en el parlamento. El presupuesto podrá bascular hacia un lado u otro si se pacta con el PNV y CC que con la izquierda. La actitud mas adecuada sería la de esperar como se va desarrollando la negociación. Las fuerzas de izquierda y los sindicatos ya han manifestado su oposición al mismo. La otra posible pata de apoyo, el PNV, nada ha dicho hasta el momento.

El gobierno ha declarado que mantendrán los compromisos sociales esto va a suponer que el déficit del estado ascenderá a 57.248 millones de euros o lo que es lo mismo, el 5,4% del PIB.

Pero como todos sabemos, la discusión no se establece sobre los niveles del gasto ya que los programas son los que ya se han aprobado en el parlamento. Realmente la discusión se establece en torno a los ingresos vía impuestos.

El estado pretende recaudar 10.950 millones de euros más. De esta cantidad, 5.700 millones procederán de la supresión de la deducción de 400 euros. Evidentemente los 400 euros que no van a percibir las Koplowitz, Botín y Amancio Ortega no lesionaran gravemente sus economías, pero a mi hijo mileurista le va suponer una reducción en su sueldo del 3% que, unida a la congelación salarial que todos vamos a tener, va dejar muy malparada su economía para el próximo año.

Otros 800 millones de euros se quieren obtener de las rentas del capital subiendo del 18% al 19% las retenciones de los ahorros hasta 6000 euros y para el resto se subirá el 21%. Ciertamente a la mayoría de los trabajadores y pensionistas esta subida poco le podrá perjudicar. En el caso de aquellas personas con rentas mas altas pasarán a pagar a la hacienda pública 3 euros mas por cada 100 que ingresen, o lo que es lo mismo, 21 Euros por cada 100 en vez de los 18 que venían pagando. La realidad es que los ingresos por este capítulo podrían calificarse como el chocolate del loro. Hay que tener en cuenta que la subida aprobada no llega al 5% de lo previsto para este concepto en 2009.

Por ultimo, una subida de impuestos indirectos; el tipo superreducido se mantiene en el 4% (leche, pan, fruta etc). El reducido pasa del 7% al 8%, que contienen, entre otros, los demás productos alimenticios, maquinaria etc. Y el general que pasa del 16 al 18%. Este incremento del IVA se aplicaría desde el 1 de Julio coincidiendo con el previsible repunte de la inflacción y la subida de los tipos de interés.

En suma, 10.850 de euros de los 10.950 que están previstos ingresar de más, van a afectar en mayor medida a las clases mas desfavorecidas. Al mismo tiempo, se reduce el impuesto de sociedades a aquellas PYMES y autónomos que mantengan el empleo. Por este concepto estas sociedades tributaran 700 millones menos de euros.

¿Mi impresión? La misma que la de otros muchas personas de izquierda. La carga impositiva no es progresiva, el incremento propuesto no afectará a las clases pudientes por contra, los asalariados serán los que verdaderamente, en mayor o menor medida, los auténticos paganos de la crisis. ¿Alguien esperaba lo contrario?

Salvo, sería deseable, que otras fuerzas de izquierda hagan valer sus votos. Pero no sé porque me da el nariz, que en definitiva los apoyos parlamentarios van a radicar básicamente en el PNV y CC, y estos decidiran inclinar hacia un lado o hacia otro la balanza. Ahora bien, es difícil que otras fuerzas de izquierda, que están viendo ya la oportunidad de sacar tajada electoral, se comprometan con el coste político que les va a suponer los presupuestos tal como están redactados.

No me resisto a la tentación de copiar lo que Jordi Sevilla ha colgado su blog:

"He pensado mucho si colgaba este post, explicitamente crítico, o no. Me he decidido por el si por dos razones: quiero creer que vivo en una democracia que cumple la Constitución incluso cuando dice que los partidos políticos se deben regir por principios democráticos. Es decir, aceptando la discrepancia que intenta señalar lo que, honestamente, me parecen errores mejorables del Gobierno. Pero, en segundo lugar, porque me parece más leal con el proyecto real, decir las cosas en voz alta con ánimo de ser constructivo y que callar o aplaudir en público y despellejar en privado. Y de todo hay en la viña del señor. Gracias"

El mismo espíritu que anima a Jordi Sevilla, con el que no coincido en muchas cosas, me impulsa. En esa convicción me muevo.

 

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jueves, 24 de septiembre de 2009

Una política exterior mas que aceptable





Los lectores de este blog saben, que en él, se manifiesta más veces de lo que al autor quisiera posiciones críticas con las actuaciones de Rodríguez Zapatero en el PSOE y el gobierno, pero del mismo modo, habrá leído alguna que otra vez, lo que siempre a juicio del que escribe, considera acciones positivas del Gobierno Zapatero.

Esta vez y con ocasión de la visita del presidente a los Estados Unidos, me ha dado por pasar revista a las actuaciones en política exterior.

Escribo como un no versado en estos temas y por ello, lo hago desde la impresión que a mi me causa la acción exterior. Es por eso por lo que digo que el saldo de la política exterior del gobierno socialista es muy positiva.


De la mano del ministro Moratinos que, entre otras cosas, no se caracteriza, al contrario que algunos de sus colegas, por el divismo y la presencia constante en los medios sin venir a cuento, la diplomacia española se está abriendo paso en algunos ámbitos que hasta ahora le estaban vedados.

Lo bueno es que la apertura a nuevos espacios esta siendo acompañada por la defensa constante de los derechos humanos en el mundo y el incremento de la ayuda a países desfavorecidos que prevee alcanzar el 0,56% del PIB en 2010 para acercarse a la meta del 0,7% en el 2012.

Sería injusto atribuirle este mérito en exclusividad al ministro aunque en gran parte a él es debido. Zapatero se encuentra a gusto en el papel que se le brinda de estar presente en foros inimaginables hace algunos años, y la verdad es que el presidente, hasta ahora, se ha conducido de modo efectivo.

Si hacemos abstracción de alguna que otra afirmación propia de su peculiar carácter como, “No es lo que Obama puede hacer por nosotros, sino que podemos hacer nosotros por Obama” que no nos deja en muy buen lugar como país, sus actuaciones en el exterior, salvando algún que otro patinazo berlusconiano, es muy positiva.

Los acuerdos con Francia y Marruecos vitales para nuestra seguridad se han reafirmado y alcanzado cotas no existente anteriormente.

Sin duda, la retirada de tropas de Irak fue un acto valiente de independencia, lo mismo ha ocurrido con la vuelta de los soldados de Kosovo. Cumplida la misión de mantenimiento de la paz en aquella zona, nuestro ejercito no podía seguir allí ni un día mas, se le estaba dando una cobertura que no era lógica, no olvidemos, que España no reconoce la independencia de ese territorio al que considera parte integrante de Serbia.


Nuestro compromiso de la resolución de Naciones Unidas y el mantenimiento, conjuntamente con otros cuarenta y dos países, de un contingente militar en Afganistán que en breve se verá incrementado en 220 nuevos soldados reafirma un compromiso con nuestros aliados.

Este país se encuentra en guerra y es absurdo negarlo, la línea que separa las acciones terroristas de enfrentamientos reglado hace tiempo que fue superada. La cuestión que en círculos nacionales se viene debatiendo es de si tenemos que estar o no en Afganistán, parte de la izquierda sostiene que las tropas españolas deben de ser repatriadas y dejar a otros países occidentales esa labor de ayuda al pueblo afgano.

Por otro lado, se aduce igualmente por los contrarios a nuestra presencia, que el gobierno al que estamos ayudando a sostener es un gobierno corrupto que mantiene a su vez, leyes que colisionan de modo radical con la defensa de la dignidad de la persona y los derechos de las mujeres y eso, es bien cierto.

La cuestión de Afganistán es la simple elección entre lo malo y lo peor, lo que significa Karzai y su régimen frente al régimen Talibán. El gobierno ha optado por seguir estando allí por ahora.

El mantenimiento de las tropas allí tiene, sin duda, un coste político y humano que se vería acrecentado si las cosas fuesen a peor. Ningún gobernante español, desde el desastre de Anual, mantiene la convicción en una causa en el exterior que suponga costes reiterados en vidas humanas. Si las cosas se complicaran en esa zona del mundo la presión de la opinión pública haría insostenible la presencia del ejército allí.

Pero el que quizá sea el logro mas significativo del gobierno en política exterior es el de nuestra entrada, aún no firme, en organismos que emiten políticas hacia el conjunto de países como el G-20. Es una ocasión inmejorable para hacer oír dentro de este foro propuestas sociales y solidarias con los que más sufren. Esperémoslo.

Una larga aspiración española que se esta viendo plasmada a raíz de la crisis económica generalizada que viene viviendo el mundo.

No se cual es la traducción practica de esta presencia, si estamos allí para ser protagonistas o vamos de simple apoyo de otros. Eso con ser muy importante, no lo es todo. A veces la diplomacia y el mayor peso exterior tiene esas cosas, su transcurrir es lento, muy lento y sus frutos tardan el llegar. Pero estar, sin hacer el ridículo y sin ir de coro de ferias es mas que suficiente y ese objetivo está logrado.

Algunos guardamos recuerdos muy crudos de nuestra presencia exterior; Ir de machaca de Bush y Blair a las Azores, la impresión que a todos nos causaron esos pies puestos encima de la mesa en el rancho de Tejas y el acento tejano del que hacía gala Aznar son recuerdos que causan vergüenza.

La labor en aquellos días de Arias, posiblemente a su pesar, y de la ministra de asuntos exteriores Ana de Palacios, en el Comité de Seguridad de las Naciones Unidas fueron bochornosas para el conjunto del pueblo español y hoy, cualquier cosa que suponga la repetición de aquellos días nos parece la gloria.


Cuando contemplamos algunas de las dificultades que nos toca vivir y el negro panorama de la situación económica no solemos reparar en que hay cosas que se están haciendo realmente bien. Nuestros problemas como país están ahí, el problema del paro, la educación, el cambio del modelo productivo etc. Muchos, desde luego, pero hay que reconocer que el esfuerzo de algunos servidores públicos en el cometido que le han confiado, se está traduciendo en una mejor consideración de nuestro país en el exterior.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

Carta abierta a los socialistas



Maurice Duverger publicó en 1976 un libro titulado “Carta abierta a los socialistas” ( Martínez Roca 1977) en el que se planteaba de modo abierto las distantes variantes y dificultades que la unión de los partidos comunistas y socialistas de Francia podrían tener. Este ensayo se ceñía al caso francés aunque sus lecturas se extrapolaron al conjunto de Europa. Me he permitido tomar este título porque creo necesario que los socialistas reflexionen sobre algunas cuestiones tratadas tangencialmente en ese libro, las que hace referencia a la toma de decisiones y su método.

Las dificultades de la hipotética unión de la izquierda se resumían básicamente en una; Resolver el problema de la toma de decisiones en el partido o ente resultante. Ambos modos de entender el socialismo, la socialista y la comunista, tenían culturas organizativas discordantes y en algunos casos, contradictorias.


En aquél tiempo se sabía que en los países occidentales, salvo los casos de Francia (Marchais) y Portugal (Cunhal), los entonces eurocomunistas defendían un camino hacia el socialismo que utilizara conjuntamente la acción parlamentaria y la de masas, pero que en todo caso, debería ser gradual ya que implicaba la unión de fuerzas diversas en torno a un determinado programa.

Había pues una coincidencia en el objetivo final con los socialistas del sur de Europa; Francia, Portugal, España, Italia y Grecia.

Felipe González afirmaba en esa época, que la diferencia sustancial con los comunistas españoles era de carácter organizativo es decir, la diferente estructura interna de los partidos y el modo de entender la democracia.

Los comunistas ponían en cuestión la autonomía de los sindicatos, apostaban por la vigencia del derecho de autodeterminación de las nacionalidades (herencia claramente leninista) y el centralismo democrático, mediante el cual, un núcleo dirigente cerrado e impenetrable a la crítica dictaba el “que hacer” en cada momento.

Hubo un tiempo en que se acuñó el término kremlinólogo para definir al experto que interpretaba las señales procedentes de los dirigentes soviéticos.

No solo en esta última semana sino desde hace algunos meses, la cuestión debatida por periodistas, medios y algunos círculos académicos en relación con el PSOE consistía en interrogarse, y contestarse a la vez, sobre lo que pensaban los afiliados socialistas en estos momentos, como veían los votantes propios el discurrir del gobierno y cual era el pensamiento de sus dirigentes ante lo que estaba ocurriendo, sobre todo, con el paro y la solución a la crisis económica.

Estas indagaciones están sacando a la palestra un nuevo tipo de experto: El "entendido" en interpretar las claves internas del PSOE.

Vano intento si se quiere abordar desde un plano objetivo. Se podrá saber que es lo que siente el votante, las encuestas están ahí para eso. Otros seguidores y estudiosos de la actualidad política, piensan que en la dirección existe una especie de centralismo democrático merced al cual, el máximo dirigente, sin oír a nadie, va tomando en cada momento las iniciativas políticas que mejor le parecen. Sobre esto hay que decir que los estatutos del PSOE son plenamente democráticos. Pero eso no obvia, mas por dejación de quien tiene que ejercer sus derechos, que por quien hipotéticamente pudiese negarlos, el que en la práctica, determinados órganos socialistas den la impresión de órganos ciegos, sordos o mudos.

El resultado unánime en el Comité Federal obedece a la lógica socialista y me atrevo a decir de la de cualquier partido en España. Pertenece a la cultura del PSOE. Una cultura acuñada desde el inicio de la transición. Cada nuevo afiliado que se integra en el partido es lo primero que aprende. Quizás sea debido a la particular historia del PSOE durante la república, a la especial circunstancia de un PSOE del interior durante la etapa de clandestinidad o tal vez sea debido al poder que el conjunto de los cuadros medios y altos del partido otorgan al secretario general. Mas bien diría que a la suma de todos ellos. A este asentimiento general se le suele atribuir entre los socialistas el término de madurez. Por ello, un partido maduro paradójicamente sería aquél que no pone dificultad alguna a los dirigentes en su cometido siempre que este sea considerado “normal“ aunque eso suponga asumir el error de los mismos.

La realidad es que la dinámica interna del Partido Socialista en nada se asemeja a la de otros partidos socialistas europeos. El caso del Labour es paradigmático, el como sienten y practican la democracia interna. En el PSF es notorio que el partido se articula en corrientes o tendencias agrupándose los afiliados en determinadas interpretaciones del socialismo, lo mismo ocurre en Alemania. Así podríamos seguir analizando, uno por uno, todos los partidos socialistas del continente. Como he dicho antes, esta no es una característica que afecte tan solo al partido socialista, lo mismo ocurre en todos los partidos que en nuestro país tienen responsabilidad de gobierno.

Cuando se dice que todos, subrayo este aspecto, todos los representantes que han respaldado a Zapatero ha tenido como causa común el amor a la prebenda o al cargo, posiblemente se esté faltando a la verdad.

Me cuesta pensar que los socialistas cristianos, presentes en el comité, acepten sin más, las posiciones oficiales del partido sobre el aborto. En menor medida los socialistas liberales pueden aceptar la política de gastos del gobierno y la progresividad fiscal.

Qué es lo ocurre entonces. Los dirigentes socialistas reunidos este fin de semana en Madrid operan en principio en tres bloques. Los que creen que Zapatero se está equivocando pero ahora no es el momento de mover las aguas internas, la unidad de los partidos es un rasgo muy valorado por los electores. Los que piensan exactamente igual que Zapatero y unos terceros, aquellos que piensan que las cosas pueden salir bien o mal, que lo que hay que hacer es arrimar el hombro ahora, y si la cosa acaba en debacle, en cualquier caso, ellos seguirán en su región o provincia y apostarán, en el caso de dimisión o no presentación del presidente, por la nueva opción. Casi siempre será la que mas posibilidades tenga de salir, o sea los que podríamos calificar de oportunistas puros.

El PSOE, además, ha reaccionado del modo como la hecho en clara defensa del colectivo ante lo que han entendido como un ataque exterior. Mas doloroso es aún, si cabe, cuando este ataque procede de los que, hasta hace poco, se entendían como afines (PRISA).

Coincido con los primeros en que en los momentos como los que estamos viviendo, no se puede poner en cuestión ni al gobierno, ni al presidente. Los males serían mayores, no solo para los socialistas, sino para la marcha de un país sumido en una grave crisis económica. Lo que no entiendo, es que en el apartado de crítica no se haya manifestado la preocupación sobre determinadas formas de gobernar la nación y dirigir el partido con el ánimo de corregir las posibles desviaciones.

Zapatero, al término del conclave socialista, salió con un cheque en blanco hasta el final de la legislatura. Todo va a depender de cómo se dén soluciones a la crisis económica y en especial al paro. El presidente, se ha garantizado el apoyo sindical que hoy por hoy, es la única fuerza que le puede poner ante las cuerdas. El problema en la actualidad no solo lo tiene Zapatero, esa factura, también la están pagando los sindicatos. Su peligro: Si el paro se agudiza, si las empresas en quiebra se generalizan y los trabajadores perciben que en realidad la crisis la están pagando ellos, ,como sin duda va a ocurrir, vía incremento de impuestos y limitaciones salariales, los órganos unitarios de los trabajadores y, en su caso, las asambleas muy posiblemente saltaran por encima de los sindicatos, llevando el conflicto a la calle.

Me queda una inquietud en todo esto. El PSOE precisa un cambio de cultura en el modo de organizar el ejercicio de la necesaria discrepancia interna. La discrepancia origina debate y este es saludable para cualquier iniciativa que quiera llevarse a cabo.

A Xabier Arzallus se le atribuye el comentario siguiente referido a ETA y a la llamada izquierda abertzale: “Ellos mueven el árbol y nosotros (PNV) recogeremos las nueces”. Si nos ceñimos al tercer grupo de dirigentes socialistas, a los que el hundimiento del barco y su capitán les afecta, pero no les inquieta en su status actual por el control que ejercen sobre su territorio, los militante deberían de esforzarse por mostrarles de modo claro que ellos, en cualquier caso, no iban recoger las nueces de la próxima cosecha, sus silencios en los foros destinados a ello conlleva un determinado precio a pagar. Nobleza debería de obligar.



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lunes, 14 de septiembre de 2009

Obama vs. Zapatero (1)




Bajo el influjo aún, del vigoroso discurso de Obama ante las dos cámaras de Estados Unidos, es difícil el que me pueda sustraer a una comparación con lo que Rodríguez Zapatero hizo en el debate sobre política económica en el Congreso de los Diputados. Ambos discursos fueron casi simultáneos en el tiempo, por lo que la relación entre ambos no hay que buscarla, se encuentra.

Vuelvo a insistir en lo que he comentado en varias de mis entradas siempre que dedico una reflexión a la política de los Estados Unidos. Si desde una perspectiva de izquierda examinamos lo que allí ocurre, encontraremos muchas carencias. No cabe, desde luego, definir a Obama como un político de izquierda a la usanza europea.


Sin embargo, no se puede menospreciar el cambio que supone en la política estadounidense. Ser de izquierda, entre otras cosas, significa cambiar determinado rumbo hacia horizontes de mas libertad, más justicia y más igualdad. La profundidad de esos cambios puede llegar a concretar el ser más o menos de izquierda.

El discurso de Obama nos deja por lo tanto la firme determinación de un estadista en una aspiración concreta: Extender la cobertura sanitaria al conjunto de la población con los límites que la realidad política americana y la correlación de fuerzas puede, en cada momento, permitir.

No me quedo en el contenido en este caso. Quiero, en cambio, referirme en la entrada en la actitud, si se quiere, a la puesta en escena, aspecto este capital para un político en democracia.

Obama no habló para las dos cámaras allí reunidas. Obama habló directamente con el pueblo. Convencer a los congresistas y senadores no precisa de discursos en el Capitolio si no de complicados ejercicios negociadores.

El discurso de Obama es el discurso de un líder, de un estadista y por eso, entronca con esos gobernantes, de izquierda o de derecha, que han sabido mover a sus pueblos en la última mitad del pasado siglo. Me refiero a Churchill, De Gaulle, Adenauer, Brandt, Kennedy, Felipe etc.

El presidente americano habla al pueblo, tratando de contagiarle en una idea, en un entusiasmo por una labor que no entiende cómo propia, sino colectiva. Llama a sus conciudadanos en una dirección, utilizando el lenguaje que entienden, salpicando su discurso de ejemplos concretos, de situaciones vividas por compatriotas y llegado el caso, que llegó, llamando a las cosas por su nombre, no solo a los obstruccionistas republicanos sino a la práctica abusiva de las compañías aseguradoras. No tuvo, en definitiva, la necesidad de ser políticamente correcto. Un modo de hablar claro, llamando a las cosas por su nombre en un momento en el que las medias verdades no son siempre deseables.

Este mundo anda huérfanos de líderes, de “corazones ardientes” decía Camus, de personas que llamen a una ilusión colectiva y que a su vez, sepan hacerlo.

Un día antes o después, no lo se exactamente, Zapatero compareció en el Con
greso. El discurso de Zapatero tuvo el valor de ser mas claro que en ocasiones anteriores. Defendió la necesidad de combatir el déficit público mediante el incremento de la recaudación, aunque contradijo posiciones anteriores en el fondo, su discurso fue algo más elaborado. Ciertamente no definió de modo exacto de donde sacaría los casi 20.000 millones de euros precisos para el año 2010. Factor este que definirá la profundidad de su política de izquierda. Hay una especial prevención en modular bien este incremento impositivo; No se puede gravar en exceso a la economía productiva porque se encuentra en una situación delicada. El gravamen excesivo sobre las empresas se traduciría en un mayor reajuste en el empleo, la subida desmesurada de los impuestos indirectos conllevaría un freno en el consumo y posiblemente en un futuro muy cercano, al aumento de la inflación con sus clásicas repercusiones en el coste del dinero, hipotecas y poder adquisitivo. El incremento del impuesto sobre las rentas del capital, si no se aborda los impuestos sobre las SICAV y las grandes fortunas, resolvería muy poco dada la escasa entidad de lo recaudado en este apartado

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Obama vs. Zapatero (2)

Pero no quería hablar del contenido del discurso de Zapatero que en el fondo es compartible desde la izquierda en su matriz argumental: Subir los impuestos para seguir haciendo economía productiva y sostener el estado del bienestar. Quería referirme, sobre todo, a su puesta en escena.

El presidente, no fue capaz de transmitir una convicción al conjunto del país. Su tono monocorde, titubeante, nervioso y siempre sospechoso, en su modo de expresión, improvisado, no es lo que ahora necesita el pueblo español.


Un componente esencial en política es la credibilidad. Esta se pone en cuestión cuan do existen discursos de diversos dirigentes sobre un mismo tema que no coinciden entre sí. A veces, incluso son contradictorios. Esa credibilidad también se pone en tela de juicio cuando se dan los problemas y las soluciones a cuentagotas, mientras que la realidad va calando en cada uno de nosotros en las opiniones de los expertos. Hemos conocido cada una de las fases de la actual crisis por otras vías en tanto que el gobierno decía, a veces, lo contrario.

Nuestra sociedad es una sociedad interconectada, no hace falta el gobierno para saber como marchamos, porque esa realidad nos llega a casa por múltiples caminos. En términos generales, la población ha incrementado su conocimiento sobre la economía y la política ,siempre en relación con lo que ocurría hace algunos años.

El gobierno, en muchas de sus aseveraciones, se ha visto desbordado, superado por los acontecimientos, de ahí, que demasiadas veces haya tenido que rectificar sus posiciones iniciales para luego, tornar hacia lo que otros habían dicho con anterioridad.

Rodríguez Zapatero en sus reflexiones ha de concluir que las cosas han cambiado, que el saber económico y político se ha ampliado, que los medios de conocimiento alcanzan a mayor número de personas y que este pueblo se encuentra ansioso de ser liderado hacia la superación de la crisis.

De esta situación económica solo se sale mediante una acción colectiva, y las acciones colectivas, precisan de diagnósticos acertados, propuestas solidarias, discursos veraces y grandes dosis de liderazgo.

Soy consciente de que hay cosas que no se les puede pedir a determinadas personas. Como he dicho en alguna ocasión que otra, Zapatero es una persona muy preocupada por la justicia social y la igualdad. Creo que ningún otro gobernante socialista ha tenido el nivel de preocupación que él tiene por estas materias, pero eso no es suficiente.

Zapatero en esencia es un orgánico, un aparatchik que ha ascendido a la máxima responsabilidad por un proceso de eliminación, pero no es un estadista. Zapatero contempla al país como si fuese el partido. No elige a los mejores, elige a los más fieles y trata de sustituir de modo sistemático a aquellos que le puede hacer sombra en el futuro. Así no se construye un partido y así no se construye un país. Necesitamos tanto en el uno como en el otro, a los mejores.

El PSOE y el país precisa del ejercicio de un líderazgo que nos conduzca hacia una tercera revolución o cambio. Hubo una primera revolución que trajo la democracia, un segundo cambio consistió en las iniciativas propiciadas por los gobiernos González y el tercer cambio o revolución, depende de su intensidad, debería de ser el que nos acerque, mediante la solución de los grandes temas pendientes; Cohesión del estado, reforma de la administración, educación y el cambio del modelo productivo, a ser como los grandes países de Europa.

Mientras esto no ocurra seguiremos sumidos en la mas completa vulgaridad , en la banalización extrema de la política, servida unas veces por el gobierno y siempre por la oposición. Soy de los que creo que nos merecemos otro modo de hacer política.



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