lunes, 21 de septiembre de 2009

Carta abierta a los socialistas



Maurice Duverger publicó en 1976 un libro titulado “Carta abierta a los socialistas” ( Martínez Roca 1977) en el que se planteaba de modo abierto las distantes variantes y dificultades que la unión de los partidos comunistas y socialistas de Francia podrían tener. Este ensayo se ceñía al caso francés aunque sus lecturas se extrapolaron al conjunto de Europa. Me he permitido tomar este título porque creo necesario que los socialistas reflexionen sobre algunas cuestiones tratadas tangencialmente en ese libro, las que hace referencia a la toma de decisiones y su método.

Las dificultades de la hipotética unión de la izquierda se resumían básicamente en una; Resolver el problema de la toma de decisiones en el partido o ente resultante. Ambos modos de entender el socialismo, la socialista y la comunista, tenían culturas organizativas discordantes y en algunos casos, contradictorias.


En aquél tiempo se sabía que en los países occidentales, salvo los casos de Francia (Marchais) y Portugal (Cunhal), los entonces eurocomunistas defendían un camino hacia el socialismo que utilizara conjuntamente la acción parlamentaria y la de masas, pero que en todo caso, debería ser gradual ya que implicaba la unión de fuerzas diversas en torno a un determinado programa.

Había pues una coincidencia en el objetivo final con los socialistas del sur de Europa; Francia, Portugal, España, Italia y Grecia.

Felipe González afirmaba en esa época, que la diferencia sustancial con los comunistas españoles era de carácter organizativo es decir, la diferente estructura interna de los partidos y el modo de entender la democracia.

Los comunistas ponían en cuestión la autonomía de los sindicatos, apostaban por la vigencia del derecho de autodeterminación de las nacionalidades (herencia claramente leninista) y el centralismo democrático, mediante el cual, un núcleo dirigente cerrado e impenetrable a la crítica dictaba el “que hacer” en cada momento.

Hubo un tiempo en que se acuñó el término kremlinólogo para definir al experto que interpretaba las señales procedentes de los dirigentes soviéticos.

No solo en esta última semana sino desde hace algunos meses, la cuestión debatida por periodistas, medios y algunos círculos académicos en relación con el PSOE consistía en interrogarse, y contestarse a la vez, sobre lo que pensaban los afiliados socialistas en estos momentos, como veían los votantes propios el discurrir del gobierno y cual era el pensamiento de sus dirigentes ante lo que estaba ocurriendo, sobre todo, con el paro y la solución a la crisis económica.

Estas indagaciones están sacando a la palestra un nuevo tipo de experto: El "entendido" en interpretar las claves internas del PSOE.

Vano intento si se quiere abordar desde un plano objetivo. Se podrá saber que es lo que siente el votante, las encuestas están ahí para eso. Otros seguidores y estudiosos de la actualidad política, piensan que en la dirección existe una especie de centralismo democrático merced al cual, el máximo dirigente, sin oír a nadie, va tomando en cada momento las iniciativas políticas que mejor le parecen. Sobre esto hay que decir que los estatutos del PSOE son plenamente democráticos. Pero eso no obvia, mas por dejación de quien tiene que ejercer sus derechos, que por quien hipotéticamente pudiese negarlos, el que en la práctica, determinados órganos socialistas den la impresión de órganos ciegos, sordos o mudos.

El resultado unánime en el Comité Federal obedece a la lógica socialista y me atrevo a decir de la de cualquier partido en España. Pertenece a la cultura del PSOE. Una cultura acuñada desde el inicio de la transición. Cada nuevo afiliado que se integra en el partido es lo primero que aprende. Quizás sea debido a la particular historia del PSOE durante la república, a la especial circunstancia de un PSOE del interior durante la etapa de clandestinidad o tal vez sea debido al poder que el conjunto de los cuadros medios y altos del partido otorgan al secretario general. Mas bien diría que a la suma de todos ellos. A este asentimiento general se le suele atribuir entre los socialistas el término de madurez. Por ello, un partido maduro paradójicamente sería aquél que no pone dificultad alguna a los dirigentes en su cometido siempre que este sea considerado “normal“ aunque eso suponga asumir el error de los mismos.

La realidad es que la dinámica interna del Partido Socialista en nada se asemeja a la de otros partidos socialistas europeos. El caso del Labour es paradigmático, el como sienten y practican la democracia interna. En el PSF es notorio que el partido se articula en corrientes o tendencias agrupándose los afiliados en determinadas interpretaciones del socialismo, lo mismo ocurre en Alemania. Así podríamos seguir analizando, uno por uno, todos los partidos socialistas del continente. Como he dicho antes, esta no es una característica que afecte tan solo al partido socialista, lo mismo ocurre en todos los partidos que en nuestro país tienen responsabilidad de gobierno.

Cuando se dice que todos, subrayo este aspecto, todos los representantes que han respaldado a Zapatero ha tenido como causa común el amor a la prebenda o al cargo, posiblemente se esté faltando a la verdad.

Me cuesta pensar que los socialistas cristianos, presentes en el comité, acepten sin más, las posiciones oficiales del partido sobre el aborto. En menor medida los socialistas liberales pueden aceptar la política de gastos del gobierno y la progresividad fiscal.

Qué es lo ocurre entonces. Los dirigentes socialistas reunidos este fin de semana en Madrid operan en principio en tres bloques. Los que creen que Zapatero se está equivocando pero ahora no es el momento de mover las aguas internas, la unidad de los partidos es un rasgo muy valorado por los electores. Los que piensan exactamente igual que Zapatero y unos terceros, aquellos que piensan que las cosas pueden salir bien o mal, que lo que hay que hacer es arrimar el hombro ahora, y si la cosa acaba en debacle, en cualquier caso, ellos seguirán en su región o provincia y apostarán, en el caso de dimisión o no presentación del presidente, por la nueva opción. Casi siempre será la que mas posibilidades tenga de salir, o sea los que podríamos calificar de oportunistas puros.

El PSOE, además, ha reaccionado del modo como la hecho en clara defensa del colectivo ante lo que han entendido como un ataque exterior. Mas doloroso es aún, si cabe, cuando este ataque procede de los que, hasta hace poco, se entendían como afines (PRISA).

Coincido con los primeros en que en los momentos como los que estamos viviendo, no se puede poner en cuestión ni al gobierno, ni al presidente. Los males serían mayores, no solo para los socialistas, sino para la marcha de un país sumido en una grave crisis económica. Lo que no entiendo, es que en el apartado de crítica no se haya manifestado la preocupación sobre determinadas formas de gobernar la nación y dirigir el partido con el ánimo de corregir las posibles desviaciones.

Zapatero, al término del conclave socialista, salió con un cheque en blanco hasta el final de la legislatura. Todo va a depender de cómo se dén soluciones a la crisis económica y en especial al paro. El presidente, se ha garantizado el apoyo sindical que hoy por hoy, es la única fuerza que le puede poner ante las cuerdas. El problema en la actualidad no solo lo tiene Zapatero, esa factura, también la están pagando los sindicatos. Su peligro: Si el paro se agudiza, si las empresas en quiebra se generalizan y los trabajadores perciben que en realidad la crisis la están pagando ellos, ,como sin duda va a ocurrir, vía incremento de impuestos y limitaciones salariales, los órganos unitarios de los trabajadores y, en su caso, las asambleas muy posiblemente saltaran por encima de los sindicatos, llevando el conflicto a la calle.

Me queda una inquietud en todo esto. El PSOE precisa un cambio de cultura en el modo de organizar el ejercicio de la necesaria discrepancia interna. La discrepancia origina debate y este es saludable para cualquier iniciativa que quiera llevarse a cabo.

A Xabier Arzallus se le atribuye el comentario siguiente referido a ETA y a la llamada izquierda abertzale: “Ellos mueven el árbol y nosotros (PNV) recogeremos las nueces”. Si nos ceñimos al tercer grupo de dirigentes socialistas, a los que el hundimiento del barco y su capitán les afecta, pero no les inquieta en su status actual por el control que ejercen sobre su territorio, los militante deberían de esforzarse por mostrarles de modo claro que ellos, en cualquier caso, no iban recoger las nueces de la próxima cosecha, sus silencios en los foros destinados a ello conlleva un determinado precio a pagar. Nobleza debería de obligar.



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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Suicidios en France Telecom



Conozco la evolución seguida por el sector de las telecomunicaciones en los últimos años, lo he seguido muy de cerca por motivos profesionales y sindicales y por ello, tengo una especial sensibilidad ante todo lo que le rodea.

A pesar de ese conocimiento, me he visto sorprendido por la ola de suicidios entre los trabajadores de France Telecom. El gobierno francés no ha tenido mas remedio que intervenir para tratar de frenar esa espiral de muerte.


Las políticas de telecomunicaciones han sufrido un cambio acelerado en estos últimos años, no solo debido a las innovaciones tecnológicas sino a los cambios regulatorios y las agresivas políticas comercializadoras impulsadas por todas operadoras.

A principios de los ochenta, la Unión Europea inició un proceso, hijo del neoliberalismo tan en boga, que seguía la senda que dos o tres años antes impulsaron los Estados Unidos y el Reino Unido. Ambos países desmantelaron sus respectivos monopolios, ATT y BT, liberalizando las telecomunicaciones.

Han sido mas de veinte los años transcurridos, las telecomunicaciones tal como hoy la conocemos es el resultado de esos cambios; La liberalización de servicios, y dicen que, la creciente popularidad de nuevos dispositivos y facilidades hay que atribuirla a esa liberalización.

No es cuestión de someter a juicio los procesos liberalizadores, eso exigiría un trabajo mucho mas extenso que un simple blog. Examinamos aquí tan solo una de las consecuencias de todo ese movimiento.

La realidad es que si esperábamos, tal como se nos prometía, que detrás del impulso liberalizador se crease más y mejor empleo nada de eso ha ocurrido. Telefónica, antes de la liberalización y sin la telefonía móvil, internet y la televisión ofrecía un empleo muy superior en España al que ahora puede estar dando. Por el contrario, lo que si ha producido la liberalización, así lo veo yo, es nuevas oportunidades de negocio que no siempre revierten en el conjunto de la sociedad y en los trabajadores.

Las telecomunicaciones se liberalizaron en aras de la capacidad de elección, el monopolio fue sustituido en Europa por oligopolios . Sin embargo, la incidencia de los monopolios de la energía, alimentación y los transportes se han agudizado. Los intentos liberalizadores sobre estos sectores o han sido muy tímidos o no han existido.

¿Qué ha ocurrido entre tanto con los trabajadores de las telecomunicaciones? Los mas afortunados han vuelto a casa, algunos a la edad de cincuenta y dos años, con una indemnización, la que marcaba la legislación, el convenio o los acuerdos. No piense el lector que ha sido más.

Otros, han ido al paro y luego se han recolocado con un salario mucho menor en el mismo sector en la gran cantidad de empresas nuevas surgidas al amparo de la apertura. El número de trabajadores en el sector no ha crecido.

Hoy día, ingenieros de telecomunicaciones que en el momento previo a la liberalización eran trabajadores muy bien pagados se acercan en la actualidad a posiciones que cabría calificar de cercanas al mileurismo.

Todo este proceso ha supuesto no solo bajas, sino también traslados geográficos y sobre todo, una tensión insoportable en los canales de venta de las distintas operadoras, donde la amenaza y el mobbing forman parte del pan de cada día. La fijación de objetivos irrealizables, la plena disponibilidad y los horarios abusivos sin ninguna concesión a utopías como la conciliación de la vida familiar y laboral es con lo que ha de convivir miles de trabajadores del sector.

Llevo varios años fuera de mi empresa, yo mismo fui uno de esos damnificados, afortunados según algunos, y lo que sé de lo que ocurre en el sector es por pura proximidad familiar, en cierto modo padezco esa sobretensión que significa trabajar en un mundo en el que el individuo y la familia nada significa para los directivos de las empresas.

Dentro de este contexto hay que contemplar la ola de suicidios en France Telecom, que ha obligado a intervenir al presidente de la República Francesa llamando al orden al presidente, de la ahora privada, France Telecom.

Durante el último año y medio veintitrés trabajadores de France Telecom se han suicidado por motivos laborales; Presión para vender más y traslados forzosos han sido la causa más frecuente. Trece trabajadores más que quisieron llevar a cabo esa intentona no pudieron lograrla.

Conozco a algún que otro excompañero y he oído hablar de otros, que han caído en un cuadro depresivo del que le ha costado salir.

Los sindicatos de France Telecom intervienen y trata de frenar el drama en la medida en que pueden intervenir. Entre los trabajadores, desgraciadamente, no ha sido posible la huelga que pudiera frenar las políticas antisociales de las empresas. En un sector donde la digitalización, el outsourcing y los autónomos son la norma. Se suele dar con frecuencia, que parte de la plantilla de venta, merced al telemarketing, se encuentra en la Polinesia o Guyana en el caso de France Telecom, los de la British Telecom en la India y en América Latina en el caso de Telefónica lugares en los que los sindicatos no existen o no tienen fuerza. Los que quedan, sufren a diario como si remeros de galera se tratasen. En este caso no es el agotamiento físico sino el ánimico, psicológico o familiar.

En el pasado era posible el estudio de estos casos, hoy día, los psicólogos y sociólogos sociales e industriales al servicio de las empresas ensayan nuevos modos de sacar mas agua del pozo a costa de la salud de los trabajadores.

Se echa de menos trabajos de estos profesionales, al igual que de economistas, que hagan el balance de lo que ha supuesto para los trabajadores los años de liberalismo económico salvaje. Algún año, es posible, que por parte de algún historiador se podrá saber que es lo que realmente ocurrió bajo este sistema que ha contribuido, entre otras cosas, a sacar lo peor de cada ser humano
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Over the rainbow

Para los desesperados, los parados, los que cada día se enfrentan al muro, para los solitarios, los que tienen que callar, para los que son callados, para los que cada día que pasa es una tortura mas, para los amigos, los que sienten nostalgia del pasado, para los solitarios, para los que esperan el día en el que las cosas cambien.


Judy Garland cantó en El Mago de Oz esta bellísima canción. La versión que inserto la canta Israel Kamakawiwo´ole artista hawaiano ya fallecido.


Os apunto la letra,



Cuando el mundo entero
Es una confusión irreparable
Y las gotas de lluvia
Caen por todas partes
El Cielo abre un sendero mágico ...

Cuando todas las nubes
Oscurecen el firmamento
Aparece el camino del arco iris
Para que lo encuentres
Conduciéndote desde tu ventana
Hacia un lugar detrás del sol
Unos pasos más allá de la lluvia ...

En algún lugar, sobre el arco iris
Muy en lo alto
Existe una tierra que soñé
Una vez en una canción de cuna.


En algún lugar, sobre el arco iris
Los cielos son azules
Y todos los sueños
Que te animas a soñar
Se hacen realidad.


Algún día desearé una estrella
Y despertaré
Donde las nubes están
Detrás mío
Donde las risas caen
Como gotas de limón
Por encima de las chimeneas
Allí es dónde me hallarás ...

En algún lugar, sobre el arco iris
Los cielos son azules
Y todos los sueños
Que te animas a soñar
Se hacen realidad.


Si los pajaritos felices vuelan
Más allá del arco iris
¿Por qué, oh, no puedo hacer lo yo?


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Obama vs. Zapatero (1)




Bajo el influjo aún, del vigoroso discurso de Obama ante las dos cámaras de Estados Unidos, es difícil el que me pueda sustraer a una comparación con lo que Rodríguez Zapatero hizo en el debate sobre política económica en el Congreso de los Diputados. Ambos discursos fueron casi simultáneos en el tiempo, por lo que la relación entre ambos no hay que buscarla, se encuentra.

Vuelvo a insistir en lo que he comentado en varias de mis entradas siempre que dedico una reflexión a la política de los Estados Unidos. Si desde una perspectiva de izquierda examinamos lo que allí ocurre, encontraremos muchas carencias. No cabe, desde luego, definir a Obama como un político de izquierda a la usanza europea.


Sin embargo, no se puede menospreciar el cambio que supone en la política estadounidense. Ser de izquierda, entre otras cosas, significa cambiar determinado rumbo hacia horizontes de mas libertad, más justicia y más igualdad. La profundidad de esos cambios puede llegar a concretar el ser más o menos de izquierda.

El discurso de Obama nos deja por lo tanto la firme determinación de un estadista en una aspiración concreta: Extender la cobertura sanitaria al conjunto de la población con los límites que la realidad política americana y la correlación de fuerzas puede, en cada momento, permitir.

No me quedo en el contenido en este caso. Quiero, en cambio, referirme en la entrada en la actitud, si se quiere, a la puesta en escena, aspecto este capital para un político en democracia.

Obama no habló para las dos cámaras allí reunidas. Obama habló directamente con el pueblo. Convencer a los congresistas y senadores no precisa de discursos en el Capitolio si no de complicados ejercicios negociadores.

El discurso de Obama es el discurso de un líder, de un estadista y por eso, entronca con esos gobernantes, de izquierda o de derecha, que han sabido mover a sus pueblos en la última mitad del pasado siglo. Me refiero a Churchill, De Gaulle, Adenauer, Brandt, Kennedy, Felipe etc.

El presidente americano habla al pueblo, tratando de contagiarle en una idea, en un entusiasmo por una labor que no entiende cómo propia, sino colectiva. Llama a sus conciudadanos en una dirección, utilizando el lenguaje que entienden, salpicando su discurso de ejemplos concretos, de situaciones vividas por compatriotas y llegado el caso, que llegó, llamando a las cosas por su nombre, no solo a los obstruccionistas republicanos sino a la práctica abusiva de las compañías aseguradoras. No tuvo, en definitiva, la necesidad de ser políticamente correcto. Un modo de hablar claro, llamando a las cosas por su nombre en un momento en el que las medias verdades no son siempre deseables.

Este mundo anda huérfanos de líderes, de “corazones ardientes” decía Camus, de personas que llamen a una ilusión colectiva y que a su vez, sepan hacerlo.

Un día antes o después, no lo se exactamente, Zapatero compareció en el Con
greso. El discurso de Zapatero tuvo el valor de ser mas claro que en ocasiones anteriores. Defendió la necesidad de combatir el déficit público mediante el incremento de la recaudación, aunque contradijo posiciones anteriores en el fondo, su discurso fue algo más elaborado. Ciertamente no definió de modo exacto de donde sacaría los casi 20.000 millones de euros precisos para el año 2010. Factor este que definirá la profundidad de su política de izquierda. Hay una especial prevención en modular bien este incremento impositivo; No se puede gravar en exceso a la economía productiva porque se encuentra en una situación delicada. El gravamen excesivo sobre las empresas se traduciría en un mayor reajuste en el empleo, la subida desmesurada de los impuestos indirectos conllevaría un freno en el consumo y posiblemente en un futuro muy cercano, al aumento de la inflación con sus clásicas repercusiones en el coste del dinero, hipotecas y poder adquisitivo. El incremento del impuesto sobre las rentas del capital, si no se aborda los impuestos sobre las SICAV y las grandes fortunas, resolvería muy poco dada la escasa entidad de lo recaudado en este apartado

Continua en (2)

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Obama vs. Zapatero (2)

Pero no quería hablar del contenido del discurso de Zapatero que en el fondo es compartible desde la izquierda en su matriz argumental: Subir los impuestos para seguir haciendo economía productiva y sostener el estado del bienestar. Quería referirme, sobre todo, a su puesta en escena.

El presidente, no fue capaz de transmitir una convicción al conjunto del país. Su tono monocorde, titubeante, nervioso y siempre sospechoso, en su modo de expresión, improvisado, no es lo que ahora necesita el pueblo español.


Un componente esencial en política es la credibilidad. Esta se pone en cuestión cuan do existen discursos de diversos dirigentes sobre un mismo tema que no coinciden entre sí. A veces, incluso son contradictorios. Esa credibilidad también se pone en tela de juicio cuando se dan los problemas y las soluciones a cuentagotas, mientras que la realidad va calando en cada uno de nosotros en las opiniones de los expertos. Hemos conocido cada una de las fases de la actual crisis por otras vías en tanto que el gobierno decía, a veces, lo contrario.

Nuestra sociedad es una sociedad interconectada, no hace falta el gobierno para saber como marchamos, porque esa realidad nos llega a casa por múltiples caminos. En términos generales, la población ha incrementado su conocimiento sobre la economía y la política ,siempre en relación con lo que ocurría hace algunos años.

El gobierno, en muchas de sus aseveraciones, se ha visto desbordado, superado por los acontecimientos, de ahí, que demasiadas veces haya tenido que rectificar sus posiciones iniciales para luego, tornar hacia lo que otros habían dicho con anterioridad.

Rodríguez Zapatero en sus reflexiones ha de concluir que las cosas han cambiado, que el saber económico y político se ha ampliado, que los medios de conocimiento alcanzan a mayor número de personas y que este pueblo se encuentra ansioso de ser liderado hacia la superación de la crisis.

De esta situación económica solo se sale mediante una acción colectiva, y las acciones colectivas, precisan de diagnósticos acertados, propuestas solidarias, discursos veraces y grandes dosis de liderazgo.

Soy consciente de que hay cosas que no se les puede pedir a determinadas personas. Como he dicho en alguna ocasión que otra, Zapatero es una persona muy preocupada por la justicia social y la igualdad. Creo que ningún otro gobernante socialista ha tenido el nivel de preocupación que él tiene por estas materias, pero eso no es suficiente.

Zapatero en esencia es un orgánico, un aparatchik que ha ascendido a la máxima responsabilidad por un proceso de eliminación, pero no es un estadista. Zapatero contempla al país como si fuese el partido. No elige a los mejores, elige a los más fieles y trata de sustituir de modo sistemático a aquellos que le puede hacer sombra en el futuro. Así no se construye un partido y así no se construye un país. Necesitamos tanto en el uno como en el otro, a los mejores.

El PSOE y el país precisa del ejercicio de un líderazgo que nos conduzca hacia una tercera revolución o cambio. Hubo una primera revolución que trajo la democracia, un segundo cambio consistió en las iniciativas propiciadas por los gobiernos González y el tercer cambio o revolución, depende de su intensidad, debería de ser el que nos acerque, mediante la solución de los grandes temas pendientes; Cohesión del estado, reforma de la administración, educación y el cambio del modelo productivo, a ser como los grandes países de Europa.

Mientras esto no ocurra seguiremos sumidos en la mas completa vulgaridad , en la banalización extrema de la política, servida unas veces por el gobierno y siempre por la oposición. Soy de los que creo que nos merecemos otro modo de hacer política.



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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Lanzarote el cruzado



Lanzarote, alcalde de Salamanca, aprovecha su paso por la responsabilidad pública para hacer apostolado. Desde el inicio de su mandato, el servicio a la Iglesia Católica y a sus postulados ha conformado toda una guía de actuación. Restauraciones de iglesias, entornos, reformas urbanísticos, erigir monumentos a santos, beatos y demás, cambios en nombres de calles con resonancia religiosa, conforman parte de su actuación como alcalde de la ciudad.


En el año 2008, con ocasión de las fiestas patronales de la ciudad y durante la misa mayor que se celebraba en la catedral de Salamanca, a la corporación municipal le correspondía hacer una ofrenda a la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad. Curioso acto este, reñido con la separación de poderes que debe regir en una democracia avanzada. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

La participación de Lanzarote en aquél acto no se limitó a los comentarios de rigor, si no que fue una intervención política en toda regla. El alcalde criticó cuando tomó la palabra, en plena misa, la política del gobierno socialista en lo referente a la educación, contraria según él a la doctrina oficial de la iglesia, y a la interrupción del embarazo. Fue en definitiva todo un alegato político en un acto institucional y a la vez religioso. En aquél caso, la oposición socialista asistió, con el gesto torcido, impertérrita a la intervención de Lanzarote.


Tras aquello, el portavoz socialista se dirigió al obispo de la ciudad para que en el futuro se prescindiera de la intervención municipal en la misa. El prelado contestó que el no “podía hacer nada” que correspondía en todo caso a la corporación municipal no hacer la ofrenda. Curioso, la iglesia no puede ordenar esto porque, al parecer, ellos no pueden orientar el sentido de la misa. Añadió que lo que se decía por el alcalde era algo “moral” y no “político” y que en todo caso lo que el alcalde decía estaba dentro de la ortodoxia de la doctrina de la iglesia.

Sin duda, Groucho (Marx) vive, el absurdo, no solo en Salamanca si no en España, forma parte de nuestra dieta diaria.

Ayer, los socialistas acudieron como cada año a la catedral y en el momento en el que el alcalde iba a iniciar su intervención abandonaron en bloque el templo.

El lío está servido, los medios de comunicación escritos de esta ciudad, todos de derecha, han criticado con virulencia la actitud de los socialistas y el alcalde nuevamente se frota las manos. Si era esperable esta actitud de Lanzarote (el cruzado), el prelado y la derecha ¿porqué asistieron los socialistas a la misa mayor?. Cuál ha sido el riesgo de tomar una opción u otra. Personalmente creo que si el obispado mantenía su posición y el alcalde iba a intervenir con un discurso-ofrenda político, “moral” según la iglesia, la opción era clara: No acudir a la misa política. Paz aquí y allí gloria.

Los socialistas de la corporación de mi ciudad forman una muchachada voluntariosa; chicos y chicas jóvenes, producto de las listas paritarias y el culto a la juventud que en el PSOE se tiene , con el aditamento de algún que otro mayor, expresan para cada ocasión que la política municipal les brinda para dar pruebas de su candidez.

La estrecha ligazón entre política y religión en el ayuntamiento de Salamanca no es nueva. La supeditación que en determinados rasgos de la política municipal se tiene al criterio de la Iglesia, ha sido constante. No es nada nuevo, de aquellos polvos se arrastran estos lodos. Las primeras corporaciones socialistas fueron ampliamente indulgentes con la Iglesia, acudieron cada vez que era menester y de modo solícito a cuantos actos, iniciativas y ofertas inmobiliarias surgían del obispado y del clero salmantino. En aquellos tiempos, y pienso que ahora, el papel de los socialistas “vaticanistas”, pocos pero influyentes en el partido, dieron como resultado la incorporación de casi todos a las listas municipales.

Lógico es por lo tanto que el clero salmantino se encuentre crecido, lógico también es que, en conjunción con la derecha, piense que lo natural es hacer religión cuando se hace política y viceversa.

Nada nuevo bajo el sol.

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¿Llegarían a esto?

Curioso este vídeo de la BBC, pobres personas tendrán que llegar a esto para defender sus privilegios?


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Comienza la temporada



Los que somos algo mayores, entramos en el otoño casi a hurtadillas. En nuestro caso, el tránsito del verano a la siguiente estación es casi imperceptible. No estamos sujetos a una disciplina de trabajo como la mayoría de la población. Casi sin saberlo, un día observamos desde el sillón de nuestro salón que los programas de televisión han variado, que se recobran las viejas series y la publicidad se nutre de infinidad de anuncios sobre nuevas colecciones y cursos por fascículos.

Se sabe, que tras el verano siempre suele haber una reconsideración de lo hecho hasta ahora. Los propósitos para el nuevo curso, laboral o escolar, afloran en cada cual; Quiero aprender ingles, quiero hacer un barquito de madera con el que emplear las largas tardes de invierno, quiero hacer la colección de muñecas que, de niña, siempre quise tener…


Hay algo más, para muchos de nosotros el otoño significa la vuelta a las tardes y noches de futbol.

Decir que el fútbol forma parte de nuestro otoño, invierno y primavera es decir poco. Incluso los que son pocos aficionados a este deporte se ven desplazados de la mayoría de las conversaciones si no tienen opinión sobre la marcha de la competición o lo sucedido en cada equipo.

No he sido un gran aficionado al fútbol. Como cada niño, en la calle o en el recreo, participé en aquellos partidillos con, a decir la verdad, muy poco arte. Más tarde, en torno a los treinta años, el grupo de amigos nos reuníamos en la playa los sábados a la mañana para echar un partidillo. En realidad era una excusa para el almuerzo que vendría después.

Después, un gran silencio en que conocía algunas cosas de este deporte por lo que me llegaba de otros, ocasionalmente con algunos acontecimiento como las reuniones de amigos o los familiares podía ver algún partido que otro.

Sin embargo en esta sucesión de acontecimientos que suele ser la vida, me he visto embarcado como nunca en el tema futbolero.

Ahora me gusta el fútbol, pero me gusta, creo yo, de un modo diferente a muchos de sus seguidores. No soy hincha de ningún equipo, contemplo el fútbol como un espectáculo de habilidades. Admiro los pases, las roturas de defensa y el espectáculo del gol y no suelo participar en las pasiones que desatan aunque hayan compromisos nacionales en juego.

Además, mi acercamiento al fútbol tiene un alimento muy especial, mi hijo es practicante de este deporte. El chico se encuentra federado y desde hace unos siete años, tiene catorce actualmente, participa en competiciones provinciales con su equipo.

Se me ha permitido pues, acercarme al fútbol en otra dimensión, en la del fútbol base, divertidísimo en sus ligas benjamines, alevines e infantiles y que no se acerca, aún en estas competiciones tempranas, a los vicios propios de este deporte en las de cadetes y juvenil.

Qué he visto en él, el futbol en sus fases primeras divierte mucho y bien llevado puede ser portador de valores que sin duda sirven a la formación de la juventud; el trabajo en equipo, el adiestramiento del cuerpo, el ejercicio de la voluntad, la persistencia en el sacrificio como medio para alcanzar objetivos, el fomento de la solidaridad, la generosidad etc. En fin, una serie de valores que bien ejercitados y dirigidos propiciarían una formación adecuada para la juventud, en un tiempo, en el que las señales alarmantes sobre el estado de salud moral de nuestros jóvenes nos acechan.

Camus, en otros apartados de este blog se podrá leer, atribuyó al fútbol y su práctica un papel fundamental en lo que sería su pensamiento y actitud ante la vida.

No todo es una camino de rosas. En el ejercicio de este deporte y en los niveles federados también nos encontramos con gran parte de los vicios que afectan a la sociedad.

En estas ligas, el acierto en la elección de un equipo campeón para un hijo frente a un equipo no tan importante pero que hacen propios en estas categorías los principios sagrados del deporte o, que es dirigido por un entrenador sabedor del material (chicos no formados aún) que tiene en sus manos, es vital. No siempre ambas cuestiones van de la mano. La competición brutal en categorías inferiores suele comportar riesgos evidentes, psicológicos y físicos, para un chico en formación.

Bien, la liga va a comenzar, los partidillos de entrenamiento ya ocupan nuestros sábados. Disfrutémoslos en su justa dimensión, sabiendo el valor que tienen y su importancia formativa.

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viernes, 4 de septiembre de 2009

Los Intocables



En la serie televisiva y posterior película, se trataba de unos agentes de hacienda que eran incorruptibles, Por lo que fuese, aquí fue traducida literalmente por intocables, acepción que en español se acerca más a una casta hindú que a lo que en realidad, pienso, se quería decir.

Si prescindimos de la película y su historia, verídica por cierto, intocable dentro del mas puro castellano tiene dos acepciones; la mencionada anteriormente y la más comúnmente aceptada: Que no se puede tocar.

El gobierno, después de ir y venir ha decidido, bien por cierto, que la única forma de hacer frente al creciente gasto público es incrementando los ingresos vía impuestos.


Del mismo modo se ha mencionado, esperemos que no rectifiquen, que los tipos impositivos para los trabajadores no serán modificados. Algunas voces dentro del gobierno han avanzado que a partir de los 60.000 euros podría reformarse. Bien, sobre esta modificación de la escala no hay nada fijo aún. ¿Por qué no hablara uno en vez de todos, o mejor, porque no habla solo el presidente del gobierno y así no nos volveremos locos?

Es intención del Gobierno no tocar para nada el impuesto de sociedades, me parece bien, gravar a las empresas sería una afrenta que se saldaría con mucha sangre. O sea, que los empresarios en virtud de esa reforma tendrían mas argumentos para responder al Gobierno con cien mil nuevos españolitos , mas o menos, en la calle. Menudos son ellos.

Sigamos. Se extiende el rumor que la reforma podría ir en el sentido de gravar el ahorro, los productos financieros, las inversiones en Bolsa y sus rendimientos. Nada mas se sabe hasta ahora.


No obstante, gravar estos ingresos individuales sin ningún tipo de limitación podría alterar el pequeño ahorro. Las familias y las personas que pudieran ahorran algo para complementar en el futuro una pensión de jubilación o los estudios de sus hijos, se verían gravemente afectados con esta reforma.

El Estado tiene que rascar de algún sitio y no parece que tenga muy claro de donde hacerlo. Los ingresos fiscales procedentes del ahorro ascendieron a unos 10.000 millones de euros en 2008. No se contabilizan en este apartado otros ingresos tributarios procedentes de las plusvalías por enajenación de activos que se integran en el general del IRPF.

Las señales que se vienen enviando, también llamadas globos-sonda, insisten, una y otra vez, en mensajes de tranquilidad para el capital: No se tocara el impuesto de sociedades, menos el patrimonio, y lo último, no se reformaran las Sociedades de Inversión Colectiva (SICAV)

No me voy a extender en que son las SICAV porque hay bastante información sobre estas sociedades y el interesado, podrá ocuparse, si quiere profundizar, en que consisten estas instituciones. Hay información abundante sobre ellas.

Simplificando, las SICAV son los instrumentos que tienen las grandes fortunas para mantener sus “ahorrillos”. Su tratamiento fiscal es en algunos casos mucho mas favorable que la inversión individual en Bolsa. Su tributación es al 1% y en el caso de enajenación sin inversión posterior es del 18%. Casi nunca se liquida.

Son “ahorros” y van de un lado a otro sin dejar nada o muy poco para el erario público.

Las SICAV que alcanzaron depósitos en el 2006 por valor de 32.000 millones de euros, han bajado en 2008 a 27.000 millones.

Difícil encrucijada para el Gobierno. Salgado, al mismo tiempo que MAFO, han alertado sobre la situación; La vicepresidenta ha dicho que las SICAV no se reformaran. MAFO ha mencionado igualmente que sería muy malo el que se alterara su fiscalidad. Urbaneja, defensor al ultranza del liberalismo económico, avisa: “Es una barbaridad, es un ataque de la izquierda a los que ellos consideran ricos”, “Es un instrumento de estabilidad financiera para los mercados”, “Habrá una fuga de capitales”…

Zapatero, el autor en este gobierno de cualquier iniciativa política, se encuentra en una seria encrucijada. Necesito, se dice, dinero para hacer funcionar el Estado pero hay una serie de personas a las que no se les puede tocar, personas a los que mis propios consejeros “socialistas“ me dicen que no debo tocar.

Mientras, ICV pone encima de la mesa la reforma tributaria de las SICAV como condición imprescindible para obtener su apoyo. Por ahí irán seguramente BNG, ERC y NB.

No se puede poner una vela a Dios y otra al Diablo. La política implica muchas cosas, muchos compañeros de cama y mucha cintura, pero casi nunca, rendir culto a elementos tan contrarios. Si atendemos a las necesidades básicas de la población se hace preciso sacar el dinero de algún sitio. Nuestro nivel de deuda y las perspectivas económicas darán, si no lo ha dado ya, al traste con la calificación de nuestra deuda pública en los mercados internacionales, por lo que habrá que actuar necesariamente sobre la financiación vía impuestos.

Zapatero, al que entre las pocas cosas que le alabo está esa preocupación por los desfavorecidos, aunque lo venda fatal, tendrá que decidir. Decidir y sin trampa. Actuar sobre los productos del ahorro sin tocar las SICAV va a suponer tan solo un pequeñísimo parche que pocas cuentas podrá solucionar.

Los Intocables en este país siempre han ganado. Intocables son aquí los grandes señores del capital, a ellos para nada les afecta el que gobierne la izquierda o la derecha. Sin ningún tipo de empacho siguen nutriendose en su avaricia. Al parecer, la crisis no les afecta en gran medida, gracias a los bonos sobre los resultados de las empresas que copan, ingresan más y más, incluso, cuando las empresas han tenido que recurrir al apoyo del Estado. Por cierto, un modo de retribución sobre el que este gobierno no se ha pronunciado y que contrasta con la indignación que este tipo de beneficio desata en Francia, Estados Unidos y Alemania, paises en los que sus gobernantes, de derechas, han decidido actuar.

No vale la trampa decía, porque puede que alguien alimente la esperanza de actuar de otro modo; un poco del alcohol, otro poco de la gasolina y gasoil, otro del tabaco etc.

El horno no está para bollos y cualquier exceso a costa de los que, elección tras elección acudimos respaldando con nuestro voto a la izquierda, puede hacer que en lo sucesivo se opte por quedarse en casa en vez de votar. A veces, el lobo o doberman que tanto se anuncia puede llegar a tener, para algunas cosas, los dientes tan largos como el amigo cordero.

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jueves, 3 de septiembre de 2009

Cinco días



El pasado viernes, tras haber colgado el último post en este blog, mi portátil dejó de funcionar. En ese momento lo atribuí a cualquier virus que, a pesar del McaAfee, se hubiera colado de rondon. Con posterioridad me dio por pensar, en la angustia que sobreviene cuando uno se queda sin su juguete preferido, si algo habría tenido que ver en ello el servicio de contraespionaje de la SGAE en un hipotético ataque relámpago contra este blog.

Al final tuve que confesar ante la familia que el fallo no era ni una cosa ni la otra, que ni el sindicato de los creadores repara en este blog ni el programa antivirus dejó de funcionar; en realidad, el portátil se fue al suelo en un movimiento desgraciado.

Afortunadamente tenía el ordenador de sobremesa y podía trabajar en él, o eso creía yo, cuando intenté conectarme a la red, el veterano aparato dijo que por ahí no pasaba. Creo que se tomó una justa revancha por el abandono al que le había sometido durante los últimos tiempos ocupado como estaba en el nuevo portátil.

Creo que los marineros digitales saben a que me estoy refiriendo, lo que a mi me ha pasado, suele ser frecuente y supongo que el desamparo que yo sentí en esos momentos otros lo habrán sentido anteriormente.

Es suficiente que uno no pueda hacer algo para que lo desee con mayor premura. La necesidad de escribir me agobió durante todo este tiempo. Intenté trazar algo sobre el papel, a la antigua usanza, con el bolígrafo en ristre, pero nada me salía.

Tras el paso por la enfermería, los dos artefactos están listos para seguir con su cometido. Para el futuro, prometo revisar el comportamiento que hasta ahora he tenido con el sobremesa. En realidad tiene todo el derecho a quejarse del ostracismo al que le he sometido durante los últimos meses.

De la crónica de esta semana se puede concluir que definitivamente en este país no nos aburrimos. Los últimos días han sido pródigos en noticia de todo tipo. El gobierno ha rectificado su posición sobre las prestaciones a los desempleados de larga duración. El daño a la política del gobierno ya esta hecho. No ha sido capaz de rentabilizar una medida que bien encarada y publicitada habría supuesto un importante logro para su imagen. El País titula: “ El gobierno, obligado a ampliar a otros 255.000 parados la ayuda de 420 €.”. Lo dice El País y por ahora, no hay otra biblia para los lectores de la izquierda.

El coste de la medida supondrá,según algunos cálculos, 1.342 millones de euros anuales que irán incrementándose en función de la duración de la crisis y de la posible prórroga del programa.

Sobre esta medida, moralmente exigible y a todas luces necesaria si se quiere evitar un estallido social, cuesta pensar que después de las inyecciones de liquidez y ayudas a fondo perdido al sistema financiero, que hubiera tantas reticencias y descoordinacion en el gobierno.

Ante la opinión pública se ha evidenciado un baile de posiciones al que hay que añadir la clara desautorización del ministro de trabajo, patético su papel, realmente el venía diciendo lo que a su vez le comunicaba el propio presidente. Se añade pues, una gota más a la impresión generalizada del pobre papel que en el trazado de la política del gobierno juega el consejo de ministros como órgano colectivo.

Lo que importa al final, sobre todo para los ciudadanos, era y es, la justicia de la medida y no como queda el gobierno en este asunto.

La oposición, como siempre, una de cal y otra de arena. Critica el incremento del déficit público pero no repara, o no quiere reparar, en la influencia que va a tener la medida en la dinamización de la demanda y muchísimo menos, en el alivio que numerosas familias encontraran a partir de ahora.

No me interesa nada lo que la oposición hace. Su objetivo no es otro que derribar todo lo que a su alcance tiene. Su único objetivo es llegar al poder dañando, incluso, al propio sistema si fuese necesario.

Me preocupa lo que la izquierda hace y me inquieta cuando a ojos, incluso de los propios, toma decisiones equivocadas, inexplicables y frívolas.

Otro más, Jordi Sevilla abandona la actividad parlamentaria. Es difícil sustraerse a la opinión, casi generalizada, de que hay algo más en su abandono de lo explicado por el interesado. El blog de Jordi ofrece en sus comentarios diversas interpretaciones sobre esta retirada aunque son mayoritarias las que inciden sobre su alejamiento de la “política oficial” del partido.

Personalmente creo que Sevilla firmó su exilio en aquél desafortunado incidente del micrófono abierto. Eso era demasiado para Zapatero. Son muchos ya, los socialistas capaces (líderes) que se van del núcleo de decisión, todos ellos muy válidos. Sorprende el silencio de tantos y tantos socialistas, sobre la marcha del gobierno y el partido, sorprende igualmente que vayan aceptando, uno tras otro, el exilio y la cicuta al igual en su día hicieron Sócrates y Séneca.

Creo que se equivocan, su lealtad inquebrantable es exigible con las ideas y con el proyecto y no con una dirección que en pura concepción democrática puede ser objeto de crítica. Es del todo ridículo esperar el que se hunda el barco para actuar cuando este aún puede ser salvado. Sevilla, al igual que Marín, Ibarra, Caldera, Jáuregui, Aguilar y otros muchos en niveles de menor protagonismo, han escogido la vía del silencio. No puedo decir, aunque quisiera, “Allá ellos”, porque ese silencio en nada ayuda a hacer del sistema de partidos algo más democrático y participativo. Eso lo acabaremos pagando a la postre todos los ciudadanos.

Una tercera cuestión: Pocas veces, desde la izquierda, se contempla el déficit presupuestario como algo pernicioso, pero sin embargo, por múltiples causas, lo es. Hay un déficit presupuestario tolerable, siempre que pueda existir tanto en tiempo como cuantía, las posibilidades de reconducción. Ahora bien, nuestro déficit está llegando a cotas alarmantes que requiere una política fiscal que lo limite y lo sitúe en niveles mas asequibles.

Ante la falta de ingresos es evidente que el tema impositivo debe de ser replanteado. Es exigible que en este asunto haya transparencia y rigor. No se puede decir una cosa ahora y cuando empiecen a pagar, los ciudadanos perciban otra. Hasta ahora sabemos que el IRPF no se va a tocar, que el impuesto de sociedades tampoco y que se actuará tanto sobre el patrimonio como en las rentas obtenidas de la modificación de la fiscalidad del ahorro y de las plusvalías generadas en los mercados bursátiles. ¿Será suficiente para resituar el déficit en los niveles cercanos al 3%? No lo sé, hasta ahí no llegan mis conocimientos. Este país se va a encontrar en una difícil encrucijada, con Alemania y Francia saliendo de la crisis, la política monetaria del BCE y de la Unión Europea va a ser otra. Nuestro campo de juego es limitadísimo. De la adopción aquí de políticas económicas adecuadas va a depender todo. Crucemos los dedos.



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sábado, 29 de agosto de 2009

El pico del Canario




Érase una vez un chico de mi generación, algo más vivo que el resto dentro de la profesión que escogió. Cuando otros, aquí en España, iban de verbena en verbena y de discoteca en discoteca, estaba él en otro asunto. Dicen los entendidos que era muy buen músico, tuve la oportunidad de verle con su grupo a principios de los setenta, hacía entonces yo la mili en el Ferrol.

Era listo porque cuando la mayoría hacía su trabajo en el interior él trabajaba por hacerse un nombre en los Estados Unidos. Encontró un buen productor, que pulió tanto su mensaje como la puesta en escena, lo adornó de aquello que en el tiempo político que le tocó vivir le acabaría dando un aura especial; radicalismo, inconformismo y una cierta actitud iconoclasta. ¡Ante ustedes, Los Canarios!


Poseía una buena voz, rasgada, muy apropiada para el tipo de música que interpretaba. No sólo eso, resultó también ser un compositor con la suficiente chispa como para colocar dos o tres temas como número uno en las listas de entonces.

Después, lo de siempre, la inspiración se acaba, el público se cansa y el grupo se deshace. Intentó hacer algo en solitario aunque con menos fortuna que cuando actuaba en el grupo. Desapareció de la escena pública como otros tantos.

De golpe y porrazo se le encontró nuevamente tras un micrófono, en esta ocasión no cantaba, no era ya aquél músico que nos hacía saltar en nuestros años mozos, con una corbata anudada al cuello ejercía de mandamás en el sindicato de los creadores. En la terminología oficial, el sindicato gestor de los dineros de los autores se llama SGAE; Sociedad General de Autores de España. Había sido aupado a ese cargo por el ala izquierda del colectivo, lo que en otros tiempos se denominaba “trabajadores de la cultura”.

Teddy Bautista que así se llama el personaje, dinamizó el sindicato. Su objetivo: Sacar dinero hasta de la canción que uno puede silbar camino del trabajo. Lo logró, vaya que lo logró, desde entonces, una red de inspectores recorre bodas, verbenas y discotecas de todo el país como unos cobradores del frac, con la ley de propiedad intelectual en una mano y con una cartera en la otra.

No pongo en cuestión el derecho que cada creador tiene de sacar rendimiento de su obra, por supuesto que no, aunque habría que hilar algo más fino en definir el concepto de creador y autor para que de ese modo no se cuelen los manipuladores o adaptadores de la obra de otro.

Teddy ha ejercido de hombre de izquierda. En su día apoyó al PCE, IU y el PSOE, reformó la SGAE dando entrada en la dirección a todo el espectro ideológico, cuidando de que hubiera siempre una mayoría perteneciente a los “trabajadores de la cultura”, han tenido tanto poder que consiguieron aupar a una de las suyas al Ministerio de Cultura.

La avidez recaudatoria de la SGAE la ha llevado a intervenir tanto en un festival benéfico dedicado al niño enfermo necesitado de una operación en el extranjero como a los que reinterpretando a los clásicos hacían una nueva versión. En todo caso se cobra, aunque los verdaderos creadores llevaran muertos siglos y de sus descendientes nada se sepa. Así es la ley.

A raíz del lio montado en Fuente Obejuna, Bautista no ha tenido más remedio que salir a la palestra en entrevista concedida al periódico El País. En la misma, defiende de modo vehemente el papel de la SGAE disparando contra internautas, operadoras y cualquier otro que ose poner en cuestión la avaricia del sindicato.

La entrevista no tiene desperdicio, entre “cojones”, “coño” y “acojonante” como repertorio básico, no sé por qué razón intuyo un guiño. Cuando escribo y siempre que pueda evitarlo procuro no meter palabras malsonantes, no es por un exceso de puritanismo o gazmoñería, pienso que al otro lado de la pantalla puede haber alguna que otra persona a la que esto no le guste y por ello trato de mantener un mínimo de respeto en la expresión.

Decía que intuyo un guiño, porque sabedor Teddy de que el País es un periódico leído básicamente por demócratas y gente de izquierda, intenta decirnos que aunque desempeñe una “función profesional” él en realidad es uno de los nuestros, como si ser de los nuestros significará meter cada dos por tres un taco en cualquier conversación.

Bautista quiere ejercer en esta entrevista de “Jatorra”, con esta denominación se designa en el País Vasco a los chicos que son majos, llanos y campechanos, y eso me molesta.

A Teddy, como a otros muchos, los vimos llegar a mítines y asambleas vestidos de pana. Luego en el 82, les vimos cambiar su indumentaria. De la pana y los jerseys pasaron a los pantalones de pinza hasta las axilas y una corbata con nudo enorme escondida bajo unos diminutos cuellos altos de camisa. Del pelo enmarañado nada quedaba, en su lugar, aparecía un pelo plastificado. No solo fue eso, debajo del brazo llevaban “su política” que mas tarde trataron de ponerla al servicio de los de siempre y desde allí, apretaron algo más la tuerca a los trabajadores. Ahora, con otra estética, sigue ese camino una nueva generación. Ellos camuflados bajo el título genérico de técnicos y profesionales siguen maniobrando para su futuro. Es el eterno retorno narrado por los pitagóricos.

Si, lo sé, “El hábito no hace al monje” y además, lo que digo suena demasiado a tópico. A uno de estos ejemplares me tocó “dirigir” en la campaña electoral del ochenta y dos. Se formó un grupo con los que nos encontrábamos en la sede y había que hacer una pegada de carteles. Ante mi requerimiento me espetó con toda la seguridad del que se sabe predestinado: “Yo no he venido a este partido para pegar carteles”. En las elecciones municipales del ochenta y tres fue nombrado teniente de alcalde y ahora, aún anda por una dirección provincial.

No necesito guiños de ningún tipo. Si trataba de guiñarme que se lo ahorre. Ellos no son de los míos y yo no pertenezco al grupo de ellos. Teddy, al igual que toda su directiva, no se parecen a “los nuestros” por mucho guiño que emitan o por los manifiestos electorales que firmen.

En nada distingo a la SGAE de esos sindicatos corporativos que por nuestro país pululan, sindicatos nacidos con el único objeto de laborar por y para sí mismo, sin atender a otras cuestiones que forman parte del acervo de la izquierda. Lamento que uno de los suyos sea ministra de cultura y espero, que las intenciones que la llevaron allí de poner puertas al campo de la libertad digital fracasen. Así de simple.

Me ha salido un escrito muy panfletario, de verdad que lo lamento, tendré que evitar en lo sucesivo el que me suba la temperatura más de lo debido.


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jueves, 20 de agosto de 2009

¡Por Dios, que chapuza!



Chapuza. Inmensa chapuza, tenemos todo el derecho del mundo a estar indignados, es más, los socialistas debemos de ser los primeros en indignarnos y montar en cólera.

Me cuesta decir esto, pero la realidad que supone el grado de incompetencia mostrado por nuestros dirigentes en este tema, crucial, colma cualquier vaso ¿Qué clase de estudio avalaba lo que venía considerándose la medida estrella del gobierno socialista a favor de los más desfavorecidos?, ¿Cómo es posible que la ayuda para los trabajadores que quedaban sin ningún tipo de prestación se haya malogrado de este modo? La medida estrella que todos esperábamos beneficiara a 600.000 parados sólo se ha podido aplicar de las 7000 peticiones presentadas el primer día, a tan solo unos 320.

Al parecer tiene la culpa el calendario. Sólo se aplica a los que queda en esa situación a partir del 1 de Agosto. El ministro de trabajo, el presidente del gobierno y el conjunto de los ministros tienen la culpa de este desaguisado. Esta ineptitud es extensible a los sindicatos que fueron consultados. ¿No barajaron papeles a la hora de dialogar sobre esto? Y si lo sabían, ¿Que pensaban hacer con los 600.000 carentes de cualquier tipo de prestación?

Rectificar no es suficiente. Han malogrado algo que iba a ser bien valorado por el conjunto de los trabajadores, han evidenciado su incompetencia. Entran muchas dudas sobre la calidad y el conocimiento del gobierno. Queda clara la falta de control sobre el calado de las decisiones.

Bien, muchos dirán que no es de buen socialista criticar al gobierno. Yo digo que no es de buen socialista tapar las vergüenzas del gobierno. Hay que sacudir la modorra de los que nos gobiernan y los primeros que debemos de sacudirla debemos ser nosotros mismos. Antes de que sea demasiado tarde.

No nos puede frenar en esto la presencia del adversario. Ellos son y serán responsables de sus desviacionismos en materia de rigor democrático, corrupción y demás pero nosotros, los militantes, somos corresponsables de nuestros pecados y de los del gobierno.

Lavar la ropa en casa. Nunca una verdadera democracia se construyó sobre principio tan falso. ¡Que se abran las ventanas! ¡Que entre aire fresco! A los socialistas solo nos queda preparar una transición interna que siente sobre nuevos dirigentes el futuro. Alguien dirá que esto no es político y muchísimo menos responsable, pero qué queréis que os diga más. Sí, en realidad la indignación me puede, no soporto ver a Zapatero con la sonrisa de oreja a oreja en Lanzarote después de esto.

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miércoles, 19 de agosto de 2009

Tomates en mi balcón




Cada verano tiene su proyecto. Esta estación, en los meses de invierno, se añora y siempre en relación con el que ha de venir vamos depositando cada cual las esperanzas de descanso, diversión y vida. Es el sueño de niños, jóvenes y menos jóvenes. Suele ser época de liberación y dentro de lo posible, damos rienda suelta a nuestros deseos, procurando desatarnos de aquello que ha marcado el invierno en cuanto a la obediencia al sistema. Nos acercamos, aunque sea un tanto, a dejar de ser la maquinaria productiva que habitualmente somos. Nacemos, desgraciadamente, no para vivir sino para producir y consumir.

Nunca he practicado deportes de invierno. Supongo que los amantes de esos juegos tendrán la misma relación hacia esa estación que la mayoría de las personas lo tiene hacia el verano, o quizás no, tal vez sea posible que aquél que es capaz de divertirse con el frío tenga la suficiente versatilidad para gozar igualmente del verano. Es lo más probable.


Queda claro que en esta apreciación la circunscribo al común de los mortales, hay excepciones por supuesto, aunque a ellas no me estoy refiriendo.


Hace dos veranos, con ocasión de una plaga de topillos, decidimos prescindir del pequeño jardincillo de nuestra vivienda. Marga tenía la ilusión de convertir ese espacio en un jardín zen y claro está, me convenció. Trabajamos como mulos, Marga el niño y yo. La gracia de esta decisión consistía en que la hiciéramos nosotros mismos, con nuestras manos. Ese verano lo inaguramos y en el, sólo queda, enmarcado en un pequeño triángulo de madera, una reducida franja de césped con el único objeto de dar un tono de color entre la madera de la plataforma y la gravilla blanca rastrillada. En el centro, cuatro grandes cantos rodados de color negro a modo de islas, una pequeña fuente y una estatuilla de un buda joven sedente que durante la noche adquiere una tonalidad verde merced a la iluminación.

No echo de menos el anterior jardín. Creo que el espacio ha mejorado y lo más importante, nos sentimos a gusto en él. El verano es breve en esta tierra y lo menos que te puedes pedir es que cada vez que bajes al jardín estar a gusto.

Cuando queremos sentir el verde y la vegetación perdemos la vista por la zona común repleta de césped. Nos hemos librado de los topillos. Suficiente.

No puedo atribuir a una nueva afición la falta de hierba de mi jardín. A finales de la primavera compré unas cuantas matas de tomate y procedí a plantarlas en unos tiestos que a su vez coloqué en el balcón. Ahora no tengo jardín en el sentido tradicional pero tengo un balcón que a falta de geranios, está repleto de tomates. He pensado, incluso, que para el próximo verano habré de ampliar mi “huerta".

Como es comprensible, mi intención no es la de buscar la autosuficiencia en nuestro consumo de tomate. ¿Por qué lo he hecho? Pues no lo sé, supongo que estaba harto de oír y sentir que los productos de la huerta y la fruta que se compraba carecían del “viejo” sabor, por eso me animé a ello.

Desde entonces, los consejos sobre cómo abonar, podar y tratar la “plantación” me llueven de parte de amigos y familiares. En fin, no se trata de eso, lo verdaderamente importante ha sido algo más simple; El goce de verlos crecer y pasar por las distintas etapas en su maduración es lo que en realidad me gratifica.
Aunque no sean perfectos, este año hemos podido comer unos tomates que, siendo menos vistosos que los del hipermercado, tienen lo que les falta a los industriales, el alma interior, la razón de su existencia, o sea su sabor. Creo que los filósofos antiguos tenían razón, muchas veces el aspecto exterior en nada coincide con lo que se guarda en el interior.

Aplíquese por lo tanto a otras cosas de la vida en la que el color siempre, que sea el nuestro, nos anula y ciega, mientras lo que verdaderamente importa, su razón de ser, queda casi siempre eclipsada por la apariencia.

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lunes, 17 de agosto de 2009

100 días



El Gobierno vasco de Patxi López ha cumplido sus primeros cien días, ha superado pues el período de gracia habitual dentro de las valoraciones de cualquier gobierno.

Como es lógico, las primeras acciones se han limitado a la política de ceses y nombramientos, algunas modificaciones presupuestarias con la que hacer frente a contingencias surgidas de la crisis con el objeto de potenciar las políticas sociales y por último, otras a favor del fomento del empleo.

Pero quizá en lo que más ha puesto el acento el nuevo gobierno vasco ha sido en la política de gestos. Era algo necesario, ha sido mucho el tiempo en que la política vasca liderada por los nacionalistas ha vivido de espalda a una gran parte de la ciudadanía. En algunos casos ha sido clamoroso el silencio sobre acontecimientos surgidos en el seno de esa sociedad.


Efectivamente, la ceguera del gobierno de Ibarretxe y por extensión, la del PNV, ha favorecido la quiebra de la sociedad vasca y su posterior clasificación en una división que no atiende a parámetros clásicos en política y si, en cambio, a otras de carácter exclusivamente identitario.

Estos cien días, como decía, no ha generado el despliegue de las nuevas políticas económicas y sociales a la que hacía referencia el programa del PSE y que el propio lehendakari enunció en su discurso de investidura del 5 de Mayo.

Hay en cambio nuevas formas muy valorables como el diálogo social, boicoteado por los sindicatos nacionalistas, el que se pretende realizar con las diversas instituciones diputaciones y ayuntamientos y la sociedad civil.

La verdadera prueba de fuego tendrá lugar en el próximo otoño e invierno. El calendario legislativo que se aprobará en Octubre, las reuniones del Consejo Vasco de Finanzas, el fruto del diálogo con las diputaciones y la aprobación del presupuesto de la CAV serán los hitos que nos dirán algo sobre las dificultades que pueden encontrar los pactos y la política del nuevo gobierno.

Sin embargo, López tendrá que actuar con la máxima celeridad en esa nueva etapa. Aunque las elecciones europeas significó una subida en el porcentaje de votos para el PSE-PSOE y la reducción de la distancia que le separaba del PNV, esa circunstancia no es valorable a efectos de la evolución del voto en el País Vasco, dado que, el PNV acudía en coalición con otros partidos nacionalistas del Estado y esto, sin duda, mermó su voto.




La especial peculiaridad de las finanzas públicas vascas y el papel que en ella juega las diputaciones provinciales, va a demandar notables esfuerzos del gobierno socialista. Su intención de hacer partícipe a los ayuntamientos y darles la palabra en estos temas es una estrategia adecuada para romper la previsible oposición de los nacionalistas instalados en dos de las tres instituciones provinciales.

El recurso al endeudamiento de las finanzas autonómicas, muy baja en comparación con otras comunidades autónomas, ayudará, sin duda, a la consecución de los objetivos programáticos.

La demanda de celeridad en las iniciativas de gobierno tiene su raíz en los inquietantes datos aportados por el euskobarómetro del mes de Mayo. La mayoría de los vascos desaprueban el pacto PSOE-PP. Esos ciudadanos contrarios no solo se encuentran instalados entre los votantes nacionalistas sino que también están disconformes el 32% de los votantes socialistas y en mayor medida, los del PP (el 46% de los votantes del partido popular expresan nula o ninguna confianza en el gobierno)

La experiencia política vasca nos enseña, sin embargo, que el ciudadano tiene un alto nivel de pragmatismo. Es la gestión, más allá del fenómeno identitario, el que llama la atención del electorado. La experiencia de buenos gobiernos locales socialistas así lo evidencia.

Los socialistas vascos sabrán, sin duda, remover esos obstáculos. Ahora bien, no hay que atribuir toda la responsabilidad futura a los mismos, será necesario que el gobierno de Zapatero actúe con decisión ante las reclamaciones de transferencias pendientes del gobierno vasco. Estas deben ser atendidas. Sería una enorme paradoja que una vez concedidas determinadas reclamaciones a la Generalitat de Catalunya no se tuviese la misma sensibilidad con el Gobierno de Euskadi.

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jueves, 13 de agosto de 2009

Dios compra en El Corte Inglés



Salamanca, mi ciudad, anda estos días un tanto revuelta, algo que da una cierta pereza en un Agosto en el que hierven hasta las piedras. La razón no es otra que la de una nueva alcaldada de nuestro primer edil.

Julián Lanzarote, significado alcalde del Partido Popular, ha extraído de la chistera una nueva iniciativa con la que sacar a sus conciudadanos de la modorra, cuestión esta, un tanto difícil, dada la proverbial tranquilidad de unos habitantes que, elección tras elección, ratifican a este ciudadano por mayoría absoluta.

Lanzarote ha decidido cambiar, en otro rasgo más del peculiar modo de entender su función, el nombre de un determinado número de las calles de la ciudad.

En otro artículo de este blog, he comentado mi posición personal sobre el cambio de nombre de las calles y por ello, no me extenderé en argumentos ya conocidos.

La realidad es que esta iniciativa ha soliviantado a cerca de tres mil ciudadanos y empresas, tendrán que hacer frente a gastos e incomodidades para dar a conocer en sus documentos y a otros interesados, su nueva dirección.

Lanzarote Sastre no ha dado razones convincentes sobre esta propuesta, mejor dicho, no ha dado ninguna razón del porqué. Anda por lo tanto cada salmantino, preguntándose qué mosca le ha picado al edil o quién ha volcado sobre el albedrío de tan singular personaje la idea.

La oposición, socialista, que acude solícita ante cualquier movimiento vecinal ha pedido un pleno extraordinario de la corporación para debatir este asunto. Esfuerzo vano, porque al igual que otras veces, tras la larga intervención del representante socialista le seguirá una breve intervención del alcalde sin venir a cuento, mirará el hacia el lado contrario de la bancada socialista con su habitual prepotencia y concluirá con un, Se somete a votación”. A continuación, el grupo popular votará en bloque y de modo afirmativo, acabándose de esta manera el pleno. Siempre, independientemente del tema en discusión ha ocurrido así, y probablemente, también será lo que suceda en esta ocasión.

Pero, ¿Porqué el alcalde ha decidido este cambio?. Es la gran pregunta que transita por los mentideros de la ciudad. La oposición del PSOE y la de otros partidos de izquierda elucubra sobre ello. En principio no existen razones políticas. Una de las calles que se quiere modificar es la de Federico Anaya que fue alcalde de la ciudad a principios del siglo XIX. A costa de ella, se ampliará su contigua, María Auxiliadora.

El alcalde, creo entender y que me rectifiquen si no, fue alumno de los salesianos, la iglesia de María Auxiliadora es dirigida por esta orden y anexa a esta iglesia se encuentra el colegio salesiano. Lanzarote fue a su vez, promotor de un monolito-obelisco dedicado a Don Bosco, fundador de los Hermanos Salesianos. Esta obra, realizada con pésimo gusto, adorna a su vez una de las glorietas de la ciudad.


En la parte de Federico Anaya que se quiere cambiar de nombre, se está construyendo un edificio de El Corte Inglés. No hay en España ciudad que se precie en la que no haya un centro comercial de esta firma. Es El Corte Inglés el que da carta de naturaleza a las pequeñas ciudades, introduciéndolas en la modernidad, más allá de cualquier otro tipo de obra.

Creo que tal singular iniciativa, la del cambio de nombre, no puede haber salido de los directivos de la empresa. No me consta que entre los rasgos de la firma se encuentre su extrema religiosidad. El culto al dinero es su verdadera vocación, pero de lo que no me cabe duda alguna, es que existe una estrecha conexión entre la obra citada y el cambio de nombre. Sé que esto es difícil de probar, que a algunos les puede parecer descabellada esta teoría, pero pienso que hay un doble lustre, hacia la calle de María Auxiliadora, haciéndola receptora del magno acontecimiento de ser sede del edificio comercial y hacia El Corte Inglés, que podrá lucir el sobrenombre de: “El Corte Inglés de María Auxiliadora en Salamanca”.

Y es de este modo, como se verá colmada las ansias clericales de tan ilustre personaje. Es posible, que Lanzarote piense que la idea será grata a los ojos de Dios. Habrá que desengañar al alcalde y decirle, como no, que a la pregunta de si Dios compra en El Corte Inglés habrá que responderle, que Dios no compra en El Corte Inglés.

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lunes, 10 de agosto de 2009

Agosto en la meseta



Vivo en un lugar en el que el verano es un leve espejismo. La última nevada o riesgo de nevada siempre suele ocurrir en torno a finales de Mayo. Siempre, incluso a primeros de Junio, es necesario llevar alguna prenda de abrigo. Los inviernos son durísimos, como es habitual en cualquier otro lugar de la España interior a ochocientos metros de altura. Una vez pasado Octubre se instala el invierno, por estos lares no suele haber otoño, con su eterna compañía: La helada.

El clima en algunas personas y sobre todo cuando alcanzan una determinada edad, suele tener un efecto muchísimo más importante de lo que a simple vista puede parecer. En mi caso, la añoranza de un verano perpetuo y los paisajes marítimos, provoca a su vez una nostalgia del breve Julio que es el mes en que tomo vacaciones. En esa nostalgia, permanezco todo el año.

Envidio a los que aún permanecen de vacaciones, envidio y cómo no a aquellos que viven en dónde me gustaría vivir.

En mi caso, nada hay comparable a una puesta de sol en el mar, hacer perder la vista en el horizonte, los puertos pesqueros con su habitual trajín y también, observar la formación de las olas y su destino final, sea la playa o cualquier acantilado.
En un reciente pasado no entendía como algunas personas eran capaces, tras muchos años de contacto con la vida de la ciudad, el retorno a la casa de su pequeño pueblo del interior. No entendía el porqué abandonaban sus modernas ciudades marítimas y en cambio adoptaban la vida, más austera, de un pequeño municipio o ciudad.

Al final ya he logrado saber algo sobre este asunto, este tipo de elección nada tiene que ver, en aquellos que se producen, con el clima y el paisaje. Estaba en un error.

No nos llama el clima o el paisaje, nos llama lo que fuimos y vivimos. No somos tan distintos a los animales o a esas ballenas que, aunque no la conocieron, vuelven a la tierra en la que estuvieron hace millones de años. En algún lugar de las circunvoluciones de nuestro cerebro existe alguna conexión en las que radica el impulso que nos hace retornar.

A estas alturas del escrito es fácil concluir que, tal como el lector ya ha adivinado, ni nací ni viví los primeros años de mi vida aquí. Sólo me queda el ponerme a pensar detenidamente en qué fecha empecé a tener estas sensaciones. No sea que al igual que las ballenas cuando arriban a la playa, sea demasiado tarde ya para volver hacia atrás.

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El muro de las lamentaciones




A veces intento, menos de lo que debiera, participar en los debates de otros blogs de izquierda, sobre todo, en los cercanos al Partido Socialista. Mis posiciones en estos debates siempre giran en torno a los sucesos políticos que diariamente se producen y manteniendo en ellos lo que cualquier lector de este blog ya conoce.

La política pasa por ciclos, a veces muy cortos, marcados generalmente por el aluvión de noticias. En realidad quién dirige el momento político, en cuanto a la atención ciudadana se refiere, son los grandes medios de comunicación escritos. Son cinco, todo lo más seis, los medios nacionales que vienen ordenando y priorizando la agenda.


Parece ser que el motivo este verano no es la crisis económica como, apelando a la lógica, debiera ser sino que son otros los asuntos que más páginas de periódicos llenan.

Mientras el país se debate en una profunda crisis económica que puede dar al traste con varios años de crecimiento y la tasa de paro se sitúa en límites desconocidos, la actualidad política gira en torno a los casos de corrupción. Entre ellos, el Gürtel se lleva la palma.

Es continuo ver en los blogs mencionados anteriormente comentarios sobre los casos en los que de una forma u otra está implicado el Partido Popular. A la decepción creada por el fallo judicial sobre el caso Camps y de otros significados dirigentes del Partido Popular de la Comunidad Valenciana la reacción de muchos simpatizantes socialistas ha sido de incredulidad y un cierto desencanto.

Soy de los que piensan que el continuo debate sobre los casos de corrupción en nada beneficia a la sociedad española, pienso también que tampoco beneficia las expectativas del Partido Socialista de cara a las próximas elecciones: No es una cuestión de intuición o sensaciones propias. Esta posición viene avalada por otras valoraciones más científicas, al barómetro de Julio del Instituto de Investigaciones Sociológicas me remito. La corrupción, en pleno caso Gürtel, preocupa tan sólo al 1,6% de los encuestados. En Julio de 2007 a esa misma pregunta contestó el 2,3%.

Conclusión: Con la que ha estado cayendo esta primavera-verano resulta que el nivel de preocupación sobre este tema es menor que hace dos años.

Creo que aquí se está equivocando alguien. No me preocupa que los medios orienten el debate por donde a ellos les apetezca. Me preocupa el que desde el PSOE se trate de nuclear a militantes y votantes en torno a un marco que no será el que reflote al Partido Socialista en sus intenciones de voto y estimo igualmente que los mensajes no son los adecuados.

Insistiré en un tema para que no ofrezca ninguna duda. Deseo que el Partido Socialista gane las próximas elecciones. Pienso que el Partido Socialista es el único que puede construir una sociedad más igualitaria y justa y creo fervientemente que es el partido que puede acercar nuestro país a más altas cotas de bienestar.

Del mismo modo, sostengo que los dirigentes del partido no están haciendo las cosas del modo más idóneo, me temo y mucho, que la continuidad del debate sobre la corrupción puede tener un efecto boomerang. Se puede abrir paso una idea, a todas luces injustas, de que es el PSOE el que está empleando los medios del estado para perseguir al Partido Popular. El Partido Popular es todo un maestro, al igual que la derecha internacional, en manejar las claves de la comunicación política con el objeto de obtener buenos resultados electorales.

Me preocupa igualmente que algún que otro medio que hasta ahora venía manteniendo una posición de cordura y cierta imparcialidad, La Vanguardia, se haya decantado por la posibilidad de una presunta persecución del PP por parte del Partido Socialista.

Pienso igualmente, que el PSOE ha de abrir nuevos marcos de debate que dejen claro cuáles son los objetivos del gobierno y que realmente interese a los ciudadanos. Sobre todo hay algo que me parece sustancial: La política económica del gobierno ofrece no pocas dudas sobre los medios que viene utilizando para salir de la crisis. La posición nítida sobre la pretensión de la derecha económica de incidir sobre los costes salariales como medio para resolver la crisis, acumulación del capital lo llamábamos antes, necesita de otros gestos que están tardando en producirse. Creo que ahí podemos encontrar un revulsivo que deje bien claro las diferencias entre la derecha y la izquierda.

Me he pronunciado en anteriores ocasiones en el sentido de que el Partido Socialista ha de abrir y racionalizar el debate en su seno, ya que sin un progreso en las formas de oír al conjunto de los militantes y a la sociedad no es posible hallar un camino para aunar el máximo de voluntades. Poder seguir gobernando significa un cambio sustancial en el marco relacional en el seno del partido y de su política comunicativa que debe alcanzar también al gobierno.

Los casos de corrupción del Partido Popular, las críticas nuestras y las quejas del porqué el electorado de la derecha y el que no lo es no reacciona se están convirtiendo en nuestro particular muro de las lamentaciones.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

El cambio de nombre en las calles


Escribo poco sobre mi ciudad, algún que otro artículo y poco más. En una ciudad como la mía, Salamanca, pocas cosas ocurren que puedan dar pie a un artículo, aunque los periodistas de los diversos medios que en ella hay, tengan la obligación de que las pocas cosas que ocurren deben magnificarlas y darle la máxima amplitud.

Es habitual encontrar en los medios escritos dos o tres páginas de fotos con ocasión de comidas, reuniones de amigos, compañeros de trabajo u otros acontecimientos familiares como bodas, cumpleaños y comuniones.


Hoy me enterado que por fin se ha abierto la lonja de la patata y que esta ha marcado el precio mínimo de salida. Noticia en primera página. Así como suena.

En otras ocasiones hemos tenido el lugar de honor de la primera página de algún que otro periódico de tirada nacional. Casi siempre ha coincidido con alguna “genialidad” de nuestra alcalde (PP), por una asonada nostálgica del mismo personaje; “el expolio de los papeles del archivo” o porque un colegio cercano al OPUS ha decidido separar por sexo a los niños de un determinado curso.

Poco más si exceptuamos el eterno debate entre el gobierno y la oposición en el ayuntamiento. Sobre esto prometo que alguna vez escribiré algo, cuando me sacuda el hastío que me produce cada vez que veo esa lucha entre la prepotencia y descaro de nuestros gobernantes y la impotencia, ya escandalosa, de la oposición.

Pero tengo que rebobinar, este artículo no va de política, va de administración, de pura y simple administración. De decisiones que poco pueden tener que ver con la ideología o programa político de quienes la proponen sino que pertenecen al ámbito exclusivo del grado de estupidez de algunos políticos.

Durante la transición y algún tiempo después, en muchos de los ayuntamientos gobernados por la izquierda, se produjeron numerosos cambios en los nombres de las calles. Tenían que ver con personalidades o colectivos que formaron parte fundamental de la dictadura. De este modo, en muchos pueblos y ciudades desaparecieron los nombres de calles dedicadas a Franco, Mola, Yagüe, Falange etc. y aparecieron por el contrario, otros que trataban de reconocer a personas e instituciones portadoras de valores democráticos o simplemente, recuperar nombres tradicionales del período anterior a la guerra civil.

A partir de entonces no es habitual, o al menos a mi me lo parece, el cambio sin más del nombre de una calle.

Al señor del bigote, nuestro alcalde, vaya mi respeto por delante a todos aquellos que tienen bigote, se le ha ocurrido sin más el cambio de nombre de algunas calles algunas de ellas, de solida tradición. No he tenido la oportunidad de leer la explicación del porqué, aunque supongo que será alguna idea peregrina de las que son habituales en él; Unir el nombre de un nuevo centro comercial próximo de próxima inaguración a una adscripción religiosa o algo por de ese estilo. Así ocurrió cuando cambió el nombre de la calle Gibraltar por la de El Expolio con ocasión del dichoso traslado de los papeles de la Generalitat de Cataluña a esa comunidad autónoma.

Sin embargo, este cambio no obedece a ninguna cuestión política. Los nombres propuestos nada tienen que ver con la política. Quiero adelantar que tampoco me encuentro entre los afectados.

El cambio de nombre de una calle supone múltiples inconvenientes para industriales, comerciantes y ciudadanos en general. Recuerdo cuando modificaron el nombre de una calle, hace dos años, de mi pueblo. Puedo certificar que he hecho todo lo posible y que no se me puede acusar de dejación en comunicar a cuantos centros oficiales e instituciones el cambio de denominación de mi casa y que yo no vote, pero que aún sigo pagando en forma de cartas devueltas en cuantos sitios, algunos sin yo saberlo, tenía nombre y dirección. Nada hablo del caso concreto de mi mujer e hijo. No sabía que tuvieran mi dirección en tantos sitios.

Los inconvenientes, creerme, son inmensos. Solo me queda compadecer a todos esos ciudadanos que van a padecer lo mismo que yo sufrí. Hasta esos niveles llega algunas de las decisiones que toman nuestros responsables.

Decía que compadezco a todos esos ciudadanos y eso no es verdad. A los que a pesar de todo, siguen votando a ese partido y por lo tanto al ciudadano alcalde, sobre y a costa de esos, tengo difícil el evitar sentir una especie de placercillo especial al pensar en las dificultades que les están por llegar. A veces uno no puede evitar ser algo malo.

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martes, 4 de agosto de 2009

Volver de vacaciones



Pues sí, a todos nos toca. Las vacaciones se acaban y con ello la vuelta a la “normalidad”. Carajo con la normalidad, no creo en eso de que el trabajo dignifica al ser humano, de dónde sacarían esa patraña. El trabajo como todos sabemos es la venta de nuestra libertad a cambio de seguir subsistiendo. Otra cosa corresponde a aquellos que tienen la fortuna de realizar un trabajo que le reporta placer, bienestar o un cierto grado de lo que ellos creen como realización personal. Pero para los demás, el trabajo es un castigo.

Algunos piensan que hay un estado, el de la jubilación, en el que la persona cree que ha llegado a un nuevo estadio en el que pueden disponer de su tiempo y libertad, pero solo es un espejismo, el trabajo de tus seres allegados y las obligaciones familiares que tienen y que a su vez no pueden atender, exige del tuyo propio con lo cual nuevamente te condiciona. Sólo tienes el tiempo libre que ellos tienen o sea, sus vacaciones. Al final la jubilación solo es júbilo, si te alcanza la pensión, para aquellos que han podido hacer de la ocupación de toda su vida productiva un proyecto personal.

El sistema está basado en eso, ya lo sé, por eso la recomendación no puede ser otra que la de vivir, disfrutar del verano, aprovechar esos pequeños rayos de libertad y hacer lo que uno quiere…. Siempre que te acompañe el presupuesto. A los que empiezan, feliz verano.

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